Por mucho que se cuiden los muebles ya sean sillones, sillas, camas o incluso alfombras, es casi inevitable detener que las garras de los felinos vayan directo a esta zona y aunque puede parecer molesto, en realidad es importante.
La clave no es prohibirles rascar, sino buscar la forma en que puedan hacerlo sin sacrificar su bienestar ni el de la sala o el comedor. En MILENIO te compartimos su importancia y algunas recomendaciones.
¿Por qué los gatos rasguñan todo?
De acuerdo con un artículo publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México, los gatos suelen rasguñar ya que conservan sus instintos ancestrales salvajes en los que solían trepar árboles, así lo explicó la experta de la FES Cuautitlán, Loana Mairis Contreras Polanco.
También destacó que son métodos para relajarse, marcar territorio o marcar con feromonas más allá de la orina:
“Si en la naturaleza hacían todo eso y, en la actualidad, los metemos en un departamento de dos por dos, se estresarán y necesitarán liberar o canalizar toda esa energía acumulada”.
Además, existen factores como el calor o la estimulación de niños y otras mascotas activan este comportamiento destructivo en los muebles.
¿Cómo es que rasgar favorece su bienestar?
De acuerdo con expertos en National Geographic, ésta acción e vital para que sus garras se mantengan sanas y limpias, ya que al rascar, los felinos mudan las capas viejas de sus uñas y eliminan la suciedad acumulada.
Al rascar, también se marca el territorio mediante marcas visuales y feromonas de sus patas, brindándoles mayor seguridad y calma para que se puedan apropiar de su entorno de manera natural.
Finalmente, esta actividad sirve para canalizar energía y frustración acumulada. Para los gatos que pasan mucho tiempo solos, rascar funciona como una vía de escape emocional que reduce significativamente sus niveles de ansiedad y el estrés diario.
¿Cómo evitar que rasquen sin afectarles?
Para proteger tu hogar sin dañar al felino, es importante entender sus necesidades naturales y ofrecerle alternativas que le ayuden a reducir el estrés ambiental con espacios propios y juegos de su agrado.
- Instala rascadores grandes, deben permitir que el gato se estire por completo; si son muy pequeños, no los usará.
- Ten un rascador por cada gato en casa para evitar conflictos de jerarquía y territorio.
- Colócalos en áreas de paso frecuente, cerca de sus camas o donde solían rascar los muebles.
- Ofrece opciones de cartón, tela o cuerda, ya que cada felino tiene gustos específicos.
- Proporciona cajas de cartón o cubículos elevados en zonas tranquilas donde nadie los moleste, especialmente niños.
- Realiza juegos cortos que imiten la caza para que descarguen energía.
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