M+.- La lista de convocados de Javier Aguirre rumbo a la Copa del Mundo de 2002 tuvo un nombre que generó debate y, con el paso del tiempo, adquirió un valor simbólico dentro de la historia de la Selección Mexicana. Se trata de Gabriel Caballero, nacido en Argentina, pero consolidado futbolísticamente en México. El mediocampista fue el primer jugador naturalizado en vestir la camiseta nacional en una justa mundialista, una responsabilidad que, según sus propias palabras, asumió con plena conciencia del contexto que lo rodeaba.
El entonces jugador de Pachuca vivió un proceso inesperado. Mientras atravesaba uno de los mejores momentos de su carrera en la Liga MX, recibió el llamado de Javier Aguirre.
"El tema era que no había nacido en México y eso es entendible. Yo siempre respeté todas las opiniones porque el futbol genera pasión y cada quien tiene su punto de vista. Lo asumí con responsabilidad y traté de responder dentro de la cancha. Sabía que iba a generar opiniones encontradas", recordó Caballero en la séptima entrega de la serie Mundialistas.
Lo que tenía claro era que los señalamientos no eran por un tema futbolístico. Ser naturalizado en la Selección Mexicana era lo que muchos no aceptaban.
"Sí, claro que hubo polémica porque fui el primero. Había gente que estaba de acuerdo y otra que no, pero no era un tema deportivo, porque yo ya había sido campeón, goleador y tenía una trayectoria importante en el futbol mexicano".
Eso sí, al ser cuestionado cómo lo recibieron sus compañeros, hizo énfasis en que encontró rápidamente adaptación dentro del grupo gracias a la relación que ya tenía con varios seleccionados, tanto de Pachuca como de otros equipos.
"Me hicieron sentir cómodo desde el primer momento. Ya conocía a muchos jugadores porque habíamos sido compañeros o rivales durante muchos años. Lo único que tenía claro era que debía hacer exactamente lo mismo que venía haciendo en mis equipos para responder a la confianza que me estaban dando".
Orgulloso de representar a México
A más de dos décadas de aquella experiencia, el exfutbolista recuerda el orgullo de representar a México, la polémica que existió alrededor de su convocatoria y el significado de haber disputado un Mundial con la camiseta nacional.
"Cuando eres niño sueñas con muchas cosas: jugar en Primera División, salir campeón, hacer goles y algún día disputar un Mundial. Yo tuve la fortuna de cumplir muchos de esos sueños, pero el Mundial es el máximo nivel para cualquier futbolista. Ahí entiendes que ya no representas a un club o a una ciudad, sino a millones de personas que esperan una alegría de ti".
Para el Mundial, el conjunto mexicano se ubicó en el Grupo G, que compartió con Croacia, Ecuador e Italia, un sector que, en el papel, exigía máxima concentración y buen futbol para superar las pruebas. El debut del Tricolor fue ante Croacia y terminó con triunfo 1-0 gracias a un penal convertido por Cuauhtémoc Blanco (minuto 60), en un partido cerrado, en el que se mostró orden y personalidad.
"Fue un momento muy especial, cada vez que escucho el himno o recuerdo ese partido se me pone la piel chinita. Croacia venía de ser una selección muy fuerte y arrancar ganando nos dio mucha confianza. Yo siempre digo que los Mundiales empiezan a marcarse desde el primer partido y nosotros supimos manejar esa presión".
El segundo partido confirmó el buen momento del equipo dirigido por Aguirre. México derrotó 2-1 a Ecuador con goles de Jared Borgetti y Gerardo Torrado, en un encuentro en el que la escuadra mexicana supo definir en los momentos precisos para abrir camino hacia la siguiente ronda del torneo.
"Ese partido con Ecuador nos terminó de convencer de lo que podíamos lograr, porque no fue sencillo, fue un juego muy intenso, pero el equipo mostró carácter, supo sufrir cuando era necesario y también tuvo la capacidad de aprovechar sus oportunidades, y eso en un Mundial es fundamental si quieres avanzar".
El cierre de la fase de grupos llegó ante Italia, una de las potencias históricas del futbol mundial. México empató a un gol y aseguró el liderato del grupo, un resultado que fortaleció la confianza del plantel. El gol mexicano fue obra nuevamente de Borgetti, con un cabezazo que quedó grabado en la memoria colectiva del futbol nacional.
El terrible 2-0
Sin embargo, el destino tenía preparado un episodio doloroso en los Octavos de Final, donde México se enfrentó a Estados Unidos en un duelo cargado de una rivalidad histórica, en el que nuestro país siempre salía avante. El futbol tenía otros planes, y el Tricolor cayó 2-0 con anotaciones de Brian McBride y Landon Donovan, quedando eliminado en una instancia que históricamente ha sido una barrera difícil de superar.
"Nos quedamos con una sensación amarga porque sentíamos que podíamos llegar más lejos. Son partidos que se definen por detalles y lamentablemente no pudimos avanzar, pero esa selección dejó cosas muy importantes", lamentó.
Caballero también destacó la figura de Javier Aguirre como líder de aquel grupo y explicó por qué el Vasco suele conectar tan bien con los jugadores.
"Javier es un técnico muy cercano al futbolista. No solamente le importa la parte táctica o deportiva, también se interesa por la persona, por su familia y por cómo está emocionalmente, eso genera muchísimo compromiso del jugador con el entrenador y con la camiseta".
De cara al Mundial de 2026, el ahora comentarista de Fox y Fox One mantiene la esperanza de que México pueda superar la barrera histórica de los octavos de final: "Yo tengo fe en esta Selección. Ahora, con más equipos, México tendría que pensar en llegar más allá del quinto partido. Lo más importante es nunca perder la fe y apoyar siempre a la Selección, le vaya bien o mal".
RGS