Pumas ya conoce cómo será el calendario que tendrá que afrontar para el Apertura 2026, un torneo que estará lleno de historias, cuentas pendientes y noches capaces de cambiar el ánimo de los aficionados y jugadores por igual.
El domingo 13 de septiembre, en la Jornada ocho, los universitarios visitarán a Chivas en el Estadio Akron. Un duelo entre dos clubes que históricamente han presumido cantera, identidad y una narrativa romántica que el futbol moderno intenta borrar cada semestre. Es el tipo de partido donde siempre se habla de proyecto, de tradición y de orgullo. Y donde, curiosamente, al final todo termina reduciéndose a quién soporta mejor la presión.
Después llegará Cruz Azul.
La Jornada 11 llevará a La Máquina al Estadio Olímpico Universitario el domingo 11 de octubre. Un encuentro que hace apenas unos años parecía uno más en el calendario y que hoy tiene otro peso. Los recientes enfrentamientos entre ambos equipos han elevado la temperatura de una rivalidad que cada vez genera más expectativa. No será una guerra, aunque algunos intentarán venderla así. Pero sí será una prueba seria para medir de qué está hecho este equipo universitario.
Y luego aparece el partido que nadie necesita promocionar. El sábado siete de noviembre, en la Jornada 16, América visitará Ciudad Universitaria para disputar el Clásico Capitalino. Porque hay encuentros que valen tres puntos y otros que valen meses de conversación. Este pertenece al segundo grupo.
Da igual quién llegue mejor. Da igual la posición en la tabla. Da igual si alguno atraviesa una crisis o presume una racha de victorias. Cuando América y Pumas se encuentran, la lógica suele quedarse afuera del estadio.
Para los auriazules, el Apertura 2026 presenta un escenario interesante. Después de volver a instalarse entre los protagonistas del futbol mexicano, ahora llega la parte más complicada: demostrar que no fue una aparición fugaz.
Porque alcanzar la mesa de los grandes cuesta trabajo, pero lo verdaderamente difícil es quedarse sentado en ella.
CIG