En México, las armas de fuego han fortalecido la capacidad operativa del crimen organizado. La mayoría de ellas proviene de Estados Unidos y entra de forma ilegal a través de la frontera norte, un flujo que el gobierno mexicano ha señalado como uno de los principales factores que alimentan la violencia en el país y del cual ha pedido su contención.
Cada año, durante operativos y cateos, las autoridades federales decomisan miles de armas. En MILENIO te contamos qué ocurre con estos objetos una vez que son asegurados.
En febrero, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, informó que de cada cinco armas de fuego decomisadas desde el inicio del mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum, una se incautó en Sinaloa.
Conviene señalar que dicha entidad ha sido considerada un bastión histórico del narcotráfico en México y, a partir de septiembre de 2024, se incrementó la violencia debido a disputas entre Los Chapitos y La Mayiza.
El armamento que llega de EU
De acuerdo con información de EFE, las armas que llegan desde Estados Unidos a México —unas 200 mil cada año— provienen de tres principales estados: Texas, Arizona y California, y son utilizadas en gran medida por grupos criminales.
En territorio norteamericano es fácil acceder al mercado de armas debido a la Segunda Enmienda, aprobada en 1971, la cual estipula que "siendo necesaria una milicia bien regulada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar armas no será infringido".
No obstante, en septiembre de 2025, Estados Unidos reconoció por primera vez su papel en el despliegue de operativos para controlar las armas y el tráfico ilegal de estas hacia México; así lo mencionó la presidenta Claudia Sheinbaum, al anunciar el acuerdo bilateral llamado "Operación Cortafuego".
Dicha estrategia, entre otras acciones, amplía el uso de herramientas de rastreo como eTrace y la tecnología de imágenes balísticas en los 32 estados de México.
¿Qué pasa con las armas aseguradas?
Cuando las autoridades mexicanas aseguran armas durante operativos y cateos, su destino final no se da de inmediato, sino que pasa por un proceso que incluye su decomiso como evidencia y, en la mayoría de los casos, su destrucción definitiva.
Según el artículo 88 de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, durante el tiempo de su aseguramiento —mientras forman parte de una investigación—, "las armas, cargadores, municiones y accesorios deben permanecer en las bodegas de indicios de la autoridad que los tenga a su disposición".
Esta medida exceptúa a los calibres .50" o superiores, ametralladoras, lanzacohetes y lanzagranadas, los cuales deben remitirse a la instalación militar más cercana para su guarda y custodia.
En dicho artículo se establece que las armas relacionadas con delitos deben ser decomisadas para su destrucción una vez que procede su disposición final. Aquí también se incluyen municiones, accesorios, ingenios y vehículos blindados.
No obstante, existen algunas excepciones; pueden ser destinadas a instituciones militares cuando son de uso exclusivo de las fuerzas armadas o al Museo de Armas de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) cuando tienen un valor artístico, cultural, científico o histórico.
¿Cómo se destruyen las armas?
La Defensa es la encargada de realizar los procesos de destrucción del armamento decomisado conforme al Procedimiento Sistemático de Operar para el Control, Destrucción y Aprovechamiento Lícito de las Armas de Fuego Decomisadas.
En dichos procedimientos, las armas son inspeccionadas, registradas y luego sometidas al corte o seccionamiento de sus piezas principales, con lo cual se pierden "plenamente las características y particularidades" para las cuales fueron creadas".
Desarme a cambio de dinero, la estrategia de Sheinbaum
En enero de 2025, Sheinbaum anunció el programa "Sí al desarme, sí a la paz", encaminado a canjear las armas de la ciudadanía por dinero en efectivo e intercambiar juguetes bélicos de los niños por otros que no hagan referencia a la violencia.
"Este programa consiste en que, sin investigar a nadie, si hay un arma en el hogar, se entregue, se reciben recursos económicos a cambio y el arma se destruye. Ese es el objetivo de este programa, que no haya armas en nuestro país", declaró entonces la Presidenta.
ksh