• Los dos cómplices del fracaso de la revolución que siguen hundiendo a Cuba

  • Golpeado durante décadas, el régimen caracterizado por su rebeldía anticapitalista se mantiene con recuerdos de sus fundadores.
Ciudad de México. /
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M+.- A 73 años del asalto al Cuartel Moncada, Cuba vive uno de sus momentos más críticos. La isla se mantiene atrapada entre un férreo asedio de Estados Unidos y un régimen debilitado que no garantiza el mínimo bienestar a su población, al tiempo que se le empiezan a desmoronar sus logros históricos.

La Revolución Cubana es un hecho que marcó la historia del mundo y la dividió en bandos. Para unos se trató de una epopeya de David contra Goliat, retando al capitalismo estadunidense desde la pequeña isla a 150 kilómetros de su territorio.

Para los otros, es un fracaso total que atribuyen al modelo socialista, el poco respeto a los derechos humanos y, sobre todo, a la ambición de la élite gobernante que pervirtió los ideales originales encabezados inicialmente por Fidel Castro, después por su hermano Raúl y ahora, Miguel Díaz-Canel.

La pregunta siempre ha sido si el problema es estructural, provocado por el régimen, o externo, por el bloqueo y las sanciones impuestas desde Estados Unidos.

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Asalto al Cuartel Moncada: la historia de una revolución que fenece

Lo cierto es que en medio de este debate están los 9.4 millones de cubanos que padecen hambre, pobreza y falta de medicamentos por culpa de alguno de los dos sectores en pugna, los expertos dicen que son ambos.

La historia de la Revolución Cubana, que vive entre los que la admiran por ser un ícono de la rebeldía internacional y los que la denuestan, puede que esté dando sus últimos suspiros de vida a como se ha conocido en las últimas siete décadas.

El asalto al Cuartel Moncada, ocurrió el 26 de julio de 1953 en Santiago de Cuba como una acción armada que encabezó Fidel Castro con el objetivo de derrocar la dictadura de Fulgencio Batista

La estrategia consistió en tomar el segundo cuartel militar más importante del país por sorpresa para apoderarse de su armamento, emitir un llamamiento insurreccional a través de la radio e incitar un levantamiento popular masivo; sin embargo, la operación fracasó.

Pese a ello, este suceso se convirtió en el detonante político de la Revolución Cubana. Los sobrevivientes al asalto fundaron el Movimiento 26 de Julio (M-26-7). Este grupo reorganizó la lucha desde el exilio en México, para luego desembarcar en el yate Granma y culminar con el triunfo de la revolución el 1 de enero de 1959.

El asalto al Cuartel Moncada buscaba derrocar la dictadura de Fulgencio Batista | Foto: Especial

Washington y La Habana: cómplices del fracaso

La de por sí debilitada Cuba empezó un fuerte declive con la pandemia de covid-19. Posterior a este episodio mundial, del que apenas empezaba a levantarse, llegó el gobierno de Donald Trump, de la mano del lobby cubano que encabeza Marco Rubio, para apretar más las sanciones contra la isla.

En este escenario, prácticamente todos los indicadores se han desplomado, la migración se potenció y se vive un momento crítico que todos los involucrados observan, pero nadie se ha querido hacer responsable.

Es decir, ambos son cómplices del fracaso.

Estados Unidos ha tenido un gran peso en términos de lo que han significado las posibilidades de mejora, de una revolución triunfante. Y sí, yo lo pondría al 50 por ciento de responsabilidad, haciendo una oposición muy grande”, explicó David García, jefe de la carrera de Relaciones Internacionales en la FES Aragón de la UNAM.

Y por otro lado, está la parte que le corresponde asumir al régimen, como la corrupción y el enriquecimiento de una élite que ha provocado una disminución en la calidad de vida y de los servicios a los que deberían tener acceso los ciudadanos.

“La otra mitad, es un mal régimen que en su idea de implantar un nuevo sistema, se vio beneficiándolo a unos cuantos. Entendemos cómo el poder va llevando a los grandes dictadores a mantener una posición que no es la que le conviene a su pueblo. 
“El embargo y las sanciones sí han sido de agresión, pero también han sido un gran pretexto para controlar con su relato y seguir favoreciendo a los privilegios que han alcanzado algunos cuantos. Como el gobierno en turno, seguramente también los cuerpos militares que controlas los negocios y los beneficios”, agregó Anabel Ortega, politóloga e internacionalista de la Universidad La Salle.

Lejos del maniqueísmo en torno a la revolución están las cifras. Actualmente, los únicos puntos positivos que se mantienen en la isla son una alfabetización del 99 por ciento entre su población y el deporte. Pese a toda esta historia, son el segundo lugar en el continente en el medallero de todo el continente americano, tanto en Olimpiadas como en Panamericanos.

Y como símbolo queda la rebeldía de los revolucionarios de 1959 y el faro que han significado sus acciones para la izquierda del mundo, pero principalmente de América Latina.

“Le llamaríamos como un icono de la rebeldía regional que no se ha sometido a los intereses estadunidenses en cierta medida”, agregó la académica lasallista.

Pero más allá de los ideales están las cifras, que son contundentes. Actualmente, datos oficiales señalan que Cuba tiene 9.4 millones de habitantes, de los cuales, calculan estudios, entre el 30 y el 89 por ciento viven en pobreza.

La economía va en picada, perdiendo producción de cemento, aceite, café, carne, cerveza, fertilizantes, turismo; una inflación reconocida del 18 por ciento a junio de este año, aunque se estima que es mucho mayor; y el desempleo que, se calcula, afecta hasta al 50 por ciento de la población, aunque el gobierno solo reconoce un 3 por ciento.

En tanto, en materia de salud, una de las principales banderas del régimen también está en declive. Por ejemplo, el gobierno reconoció este año que la tasa de mortalidad infantil aumentó en 148 por ciento y la supervivencia de niños con cáncer cayó del 85 al 65 por ciento.

Encuestas levantadas por Cubadara para el Diario de Cuba, señalan que 90 por ciento de personas ha tenido dificultad para recibir servicios de salud. A ello se suma una crisis de médicos, porque también están emigrando.

“A mí me parece que es uno más de los asedios. Es crítico, sin duda, es un momento muy crítico, pero yo te diría que a lo largo de estas décadas, desde el triunfo de la Revolución Cubana, ha habido momentos incluso más complejos”, destacó el experto de la UNAM.

Ambos académicos coincidieron en que el papel de la Unión Americana es muy relevante para generar las condiciones políticas y sociales que hay actualmente en Cuba. La llegada de Trump y el impulso que da la figura de Marco Rubio han sido fundamentales para apretar aún más al régimen.

Sin embargo, habrá que tomar en cuenta que los errores del régimen alimentan las ideas de injerencia estadunidense.

“Las críticas más acérrimas son en términos de la falta de libertad política, de libertad de prensa, de que no hay elecciones competidas, que solamente existe un punto de vista impuesto, los asesinatos, los encarcelamientos. Ese es el lado crudo de esta revolución”, comentó García.

Finalmente, los entrevistados mencionaron que una enseñanza recuperada de esta historia es la capacidad de resiliencia que tiene un pueblo cuando está unido para hacer frente a la adversidad

“Es un pueblo que tiene muchísima dignidad”, agregó Ortega.

MD

  • Pedro Domínguez
  • pedro.fajardo@milenio.com
  • Reportero de MILENIO desde 2010. Viajo, leo y siempre quiero fumar menos. Hoy cubro Presidencia, mañana quién sabe.

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