• 'Pipe bombs', los explosivos que se fabrican comprando materiales en tiendas para construcción asegurados en protesta afín a la CNTE

  • En México se ha documentado el uso de los artefactos explosivos en zonas con presencia delictiva de Sinaloa, Durango, Jalisco, Michoacán y Guerrero.
Xavier Jiménez
Ciudad de México /

A diferencia de explosivos fabricados industrialmente, una bomba de tubo o Pipe Bomb, como la identifican agencias como el FBI, puede elaborarse con materiales comerciales adquiridos legalmente en tiendas de construcción o ferreterías.

Esa característica la convirtió en una herramienta barata y recurrente para grupos extremistas e integrantes del crimen organizado.

El artefacto improvisado ha aparecido durante más de medio siglo en investigaciones del FBI, decomisos militares, atentados extremistas, conflictos armados y operaciones contra grupos criminales. 

A tres días de la inauguración de la Copa Mundial de Futbol 2026 en la Ciudad de México, puso en alerta a las autoridades militares y civiles el aseguramiento de 59 tubos de PVC con mecha y material compatible con pólvora localizados en autobuses que trasladaban estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, desde Guerrero hacia la capital del país.

El hallazgo reunió a especialistas de la Secretaría de la Defensa Nacional, Guardia Nacional, Centro Nacional de Inteligencia y al agrupamiento antibombas Zorros de la Policía capitalina, dijo una fuente federal.

Los objetos corresponden preliminarmente a artefactos explosivos improvisados, una categoría que engloba a las llamadas bombas de tubo utilizadas por grupos criminales, extremistas y organizaciones armadas en distintas regiones del mundo.

¿Qué es y desde cuándo se han usado los 'pipe bombs'?

La historia de estos dispositivos comenzó a documentarse ampliamente en Estados Unidos durante las décadas de 1960 y 1970.

Expedientes federales registraron su utilización por grupos radicales, organizaciones extremistas y actores violentos que buscaban construir explosivos fuera de los canales militares o industriales.

Desde entonces, el FBI, la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) y el Departamento de Seguridad Nacional mantienen programas permanentes de monitoreo relacionados con este tipo de dispositivos.

Los llamados pipe bombs han aparecido en investigaciones por ataques contra edificios públicos, campañas de intimidación y casos de extremismo doméstico.

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El artefacto consiste en un tubo cerrado que funciona como contenedor de una carga explosiva o pirotécnica. Cuando la presión generada por la reacción interna supera la resistencia del material, el contenedor se rompe violentamente y proyecta fragmentos junto con una onda de presión, explicó la fuente federal.

En diversos ejercicios han verificado que la metralla de una granada o de una bomba de tubo (pipe bomb) alcanza velocidades extremas cercanas a los 300 metros por segundo.

Originalmente, los dispositivos utilizaban tubos metálicos. Con el paso del tiempo comenzaron a fabricarse también con PVC debido a su bajo costo, disponibilidad comercial y facilidad para ser adaptado.

Las agencias de seguridad estadunidenses han advertido durante años sobre el uso de tubos de PVC en explosivos improvisados debido a que se trata de materiales disponibles en cualquier mercado de construcción. 

Las 'pipe bombs' son hechas con tubos PVC. | Especial

El fenómeno también alcanzó a América Latina.

En Colombia, informes militares y policiales documentaron durante años el uso de contenedores plásticos y tubos de PVC por parte de grupos armados ilegales para fabricar minas artesanales y explosivos improvisados.

En México, el artefacto encontró un nuevo espacio dentro de la evolución del arsenal criminal.

Las Fuerzas Armadas han documentado durante la última década el crecimiento en el uso de explosivos improvisados por parte de organizaciones delictivas.

Los casos más visibles se concentran en Michoacán, donde grupos criminales utilizan cilindros de PVC acondicionados para alojar cargas explosivas que posteriormente son lanzadas desde drones en la región de Tierra Caliente.

Operativos del Ejército, Guardia Nacional y corporaciones estatales han derivado en el aseguramiento de cientos de artefactos, contenedores y componentes elaborados con este material.

Autoridades federales también han reportado hallazgos similares en campamentos clandestinos y zonas de operación criminal en entidades como Sinaloa, Durango y Jalisco.

El antecedente de Guerrero resulta relevante. La entidad figura desde hace años entre los estados donde fuerzas federales han localizado explosivos artesanales, granadas hechizas, pólvora y talleres clandestinos vinculados con organizaciones criminales que operan en regiones como la Sierra y Tierra Caliente.

Por ello, el aseguramiento realizado esta semana generó atención inmediata dentro de las áreas de inteligencia y seguridad federal.

Los autobuses donde fue localizado el material provenían de Guerrero y tenían como destino la Ciudad de México, sede del partido inaugural del Mundial 2026. 

El aseguramiento se llevó a cabo en la entrada a la Ciudad de México. | Especial

Además, organizaciones normalistas y grupos afines han advertido movilizaciones durante la justa deportiva.

Hasta ahora no existe evidencia pública que vincule los artefactos asegurados con alguna acción específica contra el torneo.

Sin embargo, el decomiso se registra en medio del mayor operativo de seguridad desplegado en México para proteger estadios, Fan Fest, aeropuertos, hoteles, rutas de traslado y concentraciones masivas de aficionados.

Una de las preocupaciones en este tipo de dispositivos radica en la fragmentación que produce el contenedor al romperse.

A diferencia de una granada militar convencional, diseñada para dispersar fragmentos metálicos controlados, los tubos de PVC se fracturan en piezas plásticas irregulares y afiladas que pueden ser proyectadas por la onda de presión generada durante la detonación.

PNMO

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