“El milagro de Uxpanapa”, así es como nombran al rescate de Erasto Crisanto Valdés, de 31 años, pescador que sobrevivió 15 días en un cenote en la localidad de Uxpanapa, al sur de Veracruz, en límites con Tabasco.
El mismo día de su localización, el pescador fue trasladado al Hospital Regional de Uxpanapa en calidad de emergencia. Los buzos que integraron la brigada de rescate fueron tres mexicanos, un alemán, un dominicano y un estadounidense.
Aún desconcertado por lo vivido, Erasto no logra asimilar lo que vivió, pero está seguro de que es resultado de un milagro de Dios el que pueda contar su experiencia.
Tras ser rescatado, fue diagnosticado con un cuadro severo de deshidratación, perdió mucho peso y su cuerpo aún se recupera en el único hospital de Uxpanapa. Pero ya tiene energías para relatar su vivencia.
”Yo nunca perdí la fe y no me daba por vencido, ahí dentro oraba y pedía a Dios que me encontraran y que mi familia encontrara mi cuerpo si moría”, expresa con la voz entrecortada.
Un robalo lo perdió en el agua
Como ya lo había hecho en otras ocasiones, el 23 de julio, Erasto y su padre acudieron a este ojo de agua, a nadar y capturar, con su arpón.
Asegura que, tras tirar el primer arponazo, encontró un robalo, pero este logró escapar de su arma blanca, por lo que decidió seguirlo.
“El robalo se fue para dentro, fui tras él, pero al momento de regresarme ya no encontré la salida, busqué la manera de salir, pero no encontré, seguí nadando para salir, pero no hubo más salida”, así comienza su relato.
Asegura que desde que se perdió en el agua, el tiempo se detuvo para él y siguió nadando, pero no logra explicarse cómo llegó a una caverna seca, donde decidió quedarse y refugiarse.
“La verdad no me lo explicó cómo es que existía un lugar seco entre el agua y no sé cómo llegué a esa cueva”, añade.
Dos semanas en una caverna, donde sobrevivió orando a Dios y bebiendo agua del cenote
Describe el lugar como una zona húmeda, con oxígeno; dice que es una cueva donde se filtraba el agua, pero en mínima cantidad, lo que le permitía permanecer acostado y sentado.
Ahí esperaba, oraba a Dios para que lo rescataran y solo bebía agua del cenote, aunque por momentos anhelaba un plato de comida, pero no había de dónde obtenerlo. Tampoco había especies marinas cerca.
“Era todo oscuro y no podía ver nada, así que no comí nada ahí dentro; fue muy rápido, ahí no se ve nada, por eso me quedaba dormido y prefería tener los ojos cerrados, solo se escucha el agua, no sabía si era de día o de noche”, menciona.
Los días pasaban y la fuerza física comenzaba a escapar de su cuerpo, pero Erasto asegura que nunca perdió la fe de que sería encontrado, y pedía a Dios que, si moría, su familia encontrara su cuerpo.
“Manteniendo mi fe en Dios, siempre me acuerdo de que Dios existe para mí y para sobrevivir me encomendé mucho a Dios, y en ese tiempo que estuve me puse a orar y a pedirle a Dios me encontrarán”, asegura.
Por momentos la esperanza lo abandonaba y se acostaba a dormir, aunque no estaba seguro de que lo buscaban, sabía que un día lo encontrarían.
Lo más sorprendente es que dentro de la caverna el tiempo pasó muy rápido para Erasto, algo que aún no alcanza a describir.
“Fue muy extraño, porque yo sentí que esos 15 días que dicen que me buscaron, para mí fueron como 3 días”, expresa.
Afuera era buscado por decenas de personas y buzos especialistas
Mientras Erasto luchaba por no caer y oraba en la cueva, afuera su familia ya se había organizado con el pueblo y autoridades para buscarlo. Desde que desapareció, se conformaron brigadas comunitarias, con ayuda de Protección Civil.
Después de tres días de desaparecido, buzos de la Marina se integraron al operativo en coordinación con la secretaría estatal de Protección Civil, logrando adentrarse a más de 120 metros de profundidad.
Este último grupo de buzos logró encontrar su arpón, una señal de que Erasto estaba cerca; sin embargo, decidieron suspender la búsqueda los marinos.
Posteriormente y ante la desesperación de su madre y esposa, las autoridades municipales contactaron a otro grupo de buzos, eran cinco: tres mexicanos, un alemán, un dominicano y un estadunidense.
Con las coordenadas y mapeo realizados por los grupos anteriores, se adentraron en el agua. Carlos Jiménez, creador de contenido mexicano y videógrafo enfocado en exploración de zonas naturales, fue una de las personas que participó en el rescate con vida de Erasto Crisanto Valdés.
“A los 80 metros encontraron su tanque de oxígeno, y el señor dijo que ahí debería estar, pero dijeron que se reanudaría la búsqueda al día siguiente”, relata el buzo.
El milagro ocurrió
El viernes 7 de agosto, los gritos de emoción se combinaron con las lágrimas cuando uno de los buzos salió a la superficie para avisar que había encontrado a Erasto; algo que parecía imposible.
“Entró el buzo a las once con trece minutos y solo duró media hora abajo, y regresó contento, dijo: ‘Ya lo encontré, ahí está, ya platiqué con él, lo fui a ver y me senté con él, en un lugar con mucha piedra; ahí está sentado, y platiqué con él, pero está muy débil y tiene mucha hambre porque no comió nada'”, relata Carlos.
La noticia invadió de alegría a todos los pobladores, y rápidamente dos buzos regresaron hacia donde estaba Erasto para sacarlo de las profundidades.
“Me dijo el buzo que me quedara quieto y que iba a regresar; se fue, pero luego regresó. Regresan con otro buzo y entonces se acercó a la orilla, me llevó sueros para hidratarme y bajé donde estaban ellos; duramos como unos diez minutos y después me sacaron”, afirma Erasto.
Autoridades desplegaron un operativo para trasladarlo a un hospital, el único de aquella localidad, donde hoy se recupera y relata su historia.
“Cuando salimos a la superficie, lo primero que vi fui la luz, no podía con el reflejo del agua y el sol me cegaba, no podía mirar muy bien porque me lastimaba mucho, pero es algo muy maravilloso y le agradecí a Dios porque vi a mi mamá presente; ella siempre ha estado conmigo, en todo momento, y al verlo en primera fila, sentí algo bonito por verla ahí, regresó la esperanza”, expresa.
Hoy agradece a todos por buscarlo, y sobre todo a Dios por permitirle contar esta vivencia. Espera ser dado de alta esta semana y regresar a su hogar.
“A todas las personas que me buscaron y apoyaron a mi familia, en redes sociales, les agradezco de corazón por estar en este caso, que nunca pensé llegar en esta situación, pero solamente Dios sabe dónde nos pone. Agradezco a todo mundo”, finaliza Erasto.