El municipio de Cañitas de Felipe Pescador vive el duelo por el ingeniero minero José Ángel Hernández Vélez, originario de esta comunidad y asesinado tras ser secuestrado en Concordia, Sinaloa.
Quienes lo conocieron lo recuerdan como un hombre responsable, alegre y trabajador ejemplar.
“Era un gran amigo, conocido por todos aquí en el pueblo”, expresó Gonzalo Ramírez, amigo de José Ángel.
Irene Rentería, otra amiga cercana, lo describió con profundo afecto:
“¡Ay!, era una persona muy buena, un hijo ejemplar”.
Raquel Martínez, vecina, destacó su trayectoria laboral:
“Trabajador, sí. Le digo que ya tenía cinco años trabajando en la mina, no sé en dónde, en Zacatecas, y de ahí se fue para allá, para Concordia”.
El ingeniero se había ganado el cariño de sus compañeros de trabajo, al grado de que varios mineros viajaron desde lejos para darle el último adiós. Rodolfo Velázquez, amigo y colega minero, comentó:
“No pues ya tenía tiempo que no lo miraba, nada más ahora que supe lo que le pasó”. Al preguntarle si decidió venir a acompañarlo, respondió: “Sí, pues un ratito”.
Los más cercanos lamentan la brutal forma en que murió y exigen justicia. Verónica González, amiga, manifestó:
“Pues muy triste, por la situación que pasó, porque se van a buscar trabajo y ellos saben que se van, pero para el regreso”.
Un amigo de infancia, que prefirió mantener el anonimato, expresó indignación:
“No, pues muy mal, mal, muy egoísta… ¿Por qué así las cosas? Hay que salir fuera para buscar el sustento de la familia y así no se vale”.
En Cañitas de Felipe Pescador, las oportunidades laborales son escasas, lo que obliga a muchos habitantes a emigrar pese a los riesgos de inseguridad. Irene Rentería añadió con impotencia:
“Mire, da coraje, impotencia porque no se vale que hayan hecho eso con ese muchacho, no se vale”.
Al cuestionarlo sobre si hay temor entre quienes salen a trabajar, respondió:
“Sí, realmente sí, porque tienen que ir a buscar trabajo. Aquí no hay trabajo, como mi hija pues tiene que salir, todos tienen que salir y para saber si van a volver”.
Vecinos y familiares participaron activamente en la búsqueda del ingeniero. Aunque no lo encontraron con vida, se consuelan con haber recuperado su cuerpo y poder darle sepultura digna. Raquel Martínez reflexionó:
“Pues que le echen ganas, todas las ganas del mundo porque Dios puede darle a uno el consuelo, pero no el olvido”.
Tras una misa de cuerpo presente en la parroquia local, los restos del especialista fueron trasladados al panteón municipal, donde familiares, amigos y compañeros lo despidieron entre música, llantos y aplausos. Su padre agradeció públicamente la solidaridad del pueblo que acompañó a la familia en tan doloroso momento.
En Sombrerete, familiares exigen privacidad a los medios de comunicación
El pueblo mágico de Sombrerete, al norte de Zacatecas también está de luto por la muerte de Ignacio Aurelio Salazar Flores, privado ilegalmente de la libertad junto a sus compañeros en un campamento minero de Concordia, Sinaloa.
El cadáver llegó al estado por la noche del lunes y sus familiares comenzaron a velarlo desde la madrugada.
La familia del especialista minero pidió privacidad durante el velorio, misa de cuerpo presente y sepelio, así lo expresó Ana Flores, prima de Ignacio Salazar:
“Pues estamos muy tristes, muy consternados por la situación que pasaron todas estas personas, salen por un sustento para todas las familias y lamentablemente pues les arrebatan la vida injustamente”.
Los cercanos a Ignacio, exigieron justicia y se sumaron al dolor que embarga al resto de las víctimas:
“Y cada vez estamos peor, pues en esta ocasión nos tocó despedir a un gran amigo, familiar y pues si estamos muy, muy triste, esperemos que algún día, en algún momento se les haga justicia a él y a todos los demás personas y pues mis más sinceras condolencias para todas las familias de los mineros”, agregó Ana Flores.
Tras ser velado, el féretro fue trasladado a la parroquia de Santo Domingo donde celebraron una misa de cuerpo presente, previo a trasladarlo al panteón municipal donde Ignacio fue sepultado.