Atlante dio la sorpresa esta viernes al derrotar por goleada de 4-2 a Rayados de Monterrey en el partido que dio inicio de la Jornada 10 del Apertura 2026 de la Liga MX y obtuvo su segunda victoria del torneo.
Banorte todavía estaba acomodándose a la noche cuando Atlante encontró el camino. No fue una entrada solemne ni una declaración de intenciones: fue un centro de Walter Portales, una defensa que perdió la referencia y Luis Puente apareciendo frente al arco para empujar la pelota con el portero ya vencido.
Diez minutos habían bastado para que los Potros golpearan primero.
Pero enfrente estaba Monterrey, y Rayados no necesitó demasiado para recordarlo. A los 17 minutos apareció Hugo Cuypers. Primero controló con la derecha, con esa recepción que ya parecía medio gol; después, con la izquierda, soltó un disparo potente que dejó sin respuesta al arquero. El partido volvía a empezar: 1-1.
Atlante no se descompuso. Tampoco Monterrey. Durante el resto del primer tiempo, el partido se movió en ese territorio incómodo donde ninguno termina de imponerse y cada pelota dividida parece tener consecuencias. Cuando llegó el descanso, después de cinco minutos añadidos, el marcador seguía igualado.
Pero el segundo tiempo tenía otra historia preparada. A los 53 minutos, Luis Calzadilla volvió a poner al Atlante arriba. Y entonces Banorte empezó a creer. Los Potros entendieron que aquella noche no estaban ahí para resistir a Monterrey, sino para discutirle el partido. El equipo tomó metros, ganó confianza y encontró nuevamente el arco.
Eduardo Tercero marcó el tercero. El 3-1 cambió la temperatura del estadio. Rayados todavía tenía tiempo y jerarquía para responder, y lo hizo a los 82 minutos, cuando Roberto de la Rosa recortó la diferencia para poner el 3-2. El partido volvió a quedar suspendido de un hilo.
Entonces llegó la respuesta definitiva. Jhojan Julio encontró el cuarto gol del Atlante y cerró una noche que durante varios momentos pareció escapársele de las manos a los Potros.
No fue solamente una victoria. Fue la primera del Atlante como local en el Estadio Banorte y, por la forma en que ocurrió, tuvo algo de presentación. El equipo recibió un golpe, empató; volvió a ponerse adelante, recibió otro susto y terminó encontrando la manera de cerrar el partido.
La noche terminó con los Potros celebrando cuatro goles y una certeza que vale más que cualquier discurso: en su casa, Atlante ya sabe cómo ganar. Y esta vez no tuvo que pedirle permiso a nadie.
MGC