Padres de familia y tutores del Telebachillerato Comunitario de la comunidad de 'Las Huertas', actualmente conocido bajo el esquema del Bachillerato Nacional, manifestaron públicamente su rechazo absoluto ante el cese arbitrario de la directora y un docente del plantel, quienes acumulaban más de doce años de labor académica e impulsaron el desarrollo de la institución desde sus cimientos.
La inconformidad estalló luego de que la comunidad escolar detectara la presencia de personal ajeno al plantel durante las jornadas de preinscripción.
De acuerdo con el testimonio de las madres de familia, la destitución de los profesores se ejecutó de manera imprevista y sin una notificación oficial previa. Al acudir a las instalaciones, los tutores sorprendieron a los nuevos enviados intentando tomar el control de la papelería del centro escolar y del cobro de trámites administrativos, una función que históricamente ha sido administrada con transparencia por la mesa directiva de padres y no por los docentes.
El malestar de los manifestantes se fundamenta en el abandono histórico que ha sufrido la escuela por parte de las autoridades educativas estatales.
Los padres recordaron que, en sus inicios, el programa no contaba con un espacio propio, por lo que las clases debieron impartirse provisionalmente en el centro comunitario de la localidad. Al ser desalojados de dicho espacio, los maestros afectados y las familias adaptaron 'jacales' de madera e improvisaron aulas en un terreno baldío.
Durante años, alrededor de 70 a 75 estudiantes acudieron a tomar clases en condiciones precarias, en salones carentes de ventanas, puertas, vidrios y sistemas de ventilación.
Ante la falta de infraestructura básica, los propios alumnos y docentes trabajaron activamente para equipar el predio, como la realización de excavaciones a mano para instalar la fosa séptica, la introducción de tubería para el drenaje y la red sanitaria, y colocaron un tinaco para abastecer de agua potable al inmueble.
Posteriormente, gracias a las aportaciones directas de los padres y al programa federal La Escuela es Nuestra, se lograron edificar dos aulas de concreto, un módulo de baños y una pequeña oficina de dirección, dejando atrás la etapa en la que los jóvenes debían pedir permiso en casas vecinas para hacer sus necesidades básicas.
Los inconformes criticaron que las autoridades educativas muestren interés en tomar la administración de la escuela únicamente cuando esta ya cuenta con infraestructura digna, tras haber ignorado sus carencias durante más de una década.
La comunidad subrayó que no existe ninguna queja administrativa, falta de respeto o conflicto pedagógico en contra de la directora o del profesor destituido.
Llamaron de manera directa al director estatal de Telebachilleratos a acudir al ejido Las Huertas a “dar la cara” y transparentar los motivos de esta decisión.
Los padres de familia advirtieron que mantendrán la toma de las instalaciones y frenarán cualquier trámite administrativo con el nuevo personal hasta que las autoridades reinstalen a los maestros en sus puestos.
La comunidad educativa reiteró que no dará un paso atrás, asegurando que el arraigo y compromiso de los maestros removidos ha sido la clave para la permanencia del nivel medio superior en el ejido.
daed