Escenario de grandes producciones que se han replicado tanto en la pantalla de cine como en la de televisión a lo largo de la historia, Miami sigue siendo uno de los destinos más atractuvos en Estados Unidos por la infinidad de opciones que ofrece para el turista.
La alegría de su música, sustentada por la influencia de la comunidad cubana; la belleza de sus escenarios naturales y la creación de múltiples experiencias que retoman su historia, su cultura y su diversidad; nutren las opciones con las que se garantiza la diversión para el visitante.
Como en casa
En Miami, la base es el hotel DUA en el centro de la ciudad. Su estilo minimalista y sobrio hace amalgama con la atención de su equipo y con los servicios que se brindan: restaurante con una cocina de autor que, a la primera experiencia, conquista al paladar con un sandwich de roast beef; la alberca tiene horario abierto hasta casi la medianoche, lo que provoca la experiencia para después alcanzar el descanso pleno en la confortable habitación.
Rodeado de los edificios donde el mundo financiero cobra vida, y cercano al Brickell City Centre, oportuno para las compras "necesarias" en el viaje, una buena comida en sus restaurantes o simplemente para dar un paseo por la zona.
Para rumbear
Para quien gusta del baile, la alegría y la fiesta, la dirección apunta a la Pequeña Habana. Un paseo por la Calle Ocho introduce al ambiente cubano a través de los restaurantes y bares que se multiplican en la acera, donde es clásico comprarse un cafecito cubano y degustar mientras se avanza en la calle.
La recomendación es visitar la zona por la noche, cuando la presencia de Celia Cruz, Marc Antonhy y Gloria Estefan se suman a través de sus interpretaciones para poner el ambiente a la fiesta.
En la escena cobra especial atención la tienda de puros Bello, marca cuyo legado materializa la tradición de tan clásico producto de origen cubano.
En el establecimiento dan cátedra del manejo del tabaco, mientras comparten algunos detalles del proceso de la planta; y para quien prefiere algo dulce, visitar la heladería Azúcar es la opción. Aunque la diversidad de sabores que se ofrecen del helado artesanal complica un poco el disfrute.
Un clásico imperdible
Al sur de la ciudad, la experiencia en South Beach es básica para quienes gustan del sol y la playa; ahí la naturaleza que distingue a Miami permite consentirse con solo darse un baño en el mar, caminar o andar en bicicleta por el sendero marcado o disfrutar de un trago en los restaurantes y bares que dan vida a la zona.
La arquitectura art déco es otro de los atractivos para los visitantes, quiens han hecho de esa áreapunto de reunión familiar o entre amigos.
En la escena que remite al siglo pasado, pues tiene su origen en los años 30 y su resurgimiento en la década de los 80 es posible tomarse una selfie en carros antiguos entre palmeras y teniendo como fondo el mar.
Un poco de historia
Al llegar a Overtown, en el noroeste del centro de la ciudad, la energía de la segregación racial que padecieron los afroamericanos residentes en Miami a finales del siglo XIX, que eran limitados a vivir en esa zona y a trabajar exclusivamente en la red ferroviaria, parece cobrar presencia.
El racismo no sólo era para los obreros, también para los artistas que, aunque actuaban en los escenarios más representativos de la ciudad, no podían hospedarse en los hoteles de esa zona y tenían que volver a Overtown.
El Lyric Theater, considerado el escenario más antiguo de Miami, ahora da cuenta de esa discriminación a través de fotografías y periódicos en una pequeña, pero sustanciosa exposición, en la que también destacan las imágenes de las grandes figuras que se presentaron en su escenario, como James Brown, Ella Fitzgerald, Aretha Franklin y Sam Cooke, entre otros.
Aventura en altamar
Otra actividad para disfrutar en Miami surge en el puerto, que además de ser una zona de gran comercio, de hortalizas y prendas hasta maquinaria pesada, productos químicos y materiales para construcción que llegan de América Latina y Europa; también se distingue por ser la principal terminal de cruceros en el mundo.
Al subir a Getaway de Norwegian Cruise Line la diversión inicia apenas se pone un pie en el barco y en cuanto la nave zarpa se multiplica el entretenimiento. Se puede elegir entre la fiesta que hay en piscinas y toboganes, donde el sol no reprime sus caricias; o bien dejarse consentir en el spa con un masaje que lleva al relajamiento total.
Otra opción es sentarse en el camarote y disfrutar la inmensidad del mar y en contraste está el casino que provoca la adrenalina de los amantes del juego.
Para los peques hay juegos de mesa, canastas para practicar sus dotes de basquetbolista o zonas interactivas.
La gastronomía es una atracción a la que es inevitable sucumbir porque el coqueteo de las especialidades francesa, china, japonesa e italiana de sus restaurantes es más fuerte que cualquier régimen alimenticio.
Y si no hay mucho tiempo para sentarse y vivir la experiencia culinaria, la opción es el buffet que, con pastas, ensaladas, hamburguesas, pizzas, carnes y pescados sacia cualquier apetito.
Mientras se elige la opción, el crucero avanza hasta Las Bahamas; en Nassau, capital de la isla, hay oportunidad de conocer Graycliff Chocolatier, una fábrica de chocolate donde se ilustra sobre el origen, riqueza y beneficio del cacao, y por supuesto se puede degustar tan exquisito producto.
Un recorrido por la destilería John Watling’s, conocida como el espíritu de Bahamas y donde se respeta el proceso artesanal es parte de la experiencia en la isla, antes de volver a la aventura en altamar.