Mientras la modernidad toca a la puerta, dos exporteros de Atlas comparten lo que ha significado el Estadio Jalisco para los Zorros.
Para quienes defendieron la camiseta rojinegra y vivieron el Coloso de la Calzada Independencia desde dentro, la posibilidad de dejar el Jalisco genera nostalgia, pero también ilusión por lo que representa una nueva casa para el Atlas.
Erubey Cabuto, histórico ex arquero del Atlas, reconoce que la posibilidad de dejar el Jalisco provoca sentimientos encontrados.
“Me tocó vivir, me tocó jugar muchas veces en el Jalisco, donde obviamente lo consideré mi casa como muchos de nosotros. Tantas tardes vividas, tantos partidos protagonizados ahí y dejarlo de lado se siente raro”, señaló.
Cabuto entiende, sin embargo, que el futbol evoluciona y considera que Atlas tiene la capacidad económica para afrontar el proyecto de una nueva casa.
“Siempre hay cosas por mejorar. Viene la modernidad, como varios equipos del futbol mexicano lo han hecho. Atlas tiene el potencial económico para sustentarlo y esperemos poder estar presentes en su momento, poder visitarlo y gozar de ese nuevo estadio”, añadió.
Miguel Fraga, otro ex guardameta rojinegro del 2014 al 2018, también reconoce el peso sentimental del Jalisco. Para él, se trata de un estadio que trasciende al propio Atlas y que forma parte de la identidad del futbol mexicano.
“Nostálgicamente me hubiese encantado que se quedaran en el Jalisco, que pudieran haber adquirido todo el porcentaje del estadio, ser dueños, remodelarlo y darle vida a un estadio emblemático no solamente para el futbol mexicano, sino para el futbol mundial”, explicó.
El ex portero considera que el nuevo proyecto también puede convertirse en una muestra del crecimiento institucional que atraviesa el club y en un vínculo todavía más cercano con su afición.
“Eso a nosotros como aficionados nos ilusiona, nos motiva. Estoy contento porque Atlas está dando pasos hacia el frente”, expresó.
Para dos arqueros que defendieron su portería en distintas épocas, el sentimiento es similar: despedirse del Jalisco no sería sencillo, pero también existe ilusión por conocer el escenario que podría convertirse en el nuevo hogar de los Zorros.
SRN