La carrera deportiva de Carlos Acevedo ha estado marcada por la resiliencia y superación, factores que resaltan su capacidad para afrontar las adversidades, lo que le ha permitido alcanzar grandes objetivos y hacer realidad los sueños que lo maravillaron en su niñez, como defender el arco de su equipo favorito y jugar en la Selección Nacional.
El lagunero fue anunciado el domingo en la lista definitiva del seleccionado mexicano para la Copa del Mundo 2026 y llegar hasta ahí no ha sido sencillo, porque su historia es digna de un guion de película o quizá un ejemplo que debe ser contado a futuras generaciones, una motivación para insistir en que sí es posible.
Mejor testimonio de historia, su papá
El mejor testimonio llega desde el seno familiar, por eso es su padre, el doctor Carlos Enrique Acevedo Aguirre, quien comparte aspectos interesantes en la vida del guardameta de Santos Laguna que, para muchos, es actualmente el mejor de México.
De portero desde la infancia
Carlos Acevedo López nace en un seno bien estructurado, de mucho amor y confianza, con una educación apegada al proceso que vivió su papá en la medicina; desde niño ya se desarrolla en la portería, producto de que al año y un mes permaneció en una cuna muy grande que fue adaptada de una cama.
“Tuve que ponerle un barrote en medio para que no se movieran las protecciones y él se colgaba. Jugaba a lanzarle una pelota pequeña y él me la regresaba. Tengo seis hermanos mayores que, a excepción del mayor, todos jugábamos futbol, uno de ellos jugaba la posición de portero, yo también jugué esa posición siendo seleccionado en la preparatoria, también en el equipo de la Facultad, en las ligas regionales de La Laguna hasta que me aburrí, me hice centro delantero y fui campeón goleador”, comparte.
Afirma que su hijo Carlos está inmerso en un proceso de futbol producto de su querencia y que cuando tenía 3 o 4 años, entendió y visualizó que su posición era la portería, entonces, siempre quiso ser portero. Si le compraban una portería él quería atajar, así que fue complicado al momento de elegir los regalos de Navidad, porque no era del trenecito, los monitos, siempre era una pelota, sus zapatos de futbol y su imitación de una portería, además de la vestimenta, que siempre eran pantalones cortos.
“Afortunadamente tuvimos la oportunidad de meterlo a un colegio privado, al Instituto Cumbres, porque ahí los niños desde muy pequeños participan en los programas de academia y Carlos eligió ser portero”.
Ese sistema tiene un torneo nacional muy grande y desde primero de primaria participó con el equipo del colegio y los primeros cuatro años, de los 6 a los 10, quedaron campeones y Carlos tenía la distinción del arquero menos goleado y gustaba también de cobrar los tiros penales.
El salto a las fuerzas básicas
El doctor Acevedo recuerda que cuando su hijo estaba cerca de cumplir los 10 años, un día en el centro de la ciudad saludó a un conocido, un profesor que tenía relación con las fuerzas básicas de Santos y le planteó que le prestara a Carlos para su equipo, porque tenía el mote de ser muy buen arquero.
“Iban a jugar la Copa Gallos, me pidieron una fotografía y el acta de nacimiento de mi hijo, pero poco después se disculparon porque no alcanzaron a inscribirlo, pero lo invitaron a probarse Santos”.
“En aquel tiempo, en Santos manejaban el llamado equipo piloto que entrenaba en la UDT y otro en el CAR de Santa Rita y la final del torneo de la categoría de 10 años fue entre los dos equipos de Santos y ganó el que tenía a Carlos de portero. Fue el año en que llegó Daniel Guzmán como director técnico del primer equipo y su auxiliar Bongiovanni, quienes tenían hijos de la misma edad que Acevedo, ahí fue cuando se lo llevaron a entrenar a Gómez Palacio y tuvo que dejar el equipo del colegio".
Apodado 'Carlitos' por chiquito
Acevedo era más conocido como Carlitos por su estatura baja y cuando tenía 13-14 años, cuando llegaba un arquero nuevo éste le llevaba hasta 10 centímetros en la estatura, así que cuando viajaban convocaban a los dos arqueros más altos. “Quiero pensar que esa sensación de Carlos en cuestión de por qué si le echaba muchas ganas no lo convocaban, lo hizo cuestionarse bastante, pero se mantuvo trabajando”.
“Carlos tiene una dinámica de mucha resiliencia, de mucho trabajo, nunca batallé con él para la parte de la educación, siempre cumplió con la escuela, pero nunca se separó de la pelota, así que se mantuvo en Santos hasta que llegó a Sub 17, ahí fue donde percibí que la cosa era diferente, más seria, ya había público en las gradas y había mayor compromiso. Para nosotros como papás la situación ya fue de estrés, de más cuidado”, añade.
Lo "cepillaron" en varias ocasiones
Llegaron los momentos más complicados para Carlos cuando lo separaron del club, ese día en que llegó a casa diciendo que lo habían ‘cepillado’ y la percepción de su papá como médico fue que a lo mejor estaba estresado producto de las situaciones que se vivían con los entrenadores que no tenían preferencia por él y lo hacían menos. Así que regresó con sus amigos a jugar futbol 7, dejó la portería y se hizo goleador.
“Después de un año, en una ocasión fuimos al estadio y Carlos traía 8 o 9 centímetros más de estatura y lo vio uno de los que lo entrenaron y se sorprendió por el estirón que dio, así que le ofreció regresar y lo hizo".
El doctor considera que hubo dos personas que ayudaron bastante a Carlos: en la confianza en la portería lo apoyó bastante Rubén ‘Gato’ Chávez, quien siempre lo elogió, y otro fue Eduardo Rergis, quien se comprometió a convencerlo de regresar.
Cuando parecía que todo caminaba bien lo volvieron a dar de baja a los 18 años.
“Recibió todo el apoyo familiar, Oswaldo Sánchez habló con él y le dijo que no cesara, que lo apoyaba si quería irse a jugar a otro lado y, después de dos meses de lo sucedido, estando a punto de iniciar sus estudios de medicina, completamente decidido a dejar de lado el futbol, a punto de ser inscrito en la Universidad, sucedió el accidente del equipo Sub 17 en 2014. Mi esposa me dijo que algo estaba pasando con Carlos, porque estaba salte y salte en el jardín y en la cama. Le habían hablado de Santos nuevamente, fue Pepe Riestra, le había propuesto regresar porque Santi y Joel se habían lastimado en el percance carretero y como Carlos seguía registrado en la Federación, fue la primera opción”.
Lo más difícil fue convencer a su mamá, ella se molestó por lo que le hicieron, porque un entrenador de las básicas les había dicho que Carlos no servía como guardameta y que solo llegaría a ser portero de un hotel, además de que ya se había acordado en la familia alejarse del futbol profesional. Pero Carlos estaba decidido, así que permaneció con el equipo.
Viene el "gran salto" al primer equipo
Al entrar como tercer portero del primer equipo de Santos, Carlos se distinguió por llegar hasta dos horas antes de cada entrenamiento, se hizo del cariño de la gente del Club.
“Entre los 17 y 19 años los entrenadores que no lo querían, lo enviaban a complementar el primer equipo en los entrenamientos, lo que le permitió convivir con Carlos Darwin, Cristian Benítez y Oswaldo Sánchez, y ellos le decían a Caixinha que ese joven arquero estaba listo”.
Acevedo accedió después al puesto de segundo arquero y fue cuando llegó Jonathan Orozco, con quien el primer sentimiento fue un poco de rivalidad y probablemente eso fue lo que levantó al regio y lo llevó a la Selección Nacional. Después se hizo una amistad y cuando Jona se fue a Tijuana, le dio el espaldarazo a su compañero, afirmando que el arco santista estaba en buenas manos. Gran detalle.
El debut
A los 19 años, fue el ‘Chepo’ de la Torre quien debuta a Carlos en un partido ante Cruz Azul, luego fue Guillermo Almada quien lo acoge y se sostiene como principal arquero pese a la llegada de Gibrán Lajud. De ahí se deriva la notable labor del guardameta lagunero, quien a base de sus buenas actuaciones se hace de un prestigio a nivel nacional, de reconocimiento de muchos, mientras otros se resisten a aceptar su valía.
“Todos nos felicitan por el hijo que tenemos y es agradable, pero después de jubilarme pensé que iba a estar tranquilo, ahora tengo que tomar una pastilla para dormir porque mi esposa cuando vamos a los partidos se la pasa rezando y yo muy nervioso, cosa que no me sucede cuando estoy en una cirugía, es una paradoja. El buen médico es el que no se asusta en la urgencia, el que sabe qué hacer en el momento agudo, es el que vislumbra la posibilidad de que lo hiciste y que se debe tener una conciencia de que puede venir una complicación. Entonces, siendo muy analítico de la carrera de mi hijo, sé que ha cometido errores, no como nosotros que sabemos que con seguir la guía médica las cosas resultan, pero acá es una pelota, hay volumen, fuerzas, física, velocidad”.
Las ligas mayores, la Selección Nacional
Carlos llega al Tricolor producto de ese nivel muy incongruente, en el curso del Mundial pasado, cuando el 80 por ciento de los mexicanos sabían que Carlos iba a estar ahí, pero lo dejan fuera. En esa resiliencia, lo vuelven a llamar a la Selección. Él estaba lastimado del hombro producto de una caída que se le complicó cuando Ángel Mena le dio un jalón en el afán de levantarlo. Luego, en el juego contra Camerún al estar calentando, sintió un tirón y tuvo que ir al hospital. Lo operaron, se rehabilitó y entró antes con Repetto ante el América.
“Como sus padres, nosotros sentimos una gran emoción al verlo jugar y es indescriptible cuando en aquel partido de la Selección Mexicana ante Uruguay en el Estadio Corona, la gente lo pide, luego pasa lo mismo en el siguiente partido. Es una sensación extraordinaria, dan ganas de llorar, son momentos muy gratos. Nosotros lo acompañamos, pero no le doramos la píldora, incluso a veces discutimos, pero somos muy unidos”.
El doctor Acevedo considera que es muy ingrato el proceso en la Selección rumbo al Mundial, porque no hay certeza, pero sí incertidumbre. “Carlos ya aprendió que del plato a la boca se cae la sopa, él es muy íntimo en sus cosas, no nos dice nada, quizá para que no nos preocupemos.
Él está allá, nosotros confiamos en que los tiempos de Dios son perfectos, Carlos ha hecho todo por él para ser un chavo con integridad, con inteligencia, tiene todas las cualidades para ir a jugar a Europa”.
Grande en la cancha y en el alma
Carlos tiene sus disfraces y figuras de Batman, su personaje favorito, y se está buscando crear su fundación. Actualmente ayuda a niños de asociaciones como 'Mano Amiga' y les regala balones y porterías, además de visitar a niños enfermos vestido de Batman para motivarlos en su lucha.
“Carlos es un chavo bien interesante, con una serie de cualidades superadas de estructura, de metodología científica, sabe lo que quiere, es muy maduro, inteligente, centrado y muy espiritual, muy derecho. Es licenciado en Administración, gracias a sus estudios realizados en TSM”.
¿Quién es Carlos Acevedo Aguirre?
El doctor Carlos Enrique Acevedo Aguirre, lagunero de mucho esfuerzo y sacrificio. Estudió en escuelas primarias federales, estudiante de medicina en la Universidad Autónoma de Coahuila, realizó sus estudios de posgrado residencia de cirugía y en el hospital Siglo XXI en la Ciudad de México realizó la especialidad de colon recto y ano.
Es jubilado del IMSS desde hace 8 años, ha trabajado en hospitales privados y en el magisterio. Actualmente director de la Facultad de Medicina de la UA de C. Está casado con tres hijos.
aarp