M+.- El intento de saqueo registrado en un sitio de arte rupestre de Cuatro Ciénegas, Coahuila, representa la afectación más severa que ha documentado el equipo especializado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en sus 15 años de trabajo de conservación en México.
Así lo afirmó Sandra Cruz Flores, restauradora, perito y responsable del Programa Nacional de Conservación del Patrimonio Gráfico Rupestre del INAH, quien además consideró que la pintura de una mano prehistórica, arrancada con herramientas eléctricas, pudo haber sido extraída completa.
En entrevista con MILENIO, la especialista explicó que, aunque el equipo ha intervenido sitios afectados por fenómenos naturales como huracanes o desprendimientos de roca, nunca había enfrentado un acto de destrucción deliberada de tal magnitud.
"Es la afectación más severa que hemos visto por un intento de extracción y saqueo. Hemos visto daños muy graves por causas naturales, pero aquí hablamos de un acto intencional. En ese sentido, es el caso más grave al que nos hemos enfrentado como equipo especializado en restauración de sitios rupestres", señaló.
La Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH acumula más de 15 años de trabajo en este tipo de sitios distribuidos por todo el país.
Una mano que pudo desaparecer para siempre
El ataque ocurrió durante la segunda quincena de enero de 2025, cuando un grupo de personas ingresó a un abrigo rocoso ubicado en la Sierra de Australia, en Cuatro Ciénegas.
Para desprender las pinturas rupestres utilizaron taladros y sierras eléctricas, lo que derivó en una denuncia penal contra quien resulte responsable.
La parte más importante de la obra saqueada era la imagen de una mano hecha con pintura blanca, la cual fue extraída por completo.
Al llegar al sitio, el equipo de restauración encontró cientos de fragmentos de roca esparcidos sobre el suelo.
"Fue encontrar destrozados los sitios. Había una enorme cantidad de fragmentos y las lajas naturales habían sido separadas violentamente. El proceso de conservación tomó varios meses porque primero fue necesario cumplir con todos los procedimientos administrativos y jurídicos para documentar el daño y autorizar la intervención", explicó.
Buscaban imágenes específicas
De acuerdo con la restauradora, los responsables no actuaron al azar.
Todo apunta a que pretendían extraer figuras muy concretas del conjunto de pinturas rupestres.
"A lo que nos enfrentamos es a personas que claramente buscaban diseños específicos. En la mayoría de los casos encontramos fragmentos que no lograron desprender completamente, lo que nos permitió reconstruir parte de lo ocurrido."
Sin embargo, el caso de la pintura de una mano fue distinto.
"El corte es mucho más limpio y profundo. No encontramos ningún fragmento asociado a esa imagen, por lo que nos inclinamos a pensar que esa pieza sí pudo haber sido extraída completa."
La restauración reveló nuevas pinturas
Tras retirar polvo, suciedad y materiales desprendidos, el equipo logró recuperar la visibilidad de diversas pinturas que con el paso del tiempo se habían vuelto prácticamente imperceptibles.
Sandra Cruz explicó que estos espacios fueron considerados sagrados por las sociedades prehistóricas y estaban destinados a ceremonias y rituales, más que a actividades cotidianas.
Los trabajos de conservación, añadió, también aportarán nueva información para futuras investigaciones arqueológicas.
Sin embargo, advirtió que la protección de estos lugares debe mantenerse de forma permanente.
El mercado negro alimenta el saqueo
Para la especialista, el saqueo del patrimonio arqueológico es un fenómeno global impulsado principalmente por intereses económicos.
Lejos de la imagen romántica del explorador de aventuras, detrás de estos delitos existe un mercado clandestino que asigna valor comercial a piezas con enorme importancia histórica.
"En este mundo globalizado, la cuestión económica es un elemento fundamental que está detonando el saqueo. México no está aislado de ese fenómeno; es un problema internacional donde la monetización del patrimonio favorece este tipo de delitos".
Un patrimonio poco valorado
Cruz Flores lamentó que el arte rupestre continúe siendo uno de los patrimonios culturales menos conocidos y valorados del país.
Subrayó que su importancia histórica es equivalente a la de grandes zonas arqueológicas, aunque muchas veces no recibe el mismo nivel de reconocimiento social.
"Cuando perdemos este patrimonio, las pérdidas son irreparables. Tiene el mismo valor que cualquier gran sitio arqueológico del país y está protegido por las mismas leyes".
El llamado: conservar antes que lamentar
La especialista consideró indispensable fortalecer las políticas públicas de educación y sensibilización para que la protección del patrimonio sea una responsabilidad compartida entre autoridades y sociedad.
Pidió a quienes visitan este tipo de sitios evitar tocar, mojar o remarcar las pinturas rupestres para obtener fotografías o "selfies", ya que esas acciones provocan daños irreversibles.
"Visitar estos lugares implica hacerlo con respeto. No deben extraerse piezas, ensuciarse los espacios ni intervenir las pinturas. Cada alteración representa una pérdida para la historia de todos".
daed