Actores y amigos se despiden de Gerardo Moscoso

El cantante, actor de teatro y columnista de MILENIO, falleció este domingo al filo del mediodía a los 76 años de edad en Torreón.

Gerardo Moscoso Caamaño, falleció a los 76 años de edad. (Especial)
Editorial Milenio
Torreón, Coahuila. /

El doctor, ginecólogo, cantante, actor de teatro y columnista de MILENIO, Gerardo Moscoso Caamaño, falleció a los 76 años de edad este domingo al filo del mediodía en el Sanatorio Español en Torreón, acompañado por su esposo, Esteban Osorio Domínguez.

Las primeras noticias corrieron en mensajes de texto y voz en los celulares de actores, amigos y funcionarios quienes tras confirmar la noticia, de inmediato comenzaron a despedirse en sus redes sociales personales, reconociendo en este hombre su amor y defensa apasionada por el quehacer cultural, lo que por momentos lo colocó en la controversia pública.

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Gerardo Moscoso Caamaño (1945-2021) nació en el Distrito Federal, hoy Ciudad de México. De origen gallego fue también lagunero por juegos de azar cuando, aseguró a MILENIO, su padre apostó un restaurante que tenía en la capital del país, en una carrera de caballos en la feria de San Marcos. Al ganar la apuesta, conservó su propiedad y obtuvo un rancho que por suerte movilizó a su familia a Torreón.

Su amigo y actor Raúl Adalid Sainz perfiló años atrás a la perfección la personalidad de Gerardo Moscoso de quien dijo, definirlo no era tarea fácil, pues las etiquetas no le iban pero fue un médico de profesión, actor nato, director teatral y cantor de sus propios rumbos de vida.

“A Gerardo lo conocí allá por el año 1985, haciendo audición ambos para la obra "La Fiera del Ajusco", de Víctor Hugo Rascón Banda, obra que dirigió espléndidamente Martha Luna. Fue una producción de la UNAM, escenificada en el Teatro Santa Catarina del subyugante Coyoacán. Fuimos seleccionados".

“Recuerdo que esa misma tarde de conocernos, hicimos sintonía, nos reconocimos del mismo sendero lagunero. Gerardo llegó a los reductos del teatro universitario viniendo de hacer un gran éxito comercial teatral, la célebre comedia musical, "José el Soñador", donde representó a "Jacob".

“Moscoso trabajó en "La Fiera del Ajusco" muy caleidoscópicamente sus personajes; todos representábamos varios. Le recuerdo un ciego del páramo ajusqueño, un aturdiente merolico y un entrañable indito. Gerardo tocaba la guitarra en la obra, a un coro de decadentes "vedettes" al compás de "¿Quién será la que me quiera a mí?", reseñó Adalid Sainz.

Asimismo y desde el gobierno del estado a través de la Secretaría de Cultura, se confirmó oficialmente la noticia enviando un comunicado donde se lamenta profundamente el sensible fallecimiento del maestro Moscoso Caamaño.

“Lamentó profundamente la muerte de un gran hombre, gran artista, gran gestor cultural, pero sobre todo de un gran amigo. Mis condolencias para su pareja Estaban Osorio, así como para sus amigos, estudiantes y compañeros de la compañía de teatro la Gaviota. Descanse en Paz”, expresó Ana Sofía García Camil, titular de la Secretaría de Cultura coahuilense.

Asimismo, la Universidad Autónoma de Coahuila expresó sus condolencias y se unió a la pena que embarga a la familia Moscoso Caamaño por el fallecimiento del maestro Gerardo, director de la Escuela de Artes Escénicas en la Unidad Torreón. Al mismo se le recordó como entrañable amigo, y distinguido y respetable universitario.

El movimiento que lo mantenía en Ciudad de México como punto de descanso pero que al mismo tiempo lo arrojaba en las caravanas actorales a cruzar estados y naciones, cedió el vértigo a finales de la década de los noventa, cuando decidió instalarse en Torreón.

Y se refiere que desde su primera puesta en escena como director teatral en La Laguna con la obra “De pétalos perennes” de Luis Zapata, donde conformó el grupo de teatro “La Gaviota” en San Pedro de las Colonias, con el que revivió textos tan importante como “El hogar sólido” de Elena Garrro, y algunos textos de León Felipe, hasta su paso por distintas instituciones de la cultura como El Centro Cultural Comunitario de Iniciación Artística “Pilar Rioja” y el Teatro “Salvador Novo”, Moscoso siempre empapó su quehacer artístico e institucional de una indiscutible vocación social.

Amante de los animales y en especial de los perros, a pesar de los quehaceres formales siempre estuvo dispuesto a dar de beber y comer a estos acompañantes en el desamparo a los cuales incluso buscaba un hogar.

El doctor siempre dio buena cara ante el desafío que entraña vivir y aprendió a mantenerse de frente ante la enfermedad crónica degenerativa. Primero al contraer Sida y en el tiempo de pandemia al covid-19. Finalmente murió no sin antes darle la batalla a un agresivo cáncer que jamás le arrebató la alegría y la audacia; el querer saber sobre su entorno político y social.

​EGO

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