A más de 42 años de la desaparición de Emanuela Orlandi, la verdad sobre uno de los misterios más intrincados de la historia moderna del Vaticano se desconoce; mientras su hermano Pietro apunta el dedo contra la sede del catolicismo, a la que acusa de haber mantenido un comportamiento no solamente de cerrazón, sino de abierto ocultamiento de los hechos.
En entrevista con MILENIO poco antes de encabezar un acto público en memoria de Emanuela en la plaza Risorgimento de Roma, a unos pasos de la Ciudad del Vaticano, Pietro Orlandi confirma que nunca dejará de buscar la verdad sobre lo ocurrido a su hermana, quien era ciudadana vaticana, hija de un empleado de la Santa Sede y tenía 15 años al momento de su desaparición, el 22 de junio de 1983.
“Mientras no aparezcan los restos de Emanuela, para mí es un deber buscarla viva”, dice Pietro, que convocó al mitin al que asistieron unas 200 personas en una tarde fría y lluviosa de enero, mes en el que su hermana habría cumplido 58 años de edad. Sobre la desaparición, hay actualmente abiertas tres indagaciones, dos en Italia y una en el Vaticano.
El caso de Emanuela Orlandi –que ha sido tema de diversos libros, de al menos dos películas y de una serie en Netflix, titulada The Vatican Girl– ha estado vinculado a algunos acontecimientos históricos, como el atentado al papa Juan Pablo II, perpetrado el 13 de mayo de 1981 en la plaza de San Pedro y cuyo autor material, el turco Mehmet Ali Agca, mantuvo en 2010 un encuentro con Pietro Orlandi, al que dijo que su hermana habría sido secuestrada por cuenta de la Santa Sede.
¿Desaparición relacionada con grupo terrorista?
En ese entonces Agca, que pertenecía a la organización terrorista de los Lobos Grises, aseguró que Emanuela estaba viva y recluida en un convento en Francia o Suiza e insistió que fue secuestrada para pedir su liberación (el turco fue extraditado en el 2000 por Italia a su país, donde fue excarcelado definitivamente en 2010).
El 3 de julio de 1983, tras el rezo dominical del Ángelus, el propio Juan Pablo II lanzó un llamado a los responsables de la desaparición de Emanuela desde la plaza de San Pedro, oficializando por primera vez la hipótesis del secuestro. En total, el pontífice hizo ocho llamados públicos pidiendo la liberación de la chica.
El 5 de julio del mismo año, un hombre, bautizado como el americano por su acento estadunidense, llamó a la sala de prensa del Vaticano pidiendo la intervención del Papa para liberar a Agca a cambio de Emanuela, por lo que fue hipotetizado que la adolescente había sido secuestrada por los Lobos Grises.
En los días sucesivos, los presuntos secuestradores enviaron a la agencia de noticias Ansa una fotocopia de la credencial de inscripción de Emanuela a la escuela de música (de la que regresaba cuando desapareció) y llamaron a la casa de una compañera de clases, Laura Casagrande, diciendo que daban un plazo de 20 días para la liberación de Agca.
También pidieron una línea telefónica directa con el entonces secretario de Estado del Vaticano, Agostino Casaroli.
Otra hipótesis, apoyada por el juez Rosario Priore, decía que la banda de la Magliana, un grupo criminal muy activo en Roma en los años ochenta, habría secuestrado a Emanuela para chantajear al Vaticano, del que pretendía la restitución de una fuerte cantidad de dinero de origen mafioso que habria sido prestado al Instituto de Obras Religiosas del Vaticano (IOR), a través del Banco Ambrosiano, presidido por Roberto Calvi.
Ese instituto de crédito, que realizaba lavado de dinero para la mafia, habría prestado el dinero al IOR, entonces encabezado por el obispo estadunidense Paul Marcinkus (vinculado a diversos escándalos), para financiar por cuenta de Juan Pablo II al sindicato polaco anti comunista Solidaridad.
En 1982, el banco Ambrosiano fue declarado en bancarrota y Calvi fue encontrado muerto colgado del puente de los Frailes Negros de Londres.
Según la hipótesis de Priore, tras la quiebra del banco, la criminalidad organizada primero habría asesinado a Calvi, y después secuestrado a Emanuela para chantajear al Vaticano y recuperar su dinero.
Otra de las tantas hipótesis sobre la desaparición de Emanuela habla de que habría sido víctima de abusos sexuales de una red de pederastas, de un asesino serial, o que, incluso, como declaró el exorcista del Vaticano, Gabriele Amorth, habría sido sacrificada en una misa negra al interior de los muros vaticanos.
En 2017, el periodista Emiliano Fittipaldi dio a conocer un documento del Vaticano que demostraría que Emanuela Orlandi estaba viva y que fue mantenida por la Santa Sede en un instituto religioso en Londres, al menos hasta 1997.
Hermano de Emmanuela declara
Sobre algunas de esas pistas, Pietro Orlandi dio a MILENIO su versión de los hechos.
—Después de cuatro pontífices, muchas investigaciones y más de 42 años de la desaparición de tu hermana, ¿cuál es para ti la pista más creíble sobre el caso?—
“Es una pregunta dificilísima. Hay seguramente algo detrás que desconocemos y que algunos no quieren que se sepa. Si después de 42 años se sigue teniendo este tipo de comportamiento, hay algo que no cuadra…
“Puedo decir que yo he vivido ahí adentro (del Vaticano); yo, Emanuela, mi padre, mi familia éramos ciudadanos vaticanos. Si en el Vaticano, que es considerado el Estado más influyente del mundo, hay todavía este comportamiento de cerrazón, de ocultamiento, de querer esconder las cosas, evidentemente hay interés en ocultar una verdad dura. De lo que estoy convencido es que en la base de todo ha habido un chantajeado y un chantajeador.
“No sé cuál fue el móvil de la desaparición, ha habido muchas pistas, desde la económica, la política; de lo único que estoy convencido es que en el Vaticano y también en el Estado italiano hay personas que conocen la verdad… El hecho mismo es que, después de más de 42 años, siguen buscando ocultar la verdad, siguen diciendo mentiras, podría hacer una lista larguísima, evidentemente buscan ocultar algo…”.
—En un encuentro que tuviste con el fallecido papa Francisco, él solo te dijo que Emanuela estaba en el cielo, algo impresionante pues significa que él sabía algo, ¿no crees?—
“Sí, eso me dijo la única vez que me reuní con él en la parroquia de Santa Ana cuando tenía solo 15 días de haber sido elegido. Solo me dijo: 'Emanuela está en el cielo, punto'. Yo le respondí: 'espero que Emanuela esté viva, espero que usted me ayude' y volvió a mencionar: 'Emanuela está en el cielo, punto final'. Volví a pedir poder reunirme con él para poder hablar, pero desgraciadamente con Francisco se levantó un muro todavía más grande que antes”.
—El papa León XIV cumplirá en mayo un año de haber sido elegido. ¿Ha habido de su parte alguna apertura incluso mínima sobre el caso, algún contacto?—
“No. En mi opinión, no ha cambiado nada respecto a sus predecesores. Cuando fue electo pedí inmediatamente una reunión, un encuentro con él, incluso porque en el Vaticano tienen una investigación abierta sobre Emanuela, pero no ha habido ninguna posibilidad de reunirme con él.
“Incluso cuando el 22 de junio se cumplieron 42 años de la desaparición de Emanuela esperaba que al final del rezo dominical del Ángelus la recordara, pero no lo hizo. Para mi esa fue una pésima señal, no es algo que se puede olvidar, es obvio que han decidido no mencionar a Emanuela. Lo mismo sucedió con Benedicto XVI; me dijeron que no había que mencionar a Emanuela.
“Lo lamento, pero espero ser desmentido mañana mismo por el nuevo Papa. Yo continuaré buscando una reunión con León XIV, con Francisco la pedí hasta el último día. Incluso cuando estaba ya hospitalizado no quiso nunca reunirse conmigo ni con mi familia”.
—Este comportamiento hace pensar que hay detrás algo muy grande en lo que el Vaticano está involucrado. ¿Es así?—
“Ciertamente. El Vaticano es un Estado que ha demostrado ser inteligente, que ha logrado superar todo tipo de situaciones, algunas mundiales. A nivel político, a nivel de escándalos. Me parece increíble que no logre aclarar la desaparición de una adolescente. Evidentemente es una situación de la que no pueden salir”.
—Una de las pistas más acreditadas es la que dice que la banda de la Magliana estuvo involucrada en el secuestro de Emanuela y que chantajeaba al Vaticano. ¿Lo consideras así?—
“No. La banda de la Magliana y su presunto jefe, Enrico De Pedis, tuvieron un papel de mano de obra, de peones. No creo que ellos hayan secuestrado a Emanuela para que el Vaticano le devolviera su dinero. Si así hubiera sido, el secuestro habría durado un mes o menos. De Pedis tuvo un papel de mano de obra por cuenta de otros…”.
—Ahora se habla de que en la Casa del Jazz (una instalación con pasadizos subterráneos en Roma) se busca a Emanuela, ¿esa pista existe? ¿puede tener alguna relación?—
“No lo sé. Buscan el cuerpo del juez Paolo Adinolfi (quien investigaba a la banda de la Magliana y desapareció en 1994), pero es justo que también busquen alguna pista de Emanuela, su nombre ha salido a relucir en este caso.
“Ese es un lugar especial. Ha estado cerrado, abajo han comenzado a excavar, después interrumpen los trabajos, vuelven a comenzar. Quiere decir que existe alguien que quiere obstaculizarlos. Yo he presentado una instancia ante la fiscalía que tiene abierta una investigación sobre Emanuela. Visto que en el caso de la Casa del Jazz se ha mencionado el nombre de Emanuela, creo que sería el caso que la fiscalía investigue y busque saber lo que sucedió”.
—¿Qué piensas de la pista según la cual el papa Juan Pablo II desvió dinero para apoyar al sindicato polaco Solidaridad?—
“Esa es una pista válida. Juan Pablo II habría usado dinero de la mafia y conocía su origen. Imaginate lo que podría significar eso para el Vaticano: un papa que ha sido santificado y que habría usado dinero de la mafia para financiar a Solidaridad…
“He hablado con el hijo de Roberto Calvi, el cual está convencido que hay una relación entre la muerte de su padre y la desaparición de Emanuela, porque no se trata de poco dinero, se trata de dinero que involucra a institutos de crédito de varios países y, entonces, sí se viene a saber algo, hay muchas personas involucradas”.
La pista de Londres no ha sido profundizada, el Vaticano tiene relaciones históricas con Inglaterra y habría que profundizar.
A pesar de que actualmente hay tres investigaciones abiertas, parece que se quedan empantanadas; como si todos buscaran la verdad, pero al mismo tiempo, esperaran no encontrarla.
MD