Curada por el director creativo Jérôme Sans, Desert Flood es la representación de la realidad que nos rodea, un mundo paradójico y contemporáneo, que por cuestiones ecológicas se encuentra en peligro.
Una compilación de artistas internacionales que hacen una llamada de atención al espectador y buscan realizar un cambio: Claudia Comte (1983, Suiza), Gabriel Rico (1980, México) y SUPERFLEX (colectivo fundado en 1993, Dinamarca) unen fuerzas para ser un centro de arte y un restaurante, y además ser un lugar en el que se pueda dialogar, aprender e incluso reinventar la manera en cómo estamos abordando la crisis climática.
En exclusiva para M de Milenio, Jérôme nos platica cómo fue su trabajo con LAGO/ALGO y lo que busca hacer sentir al espectador con este tipo de exposiciones. Sin duda, una reflexión que necesitábamos apreciar.
Estás en México para la semana más loca en el arte y en la historia de México en años.
Es muy interesante porque Cristobal Riestra y Ana Paula de Haro me invitaron a unir fuerzas para desarrollar este lugar como algoritmo y crear un espacio diferente para ver arte. No solo una galería, no solo un restaurante: un lugar para vivir, para compartir, para reinventar, para dialogar como lo hacemos ahora donde estamos, en medio de la naturaleza. La exposición que acabamos de inaugurar, Desert Flood, trata sobre el problema de nuestra sociedad. Por un lado, la desertificación y, por otro, las inundaciones. Una especie de paradoja, como lo que vivimos en todo el mundo.
¿Está planeando para que sea una reflexión sobre la crisis climática?
Si, es una especie de pensamiento a futuro, que las próximas generaciones vean lo que pasó aquí. Tenemos la tendencia como seres humanos a ser felices con lo que consumimos y lo que hacemos. Este es un lugar donde la gente piensa, pueden inventar cosas o colaborar entre ellos, quizá con la intención de cambiar su entorno, la forma en que se comportan, en que trabajan, en que viven. Queremos que el arte y la cultura tengan cierta responsabilidad y conciencia en la tierra. El arte, como el resto, puede tener esa tendencia, debemos tener cuidado con lo que se hace para mejorar la calidad y el bienestar de la gente que visita nuestro espacio.
¿Cómo eliges a los artistas que se van a presentar?
Para está exposición elegimos tres artistas diferentes, uno mexicano y dos de Europa, que se preocupan por los problemas ambientales, los temas ecológicos y la situación de la humanidad. Claudia Comte, Gabriel Rico y SUPERFLEX fueron para nosotros los candidatos correctos, por su arranque en el mundo artístico y sobre todo es que buscan crear conciencia a través de su obra.
Vives entre Francia y México, ¿tienes un proyecto en París relacionado con la conciencia climática y el arte?
Mi oficina está en París y vengo tres o cuatro veces al año a México. Hace unos meses hice una muestra en París con Alicja Kwade, la artista que se muestra ahora mismo en la galería OMR en Place Vendôme. Es una narrativa un tanto diferente, pero seguimos hablando de lo mismo. Algo totalmente mineral, con algunas esferas cayendo del cielo. Es una forma de decir que estamos frente a estas bolas inmensas como una responsabilidad inédita ante la naturaleza y lo que conlleva.
¿Qué pasa con la promoción de artistas de países que están en desarrollo y donde son más afectados por las catástrofes naturales? Como Turquía y Siria.
Es más bien tratar de promocionar artistas por su grupo no por su país: los diseñadores de moda, los cineastas, los escritores, todas las mentes creativas en general; cada uno tiene algo que decir. Incluso llega a ser una percepción diferente, una narración en una historia legible para que esos artistas demuestren lo que han vivido, desde las complicaciones en los países en guerra, hasta temas sociales que siguen siendo relevantes. Creo firmemente que todos los humanos podemos hacer un cambio, y quien tenga algo que decir al respecto, que lo haga.
jk