• ¿Tendrá comprador? Llegó la hora decisiva para AHMSA... y decenas de empleados elevan sus oraciones en pos de una solución

  • Este 27 de febrero se realizará la audiencia de remate de Altos Hornos de México (AHMSA), en quiebra desde 2024, en un proceso que podría marcar el futuro de miles de trabajadores y sus familias en Monclova.
Monclova, Coahuila. /

Entrar a Monclova, Coahuila, es adentrarse a una ciudad que vive del recuerdo de la bonanza acerera.

'Prendamos Monclova' es el eslogan que se encuentra al ingresar al municipio corazón de la Región Centro de Coahuila y que pareciera un clamor luego de que los hornos de su empresa se apagaron hace más de tres años, como lo pudo comprobar MILENIO.

Recorrer sus calles es encontrar referencias constantes al desarrollo generado por Altos Hornos de México (AHMSA) desde 1942: murales con obreros de la industria, monumentos hechos con el acero fundido en sus plantas y esculturas en la plaza principal.

El fin de la bonanza acerera

La bonanza terminó. La industria que alguna vez fue referente no nada más en México, sino en Latinoamérica, por la producción anual de 5 millones de toneladas de acero líquido, se apagó tras los controversiales manejos de su hoy ex propietario Alonso Ancira Elizondo, que culminaron con su quiebra formal en noviembre de 2024 y que dejó en el desamparo a 14 mil trabajadores.

El corte de caja hasta hoy es de al menos 60 obreros que murieron sin recibir el fruto de décadas de trabajo, además de la migración de muchos desempleados a otras regiones del estado o bien a ejercer jornadas a destajo en lo que puedan: albañilería, carpintería o instalaciones eléctricas.

Resistir en la protesta y trabajar para sobrevivir

Desde el año pasado, un grupo de ex trabajadores notó que AHMSA estaba siendo saqueada y optó por plantarse fuera de los accesos con el objetivo de evitar robos que afectaran una eventual reactivación del corporativo acerero.

Carlos Rosales forma parte de quienes resisten en la entrada de la Puerta 3. No piensan abandonar la lucha que emprendieron hace tres años para que les paguen lo que les corresponde. En su caso, laboró para la empresa durante cuatro décadas.

“No han dicho nada de pagos, no han dicho nada de la prehuelga, del ahorro, ni del aumento de 2022 que quedó pendiente por la pandemia; no hubo junta y cambiaron algunos artículos. Hay muchas cosas que pelear como obreros”, asegura.

Pero la exigencia no paga las cuentas y por eso alterna la protesta con labores de albañilería en distintas colonias de Monclova.

“Nos ayuda un poquito la escuela de AHMSA en ciertas cosas, pero más que nada yo esto lo aprendí de parte de mi papá”, comparte.

Resistir en la protesta y trabajar para sobrevivir. | Rolando Riestra.

Vender el patrimonio para resistir

Recuerda que ante el cierre de la acerera hubo angustia y desesperación que remediaron primero con la venta de parte de su patrimonio para sortear la falta de ingresos.

“La jornada laboral era de ocho horas, pero había meses en que doblamos turnos por falta de personal. Ganábamos de 3 mil a 3 mil 500 pesos a la semana; ahorita, si bien nos va, mil o, como dice un compañero, 350 pesos diarios, dependiendo del trabajo”.

Carlos sabe que tomar el camino de la protesta trae consecuencias, entre ellas una idea negativa de parte de la comunidad, pues hay quienes los tildan de flojos y de no querer trabajar. La realidad es otra.

Mis respetos para todos los compañeros, pero hay que buscarle. No nos creen que nosotros hacemos esos trabajos de albañilería; cuando ya los ven y nos pagan, hasta nos dan un poquito más”.
Carlos sabe que tomar el camino de la protesta trae consecuencias.| Rolando Riestra

El obrero ve estos trabajos no nada más como sustento, sino como una forma de lidiar con el desánimo de pensar que cuatro décadas de trabajo podrían no haber valido la pena para su retiro.

“Tengo un hijo soltero que nos estaba echando la mano, pero no quería estar cruzado de brazos. Busqué un trabajo que me ayudara mentalmente por la depresión que estamos pasando”.

Carlos es tajante al decir que el sindicato de trabajadores de AHMSA no los respalda, pues está convencido de que en su momento pudieron emplazar a huelga y no ocurrió para proteger los intereses de la empresa.

“El sindicato no nos representa”

Desde la Puerta 3 de AHMSA, él y otros compañeros permanecen en resistencia con guardias y con la esperanza de que la realidad cambie pronto.

Su presencia no es cómoda para algunos. Hace unas semanas, uno de ellos fue notificado de una demanda por supuesto saqueo de la empresa, acción que consideraron una forma de intimidarlos para frenar su lucha y de la que la autoridad local desistió luego de manifestaciones realizadas en el municipio.

Extrabajadores de Altos Hornos de México mantienen la mirada puesta en el proceso judicial.| Rolando Riestra.

A la espera de la subasta que defina el futuro

En ese contexto de resistencia, precariedad y duelo, los extrabajadores de Altos Hornos de México mantienen la mirada puesta en el proceso judicial que podría definir el futuro de la siderúrgica y, con ello, el destino de miles de familias.

Este miércoles 25 de febrero venció el plazo para que los posibles compradores acrediten formalmente su intención de participar en la subasta que determinará el rumbo de la empresa, un momento clave dentro del largo concurso mercantil que atraviesa desde hace más de dos años.

De acuerdo con las bases del procedimiento, las empresas interesadas deben depositar una garantía de seriedad equivalente a casi 112 millones de dólares, requisito indispensable para validar su solvencia financiera y asegurar que su participación en la puja sea real.

Dicho monto debió quedar en manos de un juzgado antes de las 23:59 horas del martes pasado; de lo contrario, cualquier aspirante quedaría automáticamente fuera del proceso y la audiencia de remate programada para mañana viernes 27 de febrero podría realizarse sin postores competitivos.

Hasta ahora, la lista oficial de quienes cumplieron con este requisito no ha sido hecha pública.


Fuentes judiciales y representantes de acreedores señalan que será hasta después del cierre del plazo cuando se conozca qué empresas lograron acreditar la garantía ante el juzgado, lo que mantiene en vilo no solo a los tribunales, sino también a los trabajadores que esperan que la venta permita, al menos, el pago de salarios y finiquitos pendientes.

“Quería su finiquito para viajar”

Lauro Fernando Saucedo Barbosa pasó los últimos meses de su vida desempleado, con una raquítica pensión que apenas le alcanzó para sobrevivir junto con su esposa, Francisca Zamora Pérez.

Ella recuerda el día que llegó a casa con la noticia de la caída de la empresa que por años fue considerada como “el gigante de acero”. “Para mí que van a cerrar AHMSA, nos dijeron que ya no nos presentáramos a trabajar”, le dijo el hombre que prestó 42 años de servicio como mecánico.

Francisca Zamora Pérez, viuda de trabajador Lauro Fernando Saucedo Barbosa.| Rolando Riestra

Francisca cuenta que los compañeros de trabajo le insistieron para que tramitara la pensión, a la cual logró acceder poco tiempo después y que resultó insuficiente ante la leucemia que lo comenzó a atacar y que empeoró con la cirrosis que le diagnosticaron.

“Me voy a morir y no voy a alcanzar a cobrar el finiquito”, le dijo un día en el hospital. “Ay, viejito, no te apures por el dinero, apúrate por curarte”, le respondió Francisca.

Un retiro que nunca llegó

Lauro hablaba seguido con su esposa sobre lo que quería hacer con su dinero, fruto del trabajo de cuatro décadas: viajar con ella y disfrutar los últimos años juntos.

“Él quería su finiquito, le gustaba mucho viajar”, dice su esposa.

Francisca habla de lo duros que fueron los últimos meses con su esposo: pasar gran parte del día en el Seguro Social y trabajar en un negocio de tortillas para llevar algo más de dinero para el sustento de ambos.

“Yo soy su segunda esposa y sus hijos me dejaron sola porque no me ayudaron a cuidarlo. Las enfermeras me daban de comer”.

El año pasado, Lauro murió a los 61 años. Para ese entonces, Altos Hornos de México ya había sido declarada en quiebra, lo cual complica cualquier oportunidad cercana para que sus extrabajadores accedan a sus finiquitos.

Su esposa continúa trabajando en el puesto de tortillas de harina para sobrevivir, pero la situación en ese negocio también cambió de manera radical, con una baja considerable de ventas ante el cierre de la metalúrgica que daba dinamismo a la economía de la Región Centro de Coahuila, donde Monclova es el corazón.

Ella no cesa en su insistencia para que le entreguen el finiquito de su esposo. Desde que falleció, asiste a asambleas y manifestaciones de trabajadores con el fin de acelerar el proceso de subasta que durante un año fue diferido y que, antes de concluir febrero, podría tener un ganador.

“Ya son muchas promesas y se me hace que no se va a hacer. Les pediría que acepten lo que les ofrezcan porque, si no, se va a seguir echando a perder la planta”.

Trabajadores de Altos Hornos de México. | Rolando Riestra

De lavar carbón a vigilar un restaurante

El cierre de operaciones de Altos Hornos de México y sus filiales no únicamente afectó a la Región Centro de Coahuila, sino también a la Carbonífera, donde ofrecían las mejores fuentes de empleo en una zona donde la extracción de carbón presenta un riesgo de muerte en la mayoría de las minas.

Martín Moreno Acosta puede dar cuenta del cambio radical en su vida desde que la Planta Lavadora de Carbón de La Florida, dependiente de Minera del Norte (Minosa), dejó de operar hace tres años.

“Pararon operaciones en enero de 2023, lo hicieron justamente porque se fue a la quiebra. Nos estuvieron pagando sin trabajar como unos tres meses; luego, de repente, ya no. No hubo dinero para nadie”.

Del contrato colectivo a la precariedad

El obrero pasó de tener un trabajo en el que recibía hasta 45 días de aguinaldo en la sección de lavado de carbón a laborar como vigilante en un restaurante en Múzquiz, Coahuila, para cubrir los gastos de su familia.

“Teníamos un muy buen contrato colectivo de trabajo, teníamos aguinaldo, vacaciones mucho mejor que lo marcado por la ley. Es lo que se extraña, pues ahora las maquiladoras, ¿qué te dan?”.

Martín logró pensionarse, pero aun así afirma que está en riesgo de recibir su finiquito por 27 años de trabajo. El año pasado le comunicaron que, en caso de recibir algo, sería a lo mucho la tercera parte de lo que le corresponde, pues así lo marca la Ley de Quiebra en estos casos.

“Ya nos dijeron que no nos van a pagar de acuerdo con el contrato. Va a ser de acuerdo con la Ley de Quiebra y, pues, es algo que no vale los 27 años que estuve ahí”.

'Prendamos Monclova' es el eslogan que se encuentra al ingresar al municipio corazón de la Región Centro de Coahuila.| Rolando Riestra
A la espera de la subasta

Los extrabajadores de AHMSA y sus familias anhelan que, al fin, este 27 de febrero la subasta garantice un nuevo capítulo en la historia de la acerera. Al menos uno que les permita obtener el fruto del trabajo que por años cosecharon.

Para quienes permanecen en plantón, sobreviven con trabajos eventuales o han visto morir a compañeros sin recibir un solo peso por décadas de servicio, la subasta no es un trámite más.

Es la última esperanza de que el cierre de AHMSA no se traduzca únicamente en abandono, pobreza y olvido.

Si se confirma la participación de varios postores, el camino quedaría abierto para que este viernes se conozca al eventual comprador; si no, el remate podría declararse desierto y prolongar una crisis que, para ellos, ya ha durado demasiado.


  • Luis Alberto López
  • Reportero lagunero con más de 15 años de experiencia. Labora en MILENIO desde 2011, además fue becario Hub de Periodismo de Investigación de la Frontera Norte y de la Séptima Generación de la Red LATAM de Jóvenes Periodistas. Ganador en dos ocasiones del Premio de Periodismo Cultural de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) en la categoría de reportaje.

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