Tras brindar con sus invitados para celebrar el 16 aniversario de Matilda, Bruce James, managing partner del hotel, recordó: “Cuando llegué a San Miguel de Allende estaba vacío”, por lo que le tocó hacer labor para que el poblado, considerado durante los últimos tres años como la ciudad más bonita del mundo, alcanzara fama y prestigio como una gran opción para visitar.
Ahora, Matilda, el hotel que dirige, es referencia en México y en el extranjero como la sede donde la cultura, a través de la diversidad de obras que forman parte de la ambientación; la gastronomía, con la propuesta del chef Vicente Torres en sus distintos restaurantes; y el lujo, que distingue a cada espacio y garantiza la experiencia de confort se fusionan y se enriquecen con la calidez que ofrecen sus anfitriones.
Elementos que viajaron a Ciudad de México para replicar el concepto Matilda en la velada que ofreció Bruce en Campos Polanco, ahí donde recibió a los “amigos” que ha hecho al estar al frente del hotel y que destacó “han proyectado la historia y evolución de Matilda, a través de sus notas, comentarios y fotografías”.
A unos pasos de la elegante mesa, donde Bruce se dirigía a sus invitados, la imagen de Matilda, “la mujer fuerte, adelantada a su época que pintó Diego Rivera en 1942 cuando tenía 16 años, y que no solo da nombre al hotel, sino también le ha dado alma y estilo” formaba parte de la escena, al igual que diversas imágenes del hotel y de San Miguel de Allende, gracias al videomaping que se proyectó en la velada. “Y justo esta fiesta por los 16 años del hotel tiene su origen en la edad que tenía Matilda cuando Rivera la pintó”, explicó Maggie Arias, gerente de operaciones del hotel.
Para entonces, el chef Vicente Torres y su equipo estaban preparados para servir la cena, pero antes se dio tiempo de agradecer “tener casi cuatro años de formar parte de la familia Matilda y poder celebrar sus 16 años con un menú muy acogedor al estilo de San Miguel de Allende”, dijo antes de servir Crema de lechuga, Lenguado a la sartén, Short Rib asado en salsa de trufa y Crema helada de limón con jugo de albahaca y granizado de limoncello, que fueron maridados con vino, tequila, champagne y brandy.
Además, la velada a la que convocó Lorenzo Ruíz se aderezo con una charla, en la que la evolución de Matilda adoptó un rol protagónico, al citar cómo ha sentado precedente y ha hecho escuela en el poblado con sus experiencias, como la cena erótica cada 14 de febrero y el gran ritual que viven los huéspedes en la cena negra, donde todo gira en torno a la muerte cada 1 de noviembre.
AJR