Aunque siempre se sintió atraída por las cuestiones esotéricas, Tania Pantoja decidió ahondar en el tarot tras un periodo de ansiedad y depresión que sufrió al principio de la pandemia; con el objetivo de saber por qué se sentía así, acudió con una tarotista, aunque la experiencia no le agradó: “Me dijo: 'tienes esto, te va a pasar esto y ya te fregaste'. Ahí me surgió la duda de qué era el tarot y empecé a buscar”.
Lo primero que hizo fue tomar un curso en un centro de tarot ubicado en Perisur, donde su instructor, desde un enfoque terapéutico, la instruyó en la cábala y el Kybalión. Posteriormente conoció a un mago, de nombre Aarón, que la ayudó a entender el tarot enfocado en la adivinación. Y para acrecentar su saber, se inscribió a un diplomado de tarot transpersonal en el Instituto de Estudios Superiores Certeza, cercano a La Villa.
Tras conocer distintas formas de ejercer esta técnica, asociada con la interpretación de sueños, hechos, percepciones o estados de ánimo, la joven de 32 años comenzó a leer las cartas por hobbie, aunque la buena respuesta que tuvo su método entre sus conocidos la llevó a establecerse como tarotista profesional.
"Es el leer tu energía, cómo te encuentras en este momento y hacia dónde te diriges, y de ahí tomar una guía. Eso le doy a las personas que vienen conmigo, no una sentencia", señala Tania.