La incertidumbre política en Brasil podría abrir oportunidades para que México atraiga inversiones extranjeras, principalmente de empresas asiáticas con operaciones en ese país, consideró Kenneth Smith Ramos, vicepresidente del grupo de política económica de la Cámara Internacional de Comercio (ICC México).
Durante una conferencia de prensa, el especialista explicó que Brasil ha sido uno de los principales destinos de capital asiático en América Latina, por lo que eventuales conflictos políticos o problemas de seguridad jurídica pueden modificar las decisiones de inversión de las empresas.
“Ante complicaciones de carácter político, de seguridad jurídica, podría haber una oportunidad, inclusive para que México atraiga todavía más inversión”, señaló.
Este planteamiento surgió después de que Lula obtuviera 51.79 por ciento de los votos en la segunda vuelta presidencial del domingo, frente al 48.21 por ciento de Flávio Bolsonaro, quien rechazó reconocer su derrota y solicitó anular los comicios.
Ante ello, Smith Ramos aclaró que este escenario dependería de la evolución política brasileña y que no necesariamente se traduciría en una salida de capitales.
Recordó que Brasil ha registrado niveles de inversión extranjera directa cercanos a 60 mil millones de dólares y que numerosas compañías asiáticas utilizan ese mercado como centro de distribución para América del Sur.
Por ello, consideró que México debe fortalecer su posición como destino de inversión y aprovechar su red de 14 tratados comerciales con 50 países.
El presidente de ICC México, Alberto Espinosa, advirtió que las oportunidades de inversión no se concretarán en el país mientras persistan las dudas sobre el funcionamiento del sistema judicial y las condiciones para hacer negocios.
“Es evidente que los resultados todavía no son lo suficientemente claros para sustentar la confianza”, afirmó al referirse a la transición del Poder Judicial mexicano.
Explicó que la falta de certidumbre representa un riesgo para el crecimiento económico, la generación de empleos y la competitividad frente a otros países que ofrecen mejores condiciones a los inversionistas.
“No podemos seguir perdiendo tiempo, porque el tiempo juega en contra de nuestro país, en contra de las empresas”, sostuvo.
El líder empresarial expuso que México cuenta con ubicación estratégica, infraestructura industrial, talento y acceso a mercados internacionales, pero necesita garantizar reglas claras y protección a las inversiones.
En este contexto, Kenneth Smith estimó que, con políticas públicas adecuadas y la permanencia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el país puede superar los 60 mil millones de dólares anuales de inversión extranjera directa, frente a los aproximadamente 42 mil millones que mencionó como nivel actual.
México y Brasil, sin condiciones para un tratado comercial
Respecto a las relaciones comerciales entre México y Brasil, Smith Ramos descartó que el triunfo de Lula represente una amenaza inmediata para el intercambio bilateral.
Explicó que existe afinidad política entre ambos gobiernos y compromisos para fortalecer la cooperación económica; sin embargo, reconoció que persisten obstáculos para alcanzar un tratado de libre comercio.
Entre ellos destacó las diferencias entre los sectores agrícola e industrial, así como las barreras comerciales brasileñas y las preocupaciones de productores mexicanos frente a una mayor apertura agropecuaria.
Por ello, consideró más viable avanzar mediante acuerdos sectoriales que permitan ampliar el intercambio sin negociar, por ahora, un tratado integral.
También identificó oportunidades de cooperación agrícola y energética, particularmente en el aprovechamiento del etanol, donde Brasil cuenta con experiencia.
Estados Unidos y la diversificación comercial
El vicepresidente de ICC México señaló que la relación con Brasil cobra relevancia ante las tensiones comerciales impulsadas por Estados Unidos y el proceso de revisión del T-MEC.
Explicó que la política arancelaria estadunidense ha generado incertidumbre internacional, mientras México busca reducir los gravámenes aplicados a sectores como el automotriz, acero y aluminio.
Advirtió que las negociaciones con Washington continuarán durante 2027 y consideró poco probable que el presidente Donald Trump acepte fácilmente extender el tratado por 16 años.
“Es probable que estemos ante un escenario de negociación constante con la administración Trump”, afirmó.
Sin embargo, puntualizó que Estados Unidos busca restringir la presencia de productos e inversiones chinas en sectores estratégicos de América del Norte, además de armonizar las políticas arancelarias de los tres países.
Smith Ramos sostuvo que México debe preservar su integración productiva con Estados Unidos y Canadá, pero también ampliar sus relaciones comerciales con otras economías.
A su vez, Alberto Espinosa reiteró que la competitividad mexicana dependerá de su capacidad para transformar las oportunidades internacionales en inversiones, productividad y empleos.
ML