Con la llegada del tricolor del mes patrio, el chef Billy Maldonado viste las mesas de Fónico con los emblemáticos colores que nos distinguen a través de su versión del Chile en nogada, el cual lleva a los comensales por un paseo entre conventos novohispanos y mesas virreinales.
El platillo que forma parte de la propuesta gastronómica que se sirve en el restaurante preserva la receta tradicional poblana; así que las clásicas frutas: pera lechera, manzana panochera y durazno criollo se combinan logrando un gran equilibrio con las pasas y piñones que distinguen al relleno; aunque al apreciar la preparación y enseguida degustarla también se aprecia el sello contemporáneo que el chef Maldonado ha aportado a la cocina de Fónico.
"La idea es ofrecer una propuesta clásica, de ahí que respetamos la esencia del platillo tradicional, pero al mismo tiempo le aportamos el sello que nos caracteriza para hacerlo nuestro", dijo el chef antes de iniciar la experiencia y servir el menú que ha diseñado para la temporada y servirá hasta el 30 de septiembre.
Para complacer a todos los comensales al Chile en nogada de Fónico lo acompañan otros platillos, como Sopa cremosa de flor de calabaza con crema de coco, queso panela y rajas poblanas, Enchiladas de chile poblano rellenas de puré de elote con queso de cabra y perfume de zacate de limón y Mollete de Santa Clara de Asís con jamoncillo de pepita, relleno cremoso de coco y piña especiada, "así cada quien puede armar su propio menú", comentó el chef anfitrión.
Al filo de las 3 de la tarde llega el momento de iniciar la experiencia y consentir al paladar; así que en una de las zonas más iluminadas del restaurante empieza la fiesta de sabor mexicano. Un molote poblano relleno de requesón con huauzontles, epazote y chiltomate llega a mesa y abre paso al menú que eligió el chef para sus invitados.
Tras el disfrute de la preparación llega Un fideo seco en mole conventual, cuyo sabor de inmediato recibe la aprobación de los comensales que, poco a poco, saborean el platillo.
Apenas unos minutos después del grato sabor que ha dejado el mole, aparece el protagonista de la tarde brillando desde lejos, gracias al oro con el que el chef hace propio al Chile en nogada.
"De esta forma damos presencia a toda la riqueza que reinaba en la época virreinal, en la que surgió el platillo", comenta el anfitrión mientras el tricolor que integran el chile poblano, la nogada y la granada reina en las mesas y empieza la conquista de los paladares.
Para acompañar al chile, cuya propuesta se sirve sin capear y con un tostado del chile que le aporta gran suavidad, se propone una copa de Maestro Dobel; mientras que para cerrar con un dulce sabor la experiencia, se sirve un Arroz monástico con rompope.
AJR