• Las Torres Gemelas por dentro: así era la vida en el World Trade Center antes del 11-S

Las Torres Gemelas consolidaban un núcleo financiero, turístico y cultural donde convergían diariamente decenas de miles de personas.

Litzury Gamboa
Nueva York, Estados Unidos /
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Mucho antes de convertirse en uno de los escenarios más catastróficos del mundo, las Torres Gemelas eran un complejo donde decenas de miles de personas trabajaban, comían, celebraban y contemplaban Nueva York desde más de 400 metros de altura.

La torre sur estaba destinado al turismo masivo con su plataforma de observación cerrada ubicada en el piso 107 y una terraza al aire libre en la azotea, mientras que la torre norte, con una altura total de 417 metros de altura incluyendo su antena de radiodifusión, albergaba el famoso restaurante Windows on the World, en los pisos 106 y 107.

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¿Cómo era un recorrido por las Torres Gemelas?

Al entrar, los visitantes eran recibidos por un lobby de amplios ventanales, sostenidos por pilares de acero en forma de tridentes góticos –diseñados por el arquitecto Minoru Yamasaki– donde podían adquirir sus entradas a la experiencia antes de pasar por los controles de seguridad, según datos del sitio web 9/11 Memorial and Museum.

Cada una de las Torres Gemelas tenía 110 pisos, con 198 elevadores, convirtiéndolos en los primeros rascacielos en implementar un sistema de ascensores locales y exprés, el cual se dividía en tres zonas verticales independientes utilizando vestíbulos intermedios llamados Sky Lobbies. Estos funcionaban como estaciones de trasbordo, de acuerdo con informes del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST, por sus siglas en inglés).

Las Torres Gemelas introdujeron los Sky Lobbies y un sistema de 198 ascensores exprés y locales. | Foto: Especial

Los ascensores exprés tenían capacidad para hasta 55 personas, y viajaban directo al piso 44 y el 78, donde se ubicaban los Sky Lobbies, a su vez los locales operaban únicamente en su respectivo nivel y descendían a su lobby correspondiente. Al momento de su instalación, se posicionaron con los motores más grandes del mundo.

Para llegar al complejo turístico Top of the World Trade Center Observatories existía un elevador directo; además, el lugar estaba climatizado y cubierto de ventanales para permitir la vista privilegiada de 360 grados, el cual fue diseñado para funcionar durante todo el año sin importar las condiciones climáticas.

La Torre Sur albergaba el observatorio 'Top of the World' y una terraza al aire libre. | Foto: 9/11 Memorial and Museum

Dentro del sitio se encontraba una maqueta gigante de Manhattan, salas de proyección con cortometrajes sobre la historia de la ciudad y el teatro virtual Theater 180, así como puestos de comida rápida, tiendas de recuerdos y zonas con binoculares.

Finalmente, el recorrido terminaba en la cima del edificio, por lo cual los turistas debían tomar una escalera mecánica que los conducía al techo, recubierto con malla de alambre de alta resistencia, donde podían experimentar las fuertes ráfagas de viento y el eco de La Gran Manzana.

¿Qué experiencia ofrecía la torre norte del WTC?

Por su parte, su gemela, la torre norte (destinada en su mayoría a oficinas y trabajadores), contaba con un restaurante de casi 4 mil metros cuadrados, coronado desde su apertura hasta septiembre de 2001 como uno de los complejos gastronómicos más rentables y famosos del mundo.

El comedor principal ofrecía una variedad de alta cocina internacional, donde las mesas estaban ordenadas de manera escalonada para que todos los comensales pudieran tener vista de la urbe neoyorquina, sin importar su ubicación.

Windows on the World operó en los pisos 106 y 107 de la torre norte. | Foto: WTC Research Organization

La administración gestionaba otros dos restaurantes secundarios (Wild Blue y The Greatest Bar on Earth), donde laboraban alrededor de 450 personas que hablaban más de 60 idiomas en conjunto.

Ubicados en la parte superior de la torre, Wild Blue brindaba una experiencia más íntima como un asador americano de cocina gourmet complementado con una amplia selección de vinos, mientras que The Greatest Bar on Earth, funcionaba como un club nocturno con música en vivo, estaciones culinarias interactivas y coctelería artesanal.

Más que un ícono arquitectónico, las Torres Gemelas alojaban oficinas, restaurantes, tiendas, miradores y, sobre todo, un lugar de paso para miles de personas todos los días. Durante décadas, formaron parte de la rutina de Nueva York hasta que un 11 de septiembre de 2001, dejaron de existir.

Después de 25 años, las fotografías, videos y testimonios permiten conocer y mirar más allá del derrumbe y recordar qué era antes: un lugar donde la gente simplemente iba a trabajar y a vivir su día.

El complejo destacaba por sus pilares exteriores de acero en forma de tridentes góticos. | Foto: AFP

LGG


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