• Maru vs. Rocha: Análisis de MilenIA da veredicto sobre el villano del momento en redes

  • El morenista detona sentimientos negativos en el 93 por ciento de los usuarios de redes sociales; la panista genera rechazo en el 91 por ciento. La comunidad digital expresa hartazgo hacia la podredumbre del poder.
Ciudad de México /

M+.- El morenista Rubén Rocha Moya y la panista María Eugenia Campos son los villanos del momento. Mientras los dardos de la justicia rozan sus orejas, una tormenta de rechiflas se cierne en redes sociales: nueve de cada 10 usuarios hablan mal de ellos, los ven como cómplices del narcotráfico o aliados del imperialismo yanqui, respectivamente. Ambos caminan a oscuras por el laberinto del desprestigio.

En una esquina, una acusación del gobierno de Estados Unidos puso los reflectores sobre el gobernador con licencia de Sinaloa. Que es cómplice de narcotraficantes, que se reunía en secreto con Los Chapitos, que los capos le ayudaron a ganar la elección de 2021. Zaz. La aldea digital, comprobó MILENIO, lo agarró como pera loca, expresando deseos de verlo tras las rejas. Muy pocos se animan a respaldarlo.

En la otra orilla del cuadrilátero está la mandataria de Chihuahua. Resulta que se descubrió que dos agentes de la CIA –la agencia de espionaje de Estados Unidos– participaron en un operativo para desmantelar un narcolaboratorio en la comunidad El Pinal.

El asunto salió a la luz luego de su trágica muerte en un accidente carretero y, desde entonces, la gente exige que se aclare qué hacían ahí los enviados de la Agencia Federal de Inteligencia.

Aunque las opiniones digitales no constituyen el principal problema de los villanos del momento, sí expresan una temperatura de su legitimidad. Y en política, la falta de esta cualidad desprovee de apoyos. Los aliados se alejan, los compañeros de partido defienden con tibieza y hasta los amigos se hacen patos.

Un análisis de MilenIA, la Central de Datos e Inteligencia Artificial de Multimedios, revela que Rubén Rocha Moya desata enojo, disgusto, miedo y disgusto en el 93 por ciento de los usuarios de TikTok, YouTube, X, Facebook e Instagram. Maru Campos, por su parte, detona rechazo en el 91 por ciento de los habitantes de la aldea digital.

Estos elevados índices de desaprobación no son usuales, al menos no desde que MilenIA comenzó a realizar mediciones en 2023 sobre los sentimientos que generan los principales actores políticos del país. Sólo el priista Alejandro Alito Moreno y la panista Lilly Téllez se han acercado en algunos momentos al 90 por ciento de desaprobación.


Chihuahua vs. Sinaloa: ella es mala, él es peor

“.@rochamoya_ pide licencia como gobernador de Sinaloa. Esto es solamente el principio. Él debe ser castigado por narcotraficante pero no actuó solo. Es parte de un complejo entramado del crimen”, comenta un usuario de X.
“@MaruCampos_G Los chihuahuenses exigimos pida licencia como lo hizo el gobernador de Sinaloa Rocha Moya, para que se investigue la participación de la CIA en la sierra de Chihuahua. No vamos a parar hasta sacarla del Palacio de Gobierno”, señala otro aldeano digital.
“La presión de Washington y social de los mexicanos funciona, el impresentable narco @rochamoya_ pide licencia como gobernador de #Sinaloa. ¡El miedo sí anda en burro! #FueraMorena”, apunta un tercero.
“La rebeldía de la gobernadora de Chihuahua Maru Campos genera mucha tensión política… Su comportamiento la ubica como una figura de oposición Panista PRIAN muy rebelde, la cual tiene mucho miedo a la elección de 2027 porque sabe que va a perder frente a 4T”, remata un guerrero de las redes.
Maru Campos es investigada tras el operativo donde murieron agentes de la CIA estadunidense. | Foto: Jesús Quintanar

La película política del momento podría llamarse Dos gobernadores en aprietos, pero lo cierto es que, mientras el sinaloense aguarda la llegada de un expediente que aún descansa en algún escritorio de Nueva York, con probables pruebas de su complicidad con el crimen organizado, la chihuahuense espera los primeros avances de una investigación realizada por la Fiscalía General de la República (FGR), la cual está llamando a comparecer a 50 testigos del operativo aquel.

Y aunque ambos son protagonistas de una tormenta de rechiflas, Rocha Moya aventaja a Campos en la intensidad de la discusión pública. Entre el 6 de abril y el 6 de mayo de 2026, él generó 14.1 millones de conversaciones, mientras que ella desató 10.3 millones de interacciones en redes sociales. Digamos que, hasta el momento, el veredicto podría ser: Maru es mala, Rubén es peor. 

El morenista encabeza la lista de comentarios negativos en redes sociales. | Foto: Juan Carlos Bautista

La nube de palabras que presagia tormenta

La conversación digital ya eligió a sus antagonistas. Y lo hizo con una lógica peculiar: no los describe primero como personas, sino como cargos públicos bajo sospecha.

En el caso de Rubén Rocha Moya y Maru Campos, la nube de palabras revela algo más profundo que un escándalo coyuntural: expone cómo las redes sociales están construyendo una narrativa colectiva sobre la podredumbre del poder. 

El análisis de MilenIA, basado en herramientas de Inteligencia Artificial, muestra que la primera coincidencia es brutal. Las palabras más repetidas no son “gobierno”, “seguridad” o “resultados”, sino “acusación”, “narco”, “CIA”, “agentes” y “licencia”.

La conversación no gira alrededor de políticas públicas, sino de presuntas conexiones oscuras y de la idea de que ambos mandatarios están políticamente incapacitados para gobernar con eficacia.

En el caso de Rocha, la nube es especialmente devastadora porque conecta directamente cuatro conceptos explosivos: “Sinaloa”, “narco”, “acusación” y “licencia”. Es decir: la conversación digital ya no separa al gobernador de la crisis criminal del estado. La palabra “licencia” aparece como síntoma político de desgaste terminal: en redes ya no se debate si es culpable o inocente, se le quiere ver rindiendo cuentas ante la justicia.

Con Maru Campos ocurre algo distinto, aunque igual de tóxico. Su nube mezcla “CIA”, “agentes” y “Chihuahua”, construyendo una narrativa casi de thriller político transfronterizo. La conversación digital la inserta en un escenario internacionalizado, donde las sospechas ya no son solamente locales, sino vinculadas a inteligencia y seguridad binacional. El término “licencia” reaparece como eco de una posible caída política anticipada.

​Los emoticones completan el retrato emocional de la conversación. La balanza de la justicia domina el ecosistema digital y funciona como símbolo central del momento: la audiencia exige castigo, investigación o rendición de cuentas. No es casualidad que sea el emoji más utilizado. Las redes no están reaccionando como espectadoras; están actuando como jurado popular.

Después aparece la carita de risa: el cinismo. En las crisis políticas mexicanas, la indignación suele mezclarse con burla. El humor digital convierte el escándalo en meme y el meme en condena pública.

El tache rojo representa cancelación social. La rata es todavía más agresiva: traduce la percepción de corrupción y traición. Y la bandera de México introduce un elemento clave: las conversaciones ya no perciben estos casos como problemas estatales aislados, sino como síntomas de una enfermedad nacional. 

La nube de palabras también exhibe otro fenómeno: ambos gobernadores dejaron de ser interpretados como actores partidistas y comenzaron a ser leídos como símbolos del deterioro institucional. En la aldea digital, Rocha y Campos ya no son solamente políticos en crisis. Son personajes narrativos del desencanto mexicano.

La tormenta salpica (aunque algunos traen paraguas)

El temporal político del momento luce equiparable a los escándalos de Ayotzinapa o la Casa Blanca, con la diferencia de que las acciones de la presidenta Claudia Sheinbaum y su gabinete están siendo bien evaluadas en las gradas, mientras que las medidas adoptadas por Enrique Peña Nieto terminaron hundiendo el barco del último mandatario del PRI.

Dos personajes de Sinaloa encabezan la lista de impopularidad: el senador Enrique Inzunza y el alcalde con licencia de Culiacán, Juan de Dios Gómez, ambos de Morena, generan rechazo en el 80 por ciento de los internautas; les pisan los talones la panista Lilly Téllez (75 por ciento), el priísta ‘Alito’ Moreno (70 por ciento) y el panista Ricardo Anaya (65 por ciento). Sus pronunciamientos sobre las reyertas que tienen a los aldeanos digitales en la orilla de las butacas les han merecido más rechiflas que aplausos. 

La nueva presidenta de Morena, Ariadna Montiel, en cambio, ha salido bien librada del aquelarre: ella despierta sentimientos positivos en el 65 por ciento de los usuarios, al tiempo que su colega de partido, Omar García Harfuch, detona buenas vibras en el 60 por ciento. A pesar de los incendios, Batman sigue siendo visto como Batman.

Harfuch tiene aprobación de más del 60 por ciento. | Foto: Araceli López

Las morenistas Citlalli Hernández (55 por ciento), Ernestina Godoy (55 por ciento) y Luisa María Alcalde (50 por ciento) también han logrado moverse entre las llamas sin ser devoradas por el fuego.


El análisis de 51 millones de conversaciones sostenidas en el último mes retrata un país enojado con la podredumbre del poder: dos gobernadores bajo sospecha de complicidad con el narcotráfico y el imperialismo yanqui, respectivamente. Una instantánea de un Rubén Rocha Moya que camina hacia el cadalso social, y una Maru Campos que esquiva las balas del fusilamiento digital. Vaya momentum.

Con información de Omar Cordero y Rivelino Rueda.

Fact checking: JRH

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ksh

  • Salvador Frausto
  • Es director de Investigaciones y Asuntos Especiales de Grupo Milenio, editor general de la revista digital ‘Dominga’ y coordinador de ‘MilenIA’, la Central de Datos e Inteligencia Artificial de Multimedios. Autor, entre otros libros, de ‘Los doce mexicanos más pobres’ (Planeta) y ‘El vocero de Dios’ (Grijalbo).

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