Después de ocho jornadas, los universitarios tienen once puntos, producto de tres victorias, dos empates y tres derrotas. Han marcado once goles y han recibido exactamente la misma cantidad. La tabla dice equilibrio.
Los partidos cuentan otra historia, esos once goles están concentrados en solamente cuatro encuentros. Pumas marcó dos ante Toluca, cinco frente a Juárez, uno contra Necaxa y tres ante León. En los otros cuatro partidos se fue en blanco: Pachuca, Querétaro, Tijuana y Chivas.
Once goles en cuatro partidos. Cero en los otros cuatro. No es un detalle estadístico. Es el retrato de un equipo que todavía no encuentra una zona intermedia entre ser muy peligroso y desaparecer ofensivamente. Y la derrota 3-0 ante Chivas, justamente en el octavo partido del campeonato, vuelve imposible ignorarlo.
La mitad del torneo no encuentra a un Pumas equilibrado
Pumas llegó a Guadalajara después de haber recuperado algo de oxígeno con el 3-1 sobre León. Aquella victoria había roto una racha de tres partidos sin ganar en Liga MX, colocó al equipo con 11 puntos. El triunfo también había llegado en un momento particularmente sensible: apenas un día después de la salida de Guillermo Martínez rumbo a Tigres y con César Huerta todavía sin poder debutar por una molestia muscular.
Pero el partido ante Chivas volvió a colocar una pregunta sobre la mesa. ¿El 3-1 ante León representaba una recuperación real o solamente otro de esos picos que han marcado el torneo?
Pumas ha construido su producción ofensiva de manera demasiado desigual. Hay partidos en los que encuentra la portería con una facilidad sorprendente y otros en los que simplemente desaparece de ella.
Es injusto decir que Pumas carece de capacidad ofensiva. Cuando el equipo encuentra ritmo, espacios y confianza, puede producir una cantidad de futbol suficiente para resolver los partidos con autoridad.
El problema aparece cuando esa primera respuesta no llega. Contra Pachuca, Querétaro, Tijuana y Chivas no marcó. Son cuatro partidos de ocho.
La mitad de sus encuentros terminaron sin un gol de Pumas. Eso significa que sus 11 tantos no están distribuidos de manera que permitan hablar de una producción ofensiva constante. Están concentrados.
Pero los extremos pueden engañar en ambos sentidos. Eso no invalida la victoria sobre León. La pone en contexto. Pumas puede jugar muy bien, lo que todavía no sabemos es si puede hacerlo con suficiente frecuencia.
Hay una diferencia entre perder y no competir ofensivamente, pero los números empiezan a dibujar un patrón. Cuando Pumas no encuentra la portería, su margen de supervivencia se reduce considerablemente y cuando sí encuentra el gol, suele hacerlo en cantidades suficientes para cambiar por completo la apariencia del partido.
Hay otra contradicción interesante. Pumas ha jugado cuatro partidos como visitante y cuatro en casa. Fuera de Ciudad Universitaria ganó dos y perdió dos: 2-1 ante Toluca, 5-1 frente a Juárez, 0-2 contra Tijuana y 0-3 ante Chivas.
Pumas ha conseguido seis de sus 11 puntos como visitante y solamente cinco en CU. No es todavía una sentencia sobre su fortaleza como local, pero sí una señal que merece atención.
Especialmente porque el equipo fue construido con la expectativa de que Ciudad Universitaria volviera a ser una ventaja competitiva. Hasta ahora, no lo ha sido de manera consistente.
El proyecto Solari todavía está buscando su punto medio
Esteban Solari llegó para iniciar un proyecto nuevo en Pumas. El propio club presentó su llegada como parte de una renovación del equipo para el Apertura 2026.
Ocho partidos después, todavía hay una pregunta legítima que hacerle al proyecto; no basta con responder que es ofensivo cuando gana, tampoco basta con decir que tiene capacidad de reacción. Un equipo empieza a reconocerse cuando sus comportamientos se repiten. Pumas todavía está construyendo eso.
No es crisis. Tampoco es certeza. Y aquí conviene no exagerar, Pumas está décimo con 11 puntos después de ocho jornadas. No está fuera de la pelea ni mucho menos. La fase regular tiene 17 fechas y quedan nueve partidos.
Precisamente por eso este es el momento correcto para hacer la radiografía. No estamos frente a una sentencia. Estamos frente a una muestra suficientemente amplia para identificar tendencias.
Y la principal es clara: Pumas todavía no encuentra consistencia.
Puede golear, quedarse sin marcar, ganar fuera de casa, perder en casa, producir cinco goles, pasar 90 minutos sin encontrar uno. Puede ofrecer una noche convincente como contra León y cuatro días después ser superado con claridad por Chivas. Un equipo de extremos que todavía está buscando el punto medio.
FCM