El cierre definitivo de la aerolínea estadounidense Spirit Airlines se concretó el 2 de mayo, tras 34 años de actividad comercial; sin embargo, la noticia va más allá.
La empresa suspendió la totalidad de sus operaciones aéreas como consecuencia de una crisis financiera que se volvió insostenible, pero también dejará en total vulnerabilidad a un número importante de personas que laboraban con ellos.
¿Por qué cerró la aerolínea Spirit?
La compañía enfrentó un deterioro financiero crítico debido al alza sostenida en los precios del petróleo, vinculada al conflicto bélico con Irán, situación que derivó en mermas para cumplir actividades regulares del sitio.
La administración de Donald Trump propuso una ayuda de 500 millones de dólares a cambio de 90 por ciento de participación en la empresa, pero el acuerdo fue bloqueado por la oposición de los acreedores.
Por su parte, Spirit ya se encontraba bajo la protección del Capítulo 11 de la ley de quiebras en un intento previo de reestructuración realizado a principios de 2026.
Tras ello, la aerolínea emitió un comunicado solicitando a los pasajeros no acudir a las terminales aéreas debido a la suspensión total de los vuelos programados.
Trascendió en Telemundo que dicha determinación fue un golpe para la plantilla laboral que estaba con ellos, pues serán aproximadamente 15 mil empleados quienes quedarán fuera ante la crisis insostenible que llevó a la quiebra a la compañía.
Algunos se despidieron al borde del llanto mientras llevaban a cabo sus últimos vuelos; otros tantos dieron entrevistas en donde hablaron sobre el tema, pero por el momento tendrán que buscar un nuevo lugar laboral.
Se anunció el procesamiento automático de reembolsos para boletos adquiridos directamente con tarjetas bancarias, mientras que las compras vía agencias de viajes quedaron sujetas a trámites con terceros.
Compañías como American Airlines, JetBlue, United y Southwest implementaron tarifas especiales de rescate para asistir a los viajeros que quedaron varados.
El cese de actividades concluyó formalmente la madrugada del 2 de mayo, cuando el último vuelo de la aerolínea aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Dallas-Fort Worth. Al momento de su disolución, la empresa carecía de la liquidez adicional de cientos de millones de dólares necesaria para continuar operando.
En tanto el secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, dijo el sábado que no cree que el gobierno deba rescatar a las aerolíneas de bajo costo que han solicitado una ayuda estatal de 2 mil 500 millones de dólares debido a los elevados precios del combustible para aviones.
"Diría que, en este momento, no creo que sea necesario. Tienen acceso a liquidez. Si quieren acudir al Gobierno de Estados Unidos, seríamos un prestamista de última instancia. Si pueden obtener dólares en los mercados privados, creo que eso es mejor para ellas", afirmó en una rueda de prensa en el aeropuerto de Newark tras la quiebra de la aerolínea de bajo coste Spirit Airlines.
Según indicó, la perspectiva de un rescate de Spirit era vista por otras aerolíneas como una oportunidad para obtener dinero "no necesariamente por necesidad, sino por oportunidad".
Con información de Reuters
KVS