Golpe de timón de la directiva de Pumas. En una jugada maestra, la directiva de la escuadra universitaria cerró en los últimos días el fichaje de César Huerta, el mediocampista ofensivo que justó alcanzó su punto de rendimiento más alto en Ciudad Universitaria; vuelve el último caudillo que tuvo una gran conexión con la tribuna, la cual lo tomó como uno de sus bastiones en los últimos tiempos.
Regresa a casa un jugador que encontró en el estadio Olímpico un sitio en el que fue capaz de brillar con suma naturalidad, tanta que le valió para irse a Europa y ganarse un sitio en el pasado Mundial, regresa porque el periplo europeo no fue lo esperado, las lesiones le impidieron encontrar ese mismo nivel, y eso, en el Viejo Continente no perdona. Huerta regresa a Cantera porque cree que ahí puede volver a tocar el cielo, igual a como lo hizo hace un par de años.
Vuelve un jugador que tiene 25 años, la edad justa para encauzar su carrera. Se trata de un futbolista que seduce porque ya se le ha visto destilar buen futbol en el Olímpico Universitario, conoce el entorno del club y la noticia de su regreso ha generado un subidón anímico en la afición de Pumas, pues Huerta creció y maduró en diferentes aspectos y será bien acogido por todos los estamentos del club.
La baja por lesión de Sebastián Córdova generó un déficit en la ofensiva auriazul, por ello, la cúpula felina se movió en el mercado, entabló contacto con Huerta y negoció con el Anderlecht de Bélgica, llegaron a un punto de acuerdo, todos contentos y Universidad Nacional repatria a un jugador al que aún le varios años de carrera y mucho por conquistar. Ya sabe lo que envuelve toda la mística de ese club, el aura que hay en su estadio, la pasión de su tribuna y el gran anhelo de alcanzar la gloria.
Primer tiempo
Cuando César Huerta llegó a Pumas a mediados de 2022 no tenía idea del impacto que causaría su fichaje. En honor a la verdad era un jugador promedio, es decir, tenía buenas rachas de juego, pero no encontraba constancia.
Ya había pasado por clubes como Chivas, Mazatlán y hasta el Morelia. Se trataba de un jugador que mostraba buenas condiciones, sobre todo en el mano a mano, pero su impacto en los partidos no era tan determinante.
La suerte de Huerta cambió, la directiva de Pumas le abrió la puerta de La Cantera, llegó como parte de la negociación en la salida de Alan Mozo, quien se fue al Club Guadalajara. En Verde Valle, creían que el Chino ya no alcanzaría el punto más alto.
Andrés Lillini fue el entrenador que le dio la bienvenida al conjunto universitario, se presentó en un partido contra Necaxa en el que entró de cambio los últimos 17 minutos. Ahí empezó una comunión que fue creciendo con el paso de los juegos.
Algo cambió en César y en su entorno, en Cantera se encontró con un sitio en el que empezó a ser feliz, liberó presión y su juego empezó a fluir. Su mejor versión apareció y alcanzó un nivel que no había mostrado en clubes anteriores, llegó a Selección Nacional y abrió la puerta de Europa.
Segundo tiempo
En 2025 se mudó a Bélgica, para jugar en el Anderlecht, siempre tuvo fe en que podía demostrar su calidad y quizá dar un salto a otro nivel. Cayó con el pie derecho, Huerta mostró personalidad, debutó el 19 de febrero de 2025 en la Liga Belga contra el KV Kortrijk, entró de cambio al 71’ y en el tiempo de compensación logró su primer gol en Europa.
En su primer semestre en el Viejo Continente disputó 21 encuentros y marcó tres goles. En lo que fue su primera temporada completa en Europa apenas jugó 17 encuentros y anotó dos tantos. Las lesiones aparecieron y fueron crueles, sobre todo una pubalgia que le marginó por varios meses.
Ahora regresa a Pumas, justo cuando el equipo de Esteban Solari precisa de referentes, Huerta representa el anhelo de un pueblo que lleva más de 15 años esperando por una alegría, el Chino es un futbolista diferente, que le dará vértigo a la ofensiva universitaria. Su fichaje puede ser un golpe de efecto, llega para renacer por segunda ocasión en CU. Hay motivos para ilusionarse en todos los aspectos.
CIG