• Menos del 5% de los ciudadanos en EU decidirán el control de Washington en unos comicios blindados por abogados

  • Republicanos y demócratas han movido sus piezas para “blindar” distritos que les puedan dar la mayoría en el Congreso el próximo 3 de noviembre en una legislatura en la que Trump se juega su futuro político.
Diego Salcedo
Washington /
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Las elecciones intermedias del 3 de noviembre, que pondrán en juego el control del Congreso federal y la segunda mitad de la presidencia de Donald Trump, así como su potencial legado, se perfilan como unas de las más manipuladas estructuralmente en la historia y como fuente potencial de disputas postelectorales de acuerdo con expertos consultados por MILENIO.

Los comicios de mitad de período actúan típicamente como un referéndum sobre el presidente en funciones, impulsados por las condiciones económicas, los logros legislativos y los modelos tradicionales de participación electoral, con el antecedente de que Trump perdió 40 asientos republicanos en la Cámara Baja en 2018, a mitad de su primer periodo.

La carrera por el control del Capitolio no solo se libra con discursos y anuncios de campaña, sino que ya es una partida de ajedrez geográfico y constitucional de alto riesgo tras la decisión presidencial de detonar un cambio en el mapa electoral de EU y tratar de involucrar al gobierno federal en la administración electoral.

Elaine Kamarck, politóloga de la Institución Brookings y exasesora de Albert Gore, recuerda en entrevista a MILENIO que desde 1880, cuando el bipartidismo en EU experimentaba una era de división y polarización similar, no se había registrado un alud de acciones para alterar el mapa electoral, en especial lanzadas desde la Casa Blanca.

“No creo que sea suficiente para evitar que los demócratas tomen el control, pero sí es suficiente para mantener su mayoría reducida; eso puede ocurrir a corto plazo, pero si los demócratas ganan la Cámara Baja, el Senado y la presidencia (2028), eso puede cambiar”, observó.


La estrategia de la Casa Blanca fue complementada con una campaña para sembrar temor sobre un fraude generalizado en los comicios de mitad de mandato, en especial a través del voto por correo, además de impulsar una iniciativa de ley —la Save America Act— hasta ahora infructuosa para involucrar al gobierno federal en el manejo de las elecciones.

“La gente está muy preocupada por el resultado electoral de mitad de mandato, pero ¿qué creen que debería hacerse? Los sondeos revelan que los estadunidenses tienen opiniones complejas, incluso contradictorias”, indica Nathaniel Rakich, editor de Votebeat, sitio apartidista dedicado a la cobertura del acceso al voto, la integridad electoral y la administración de comicios.

En primer lugar, los estadunidenses apoyan muchos de los planes republicanos para endurecer las normas electorales, pero no respaldan la iniciativa de Trump para eliminar el voto por correo y, por una ligera mayoría, a la Save America Act, que por primera vez establecería el requisito de prueba ciudadana para empadronarse y votar.

“Las opiniones de los estadunidenses sobre la administración electoral son muy diversas. Les preocupa que se anulen las elecciones, pero también creen que el recuento de votos será preciso. Toman en serio el fraude y apoyan las medidas de seguridad electoral, pero les inquieta que se prive del derecho al voto a algunos ciudadanos”, opina Rakich.

La estrategia Trump para ganar votos

Con un nivel de impopularidad récord, agravado por el efecto inflacionario causado por la guerra en Irán, Trump puso en marcha desde 2025 la carrera por el rediseño de distritos electorales.

Sin embargo, la oposición busca neutralizar su estrategia con maniobras defensivas por parte de estados liderados por demócratas, por lo que el país ha entrado en lo que los expertos llaman una “guerra fría de mapas” en la que han involucrado incluso a la Suprema Corte de Justicia.

“Hasta hace unos 10 o 15 años, los tribunales consideraban que la manipulación electoral partidista era, en general, perjudicial, aunque no lograban ponerse de acuerdo sobre cómo juzgarla ni sobre qué constituye o no una manipulación partidista”, resalta el profesor de ciencias políticas de la Universidad de Harvard, Ben Schneer.
Trump perdió 40 asientos republicanos en la Cámara baja en 2018.. | AP

​Pero la manipulación de distritos se aceleró tras el fallo de la Corte Suprema (Louisiana vs. Callais), que debilitó la Ley de Derecho al Voto al permitir a las legislaturas estatales defender los mapas discriminatorios por motivos raciales, siempre y cuando argumenten que las líneas se trazaron solo para obtener una ventaja partidista.

“Ahora hemos evolucionado hacia un escenario donde la manipulación electoral para impulsar el poder político de un partido en particular se considera un criterio legítimo para la redistribución de distritos”, apunta Schneer.

Trump ha intensificado su retórica sobre fraude electoral centrándose en el voto por correo y el de los no ciudadanos, al promover la Salvaguarda de la Elegibilidad de Votantes Estadunidenses (SAVE America Act).

Aunque la iniciativa de ley fue aprobada en la Cámara de Representantes, se encuentra actualmente estancada y prácticamente derrotada en el Senado.

Durante un discurso en Rome, Georgia, Trump presentó el proyecto de ley no solo como una medida de seguridad electoral, sino como un cambio estructural que favorecerá enormemente a los republicanos durante décadas, lo cual reforzó el rechazo demócrata.

“Los republicanos tenemos que ganar (la aprobación de la iniciativa de ley). Durante 50 años no perderemos una elección”, dijo Trump.
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La propuesta modificaría la ley para exigir que los ciudadanos se registren para emitir su voto en persona presentando una prueba documental de ciudadanía. Los documentos válidos se limitarían a pasaporte, acta de nacimiento certificada o el certificado de naturalización.

Además, exige la presentación de una identificación con foto emitida por el gobierno en el centro de votación para poder emitir su sufragio en elecciones federales. Aunque encuestas muestran que la ley es popular, más de 140 millones de estadunidenses no cuentan con pasaporte.

Los demócratas sostienen que los datos siguen mostrando que la manipulación electoral es minúscula. Análisis independientes sobre el voto por correo revelan tasas de fraude de apenas 0.000043 por ciento (cuatro casos por cada 10 millones de votos).

Gobernadores demócratas, como Tony Evers de Wisconsin, han acusado a Trump de utilizar las acusaciones de fraude como un pretexto para “controlar la narrativa” y preparar el terreno para impugnar los resultados electorales.

La estrategia de la Casa Blanca fue complementada con una campaña para sembrar temor. | AFP

Menor competencia en la Cámara de Representantes

Típicamente, el control de la Cámara de Representantes se define cada dos años por alrededor de medio centenar de escaños considerados “competitivos” o “reñidos”, que pueden ser ganados lo mismo por republicanos que por demócratas por estrechos márgenes.

Pero ahora, debido a la conjunción de esfuerzos para alterar los mapas electorales en estados clave, como Texas o California, que ha permitido que los partidos tengan ventaja aun antes de iniciado el proceso de voto, ese número se ha reducido a menos de 20, uno de los más bajos de la historia.

“En este momento, solo 18 de las 435 contiendas electorales están muy reñidas, lo que significa que menos del cinco por ciento de los estadunidenses decidirán realmente quién controla la Cámara de Representantes”, estimó David Wasserman, analista electoral del Cook Political Report, la biblia de las campañas electorales en el país.
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Por su parte, Kamarck cree que esa cifra podría ser menor, de unos 14 asientos, lo que convertiría a las elecciones intermedias en una de las más apretadas de la historia con la posibilidad —en su opinión— de que, más allá de quien resulte el ganador, la ventaja podría ser anémica y dificultar nuevamente la gobernabilidad hacia las elecciones presidenciales de 2028.

Cuando se suman los esfuerzos de gerrymandering (manipulación de distritos electorales de ambos partidos a escala federal), las guerras de mapas casi se neutralizan entre sí, dejando un sesgo nacional ligeramente favorable a los republicanos; sin embargo, los expertos coinciden en que la verdadera víctima es la virtual muerte del distrito competitivo.

“En definitiva, ahora hay menos distritos competitivos que en cualquier otro momento de los últimos 52 años. Ambos partidos lucharán por el control de la Cámara de Representantes en un terreno sumamente estrecho bajo mapas diseñados artificialmente para reducir la competencia”, señaló Michael Li, asesor principal del Programa de Democracia del Centro Brennan para la Justicia.
El control de la Cámara de Representantes se define cada dos años por alrededor de medio centenar de escaños (Reuters).

Gracias al ataque de gerrymandering de Trump, los republicanos han ganado de cuatro a seis escaños en Texas, cuatro en Carolina del Norte, cuatro en Florida, dos en Ohio, uno en Luisiana y uno en Georgia.

Ante la presión de contrarrestar las ganancias republicanas, los demócratas han utilizado el poder legislativo estatal y han esquivado las comisiones independientes tradicionales para diseñar sus propias ventajas. Pero hasta ahora solo han ganado cinco  asientos en California, tres en Illinois, uno en Nuevo México y uno en Nevada.

Aunque los republicanos llevan una ventaja relativa, los expertos coinciden en que, si se cumplen las tendencias históricas, los demócratas continúan en la delantera para recuperar la mayoría en el Congreso federal.

Pronósticos para la votación

El politólogo Ronald Brownstein sostiene que el descenso de popularidad del Presidente, en especial por el alza en el costo de la vida, ha incrementado las posibilidades de que los demócratas recuperen la Cámara de Representantes y, quizá, el Senado.

“Si los demócratas logran el control de cualquiera de las dos cámaras, se prolongará la extraordinaria inestabilidad que ha provocado que el control de la Cámara, el Senado o la Casa Blanca cambie de manos entre los partidos en 11 de las 13 elecciones desde el año 2000”, pronosticó.

Para Rakich, la gran interrogante es “con qué agresividad Trump intenta interferir en la administración de las elecciones”. Y entonces veremos hasta qué punto se impugnan legalmente los resultados”.

“El único escenario preocupante es que los demócratas obtengan resultados mucho peores de lo esperado y que la Cámara de Representantes se decida por uno o dos escaños. Cualquier elección ajustada está sujeta a litigios”, advirtió.
La "guerra fría de mapas" asfixia las elecciones intermedias en EU Foto: AP.

Kamarck está convencida de que Trump y los republicanos están alistando su ejército de abogados para litigar los resultados.

“Lo van a intentar (desconocer resultados adversos)… pero lo que la gente olvida es que ambos partidos políticos están bien preparados para estas elecciones, acudirán a tribunales muy rápidamente e intentarán impugnar algunos de los resultados, pero creo que al final fracasarán”, pronosticó.
“Al final creo que los demócratas ganarán el control de la Cámara y tal vez del Senado, pero mi mayor preocupación es que está tan reñido que habrá mucha incertidumbre sobre los resultados, y que eso podría llevar tiempo, aunque no espero violencia política”.

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