M+.- Hugo Sánchez construyó una de las carreras más importantes en la historia del futbol mexicano, pero su relación con los Mundiales está marcada por contrastes, desde la ilusión que nació en 1970 hasta las ausencias que, admite, siguen doliendo. El exdelantero recuerda cómo, siendo apenas un niño, comenzó a forjarse el objetivo que terminaría guiando su trayectoria profesional.
A los 12 años, durante el Mundial de México 1970, el Pentapichichi era apenas un niño que miraba los partidos por televisión, consciente de que asistir al estadio era un lujo inalcanzable. “Éramos muchos en la familia y no todos podíamos ir por el costo”, recuerda. Sin embargo, gracias al apoyo de una tía, logró pisar el Estadio Azteca y ver un partido en vivo. Aquella experiencia fue suficiente para encender una idea que ya no lo abandonaría: jugar una Copa del Mundo.
“Tenía doce años y estaba muy entusiasmado viendo el Mundial por televisión, lamentablemente porque éramos muchos miembros de la familia y no podíamos ir todos al estadio por el costo, pero cuando mi tía me llevó al Estadio Azteca a ver un partido, yo estaba imaginándome que quería jugar un Mundial, y desde ese momento me dije que sería muy difícil, aunque cuando México terminó organizándolo, ese sueño empezó a sentirse más cercano”, platicó en esta sexta entrega de la serie Mundialistas.
Ese anhelo se transformó en meta con el paso de los años. Su proceso incluyó selecciones juveniles, Juegos Olímpicos y finalmente el salto al profesionalismo, hasta alcanzar la convocatoria con la Selección Mexicana, un momento que describe como determinante en su vida.
“Cuando me llamaron por primera vez a la Selección, me abalancé con mi madre, la abracé y nos caímos en el sofá de la alegría, y en ese instante sentí que estaba en camino de conseguir mis metas y objetivos, que todo el esfuerzo que había hecho empezaba a tener sentido y que el sueño de jugar un Mundial estaba cada vez más cerca”.
Su debut mundialista llegó en Argentina 1978, un torneo complicado para México, que no logró ganar un solo partido. Sin embargo, Sánchez lo interpreta desde una óptica distinta, enfocada en su crecimiento personal.
“No ganamos ni un partido, fue un Mundial desastroso en lo colectivo, pero para mí fue un triunfo y un éxito tremendo, porque yo estaba planeando mi formación como profesional y ese Mundial era parte de los objetivos que me había trazado, así que haber estado ahí significaba que iba cumpliendo paso a paso lo que soñé desde niño”.
A lo largo de su carrera, el Pentapichichi acumuló experiencias tanto positivas como frustrantes, especialmente por las Copas del Mundo que no pudo disputar, como España 1982 e Italia 1990, esta última marcada por el escándalo de los “cachirules”.
“En el Mundial del 90 estaba en mi mejor momento como futbolista y no pudimos asistir por culpa de una falsificación en selecciones juveniles, y eso me dolió muchísimo porque la sanción debió ser para los responsables y no para todo el país, porque qué culpa teníamos los jugadores de la Selección Mayor de una equivocación que no era nuestra”.
También reconoce que esas ausencias impactaron directamente en lo que pudo haber sido su legado histórico dentro del futbol mundial.
“Me hubiera encantado jugar el Mundial del 82, el del 90 y también el del 98, porque de haber sido así probablemente habría sido el primer jugador en disputar seis Copas del Mundo, algo que era posible por mi carrera y por el nivel que tenía en ese momento”.
Pese a todo, hay un instante que permanece intacto en su memoria: el gol que marcó en el partido inaugural del Mundial de México 1986 ante Bélgica, el único que consiguió en Copas del Mundo.
“Meter el único gol que anoté en Copas del Mundo en un partido inaugural, ganarlo, con el estadio lleno en mi país y con toda la euforia que se vivía, es el momento más importante y de mayor éxtasis que he tenido con la Selección Nacional, porque representaba todo lo que había soñado desde niño y todo lo que significaba jugar un Mundial en casa”.
Para Hugo Sánchez, no hay escenario comparable con una Copa del Mundo, tanto por su impacto global como por lo que representa para un futbolista.
“Es el evento más importante del mundo, el más visto, el que todos los jugadores sueñan con disputar con su país, y cuando lo consigues te sientes plenamente feliz porque sabes que todo el esfuerzo ha valido la pena, aunque también entiendes que debes seguir preparándote para competir al más alto nivel”.
Finalmente, el exdelantero reflexiona sobre el presente del futbol mexicano, reconociendo una brecha con las grandes potencias, aunque sin renunciar al deseo de ver a México en lo más alto.
“Como mexicano me gustaría que México fuera campeón del mundo, aunque soy consciente de que hay selecciones como Brasil, Argentina, Alemania o Francia que tienen una calidad y una cantidad de talento individual mucho mayor, porque cuentan con muchos jugadores en Europa, y nosotros necesitamos trabajar en la formación y en darle más oportunidades al futbolista mexicano para competir a ese nivel”.
Entrevista exclusiva con Hugo Sánchez
ZZM