El Ejército y la Guardia Nacional han desplegado una serie de operativos en Sinaloa para neutralizar el uso de drones empleados por grupos criminales para labores de halconeo, vigilancia territorial y ataques con explosivos improvisados, en medio de la disputa interna y el fortalecimiento operativo de facciones del Cártel de Sinaloa.
Registros oficiales muestran que entre octubre de 2024 y marzo de 2026 fueron asegurados 56 drones en municipios considerados estratégicos para las operaciones del narcotráfico, como Culiacán, Badiraguato, Choix, Escuinapa, Concordia, San Ignacio y Rosario.
Los decomisos reflejan cómo estas organizaciones criminales han incorporado tecnología comercial y táctica para ampliar sus capacidades de vigilancia y monitoreo sobre movimientos de fuerzas federales en caminos rurales, serranías, brechas y accesos a comunidades.
El mayor aseguramiento ocurrió en Badiraguato, donde, en octubre de 2025, militares decomisaron 22 drones en un solo operativo.
Un mes después, en noviembre, fueron asegurados otros 14 equipos en esa misma región serrana, considerada uno de los principales bastiones históricos del Cártel de Sinaloa.
En Culiacán, epicentro de la estructura criminal en la entidad, también se registraron múltiples aseguramientos, incluido un decomiso de siete drones en junio de 2025, además de otros eventos aislados detectados por fuerzas federales durante patrullajes y cateos.
Drones con explosivos, la nueva amenaza
Los reportes oficiales advierten que los drones dejaron de ser herramientas improvisadas u ocasionales y ahora son utilizados en volúmenes operativos por grupos criminales para mantener vigilancia permanente sobre rutas, accesos y movimientos de autoridades.
Además del halconeo, autoridades federales han detectado el uso de drones adaptados para arrojar explosivos improvisados, una modalidad que ya había sido observada en entidades como Michoacán y Jalisco, pero que comenzó a extenderse hacia Sinaloa en medio del reacomodo criminal y la intensificación de enfrentamientos entre facciones.
Fuentes de seguridad consultadas señalaron que algunos de estos dispositivos son modificados para cargar artefactos explosivos de fabricación casera, mientras que otros son utilizados exclusivamente para reconocimiento aéreo y monitoreo de operativos federales.
Crimen usa tecnología para vigilancia
El fenómeno coincide con el fortalecimiento logístico y tecnológico de grupos criminales en Sinaloa, donde distintas células han incrementado el uso de equipos tácticos, sistemas de comunicación, cámaras, antenas clandestinas y vehículos blindados artesanales.
Los aseguramientos también muestran una expansión territorial del uso de drones criminales hacia municipios serranos y costeros, particularmente en corredores utilizados para movilidad de grupos armados y trasiego de drogas.
Sinaloa, el epicentro de uso de drones por grupos delictivos
A nivel nacional, las fuerzas armadas reportaron el aseguramiento de 164 drones entre octubre de 2024 y marzo de 2026; sin embargo, Sinaloa concentra algunos de los decomisos más relevantes por volumen y frecuencia.
Aunque entidades como Michoacán y Tamaulipas también registran aseguramientos importantes, los operativos en territorio sinaloense reflejan un uso más constante y extendido de esta tecnología.
En 2026, los decomisos continúan. Autoridades reportaron nuevos aseguramientos en municipios como Rosario y Culiacán, lo que confirma que el uso de drones por parte del crimen organizado permanece activo pese a la presión federal.
La utilización de estos dispositivos representa uno de los retos emergentes para las fuerzas de seguridad, las cuales han tenido que adaptar operaciones terrestres y de vigilancia ante una tecnología que permite a grupos criminales obtener monitoreo aéreo en tiempo real, detectar movimientos oficiales y reforzar el control territorial en zonas bajo disputa.
ksh