¿Qué ocurre en el Penal de Aguaruto? Los problemas estructurales detrás de la riña que dejó siete muertos

El centro penitenciario enfrenta problemas de sobrepoblación, deterioro y operación que vuelven a quedar expuestos.

El centro penitenciario presenta un sobrecupo. | Especial
Sinaloa /

M+.- La muerte de siete internos durante una riña registrada el domingo dentro del Penal de Aguaruto volvió a colocar bajo la lupa a uno de los centros penitenciarios más complejos y controvertidos del noroeste de México.

La emergencia movilizó a corporaciones estatales y federales, obligó al reforzamiento de la seguridad y reavivó cuestionamientos sobre las condiciones que prevalecen al interior de una prisión que desde hace años enfrenta problemas de sobrepoblación, infraestructura envejecida, déficit de personal y la presencia de reos vinculados a organizaciones criminales.

El secretario de Seguridad Pública de Sinaloa, Sinuhé Téllez López, confirmó el saldo de la riña poco después de que las autoridades retomaran el control del centro penitenciario.

Sin embargo, para especialistas, fuentes de seguridad y personas que conocieron de cerca la vida dentro del Penal de Aguaruto, la tragedia no puede analizarse únicamente como un enfrentamiento aislado entre internos.

Por el contrario, aseguran que forma parte de un problema que se ha venido acumulando durante años y que se ha agravado en medio de la confrontación que mantienen las principales facciones del Cártel de Sinaloa: Los Chapos y los Mayos.

Karime —nombre ficticio elegido para proteger su identidad— es una mujer que pasó varios años recluida en el módulo femenil del centro penitenciario. Su estancia le permitió observar la dinámica interna de la prisión y conocer de primera mano las formas de organización y poder que, según relata, existen dentro de algunos módulos.

Asegura que la autoridad mantiene formalmente el control institucional del penal, pero que dentro de las áreas habitacionales también operan estructuras de mando vinculadas a grupos criminales.

“En el centro penitenciario de Aguaruto hay un control interno de Gobierno, pero a su vez, dentro, internamente dentro de las celdas y todos los que son sus módulos, está dividido y mandan las personas de los cárteles. Hay diferentes grupos de los que entre ellos mismos hay riñas y peleas, puesto que pertenecen a diferentes células de ambos cárteles, como ellos los conocen, de la Mayiza y de los Chapos, y ahorita actualmente hay una riña interna entre ellos mismos”, explicó.

Su testimonio coincide con lo que diversas fuentes de seguridad han señalado durante años: que las disputas entre grupos criminales no desaparecen cuando sus integrantes ingresan a prisión.

Las rivalidades, alianzas y conflictos que se desarrollan en las calles suelen trasladarse también a los centros penitenciarios, donde continúan reproduciéndose dinámicas de poder, control territorial y confrontación.

En el caso de Aguaruto, la situación se vuelve aún más delicada por las condiciones estructurales del penal.

Explicó que las autoridades han tenido que separar a los internos de distintas facciones para evitar problemas, pero estos tarde o temprano terminan encontrándose nuevamente y ahí es cuando surgen los problemas.

​El centro penitenciario fue diseñado para albergar aproximadamente mil 800 internos. Actualmente mantiene una población cercana a los dos mil 300 reos, lo que representa una sobreocupación superior al 27 por ciento.

Esa diferencia implica una presión constante sobre los espacios de alojamiento, las áreas comunes, los servicios médicos, los sistemas de vigilancia y la capacidad operativa del personal.

Pero para Karime el problema no se limita a la cantidad de internos. Durante su estancia observó el deterioro progresivo de las instalaciones y las limitaciones que enfrentan quienes viven dentro del complejo penitenciario.

“El penal actualmente ya no cuenta con las condiciones necesarias, como de salud, la infraestructura dentro del penal, sus carracas están muy deterioradas, la mayoría de ellas cuentan con filtraciones de agua, hay mucha humedad, mucha rata, incluso animales. En cuanto a la infraestructura total en sí, ya no es suficiente porque ya está sobrepoblada, una misma carraca se la comparten hasta ocho o 10 personas”, relató.

Las llamadas carracas, como se conoce a las áreas de alojamiento dentro del penal, reflejan parte de los problemas que enfrenta la institución.

La sobrepoblación obliga a compartir espacios reducidos entre numerosos internos, generando condiciones que especialistas consideran poco adecuadas para un centro penitenciario moderno.

Además, la infraestructura del Penal de Aguaruto fue construida durante la década de los sesenta, cuando el perfil de la delincuencia organizada y los desafíos de seguridad eran completamente distintos a los actuales.

En aquella época, las organizaciones criminales no tenían el nivel de sofisticación, armamento, capacidad financiera y estructura que poseen actualmente.

Por ello, expertos consultados consideran que muchas de las instalaciones y sistemas del penal quedaron rezagados frente a una realidad criminal mucho más compleja.

A ello se suma otro dato relevante. De acuerdo con fuentes de seguridad, dentro de la población penitenciaria existen 798 internos procesados o sentenciados por delitos federales.

Muchos de ellos mantienen vínculos con organizaciones criminales que cuentan con recursos económicos importantes, redes de influencia y capacidad para ejercer presión dentro y fuera de los centros penitenciarios.

Karime asegura que esas diferencias económicas son visibles incluso en las condiciones de vida que algunos internos logran construir dentro de la prisión.

“Hay personas que cuentan con la capacidad económica para poder tener sus lujos, tienen unas carracas, como se les conocen, prácticamente son unos departamentos, unas casas donde tienen sus comodidades, desde internet, áreas refrigeradas, aires acondicionados, una casa completamente adaptada. Prácticamente viene siendo como un pequeño departamento, dentro de sus áreas, donde ellos invaden o compran diversos cuartos para poder hacer”, afirmó.

Las autoridades estatales y federales han realizado múltiples operativos de revisión durante los últimos años precisamente para combatir este tipo de irregularidades.

En distintos cateos han sido localizados teléfonos celulares, dispositivos de internet, armas, drogas, dinero en efectivo y otros objetos prohibidos.

Cada decomiso ha evidenciado las dificultades que implica mantener el control absoluto dentro de una prisión con una población numerosa y con presencia de integrantes de grupos criminales de alto perfil.

Pero los señalamientos de la exinterna van más allá. Según su experiencia, dentro del penal también existen prácticas ilícitas que durante años han sido motivo de denuncias y preocupación.

“Se ha visto que hay dentro… de ahí del penal, alcohol, drogas, incluso prostitución; manejan jóvenes, muchachas de diferentes edades”, señaló.

Aunque estas afirmaciones corresponden a su testimonio personal, reflejan parte de los señalamientos que históricamente han acompañado al Penal de Aguaruto y que han motivado diversos operativos de supervisión por parte de autoridades estatales y federales.

Varios objetos han sido asegurados durante operativos. | Especial

A todos estos factores se suma uno que especialistas consideran fundamental: la falta de custodios.

De acuerdo con expertos en seguridad penitenciaria, el número de elementos encargados de la vigilancia se encuentra por debajo de los estándares recomendados para una instalación de estas dimensiones.

Menos personal implica menos capacidad de supervisión, menor margen de reacción ante incidentes y mayores riesgos para quienes trabajan dentro del penal.

Los sistemas tecnológicos también presentan limitaciones. Especialistas consultados consideran que la capacidad de monitoreo resulta insuficiente frente a los desafíos que representa la presencia de grupos criminales con altos niveles de organización.

La combinación de sobrepoblación, deterioro de infraestructura, déficit de custodios, presencia de internos vinculados a organizaciones criminales y la guerra que actualmente enfrentan las facciones de la Mayiza y los Chapos ha convertido al Penal de Aguaruto en un punto particularmente vulnerable dentro del sistema penitenciario sinaloense.

Por ello, expertos advierten que el centro penitenciario opera actualmente como un penal de mediana seguridad que alberga perfiles criminales que en muchos casos superan las capacidades para las cuales fue concebido.

rdr

  • Manuel Aceves
  • Corresponsal en Sinaloa. Egresado de la Universidad Autónoma de Occidente. Más de 15 años narrando la realidad de Sinaloa. Especializado en temas sociales y de seguridad; ha documentado desde el dolor de las víctimas hasta los entresijos del poder. Cree en el periodismo como trinchera, oficio y destino.

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite