Hay restaurantes a los que se llega pensando sólo en comer, pero se termina encontrando motivos para permanecer. Porfirio's Polanco es uno de esos lugares y, después de una pausa y renovación de sus instalaciones, volvió a abrir sus puertas el 21 de octubre.
Para celebrar esta nueva etapa, el 29 del mismo mes organizó una cena especial en colaboración con Mercedes-Benz, en el contexto del Gran Premio de México, donde la gastronomía y el automovilismo se fusionaron en una misma mesa.
La remodelación del escenario gastronómico
Desde la entrada, la primera impresión fue la de un espacio que invita a bajar el ritmo. El ambiente se percibe plácido y cálido, una combinación que permite disfrutar la estancia sin que el movimiento de Polanco quede del todo fuera de la experiencia.
La renovación visual es evidente. Los espacios presentan elementos modernos y detalles que transmiten una sensación de lujo, pero sin dejar de lado la comodidad. Las modificaciones acompañan el recorrido de la entrada a la mesa.
Porfirio's conserva su identidad mexicana, aunque en un entorno que apuesta por una imagen contemporánea. La transformación está pensada para acompañar cada ocasión: desde una comida entre amigos hasta una celebración especial.
Ubicado sobre avenida Presidente Masaryk, el restaurante se reintegra a uno de los corredores gastronómicos más conocidos de la Ciudad de México. Su reapertura, anunciada para el 21 de octubre, marcó el inicio de esta nueva etapa, que tuvo una celebración especial ocho días después.
Una cena entre la cocina mexicana y la velocidad
La noche del 29 de octubre se desarrolló, junto a Mercedes-Benz, en el marco del Gran Premio de México. La ocasión permitió reunir dos mundos que comparten atención especial al detalle y la experiencia.
La cena contó con un menú especial, compuesto por entradas, platos fuertes y postres que recuperaron algunos elementos reconocibles de la cocina mexicana, tanto tradicionales como a la vanguardia.
Para comenzar, una selección de entradas: torre de salmón y atún con mango, ensalada de aguacate, tacos sudados de New York y el aguachile New York. Este último fue uno de los platillos que más destacaron durante la experiencia.
Entre los platos fuertes se incluyó costilla short rib horneada, trompo callejero al pastor y totoaba al carbón.
Los alimentos logran recrear tanto el sabor clásico mexicano como la presentación en la que adquirieron popularidad: en un pequeño trompo o sobre una piedra que mantiene el calor.
Para el cierre llegaron dos opciones: pay de queso y churros, uno de los distintivos estrella. Su sabor hizo que la sobremesa encontrara una razón para prolongarse.
Nueva etapa en Masaryk
Porfirio's define su propuesta como cocina mexicana contemporánea, con antojitos, tacos, cortes y platillos para compartir, elaborados a partir de recetas caseras y sabores de distintas regiones del país.
Más allá del menú preparado para la ocasión, la reapertura también puso el foco en el espacio. La renovación consigue que el restaurante se sienta como un espacio agradable para permanecer en él.
La colaboración con Mercedes-Benz y el contexto del Gran Premio de México dieron a la noche un motivo particular, pero la experiencia terminó por mostrar un vistazo de lo que el restaurante tiene para ofrecer.
Porfirio's Polanco tomó una breve pausa a principios de octubre y abrió nuevamente el 21 de octubre. La cena del día 29 fue una manera de presentar esa nueva etapa.
ROA