En todo el continente, donde los países están muy expuestos al aumento de los costos del petróleo y el gas, los gobiernos están actuando para mitigar los daños económicos.
Corea del Sur anunció el lunes que limitaría los precios en los surtidores por primera vez en casi 30 años. En India, la ciudad de Pune ha suspendido temporalmente las cremaciones a base de gas, y ha pedido a los clientes que utilicen madera o electricidad en su lugar. Pakistán dijo que aumentaría los precios de la gasolina alrededor de un 20 por ciento para reducir la demanda de los conductores habituales y permitir que los costos del gasóleo se mantuvieran bajos para camiones y autobuses.
Al dispararse el precio del crudo por encima de los 100 dólares por barril, los gobiernos se ven obligados a tomar medidas cada vez más extremas para proteger a los consumidores de las punitivas subidas de precios y limitar el uso de la energía para evitar la escasez en un conflicto sin final a la vista. Pocas partes del mundo están tan expuestas como Asia a la restricción del petróleo y el gas procedentes de Medio Oriente, que representa la mayor parte de las importaciones energéticas de la región.
El estrecho de Ormuz es un paso angosto entre Irán y Omán que separa a los mayores productores de petróleo y gas natural del mundo de sus clientes. Históricamente, unos 20 millones de barriles lo atraviesan cada día, la mayoría con destino a Asia. El estrecho se ha cerrado en los hechos al tráfico marítimo debido al conflicto, lo que ha obligado a los gobiernos a buscar soluciones para mantener el flujo de combustible y evitar que los precios se disparen.
“No hay sustituto para eso —explicó Edward Chow, antiguo ejecutivo de Chevron que dirigió asuntos exteriores internacionales y gestionó operaciones en China—. El mercado ve una escasez física de suministro”.
En las gasolineras de Hanói, Vietnam, han empezado a aparecer carteles de “agotado”, y entre 15 y 20 gasolineras han cerrado sus surtidores en los últimos días. El lunes, las autoridades intentaron tranquilizar a la población afirmando que el país disponía de reservas de petróleo suficientes para al menos un mes, e instaron a los residentes a no almacenar gasolina ni gasóleo.
Hoang Van Thang, de 29 años, conductor de mototaxi, dijo que esperó 30 minutos para llenar el depósito en una gasolinera del centro de Hanói; normalmente esperaba cinco minutos. Señaló que su gasto diario en gasolina había aumentado alrededor de 20 por ciento en la última semana, ya que los precios del combustible seguían subiendo.
“El aumento del precio de la gasolina está mermando mis ingresos diarios —compartió preocupado—. El aumento del precio de la gasolina hará subir el costo de todo lo demás, desde las verduras y la carne hasta un plato de pho”.
Aunque los combates cesen pronto, funcionarios y analistas dicen que la interrupción de las cadenas de suministro de energía podría durar semanas.
Explotar las reservas
Japón, Corea del Sur y China no descartan la posibilidad de recurrir a sus vastas reservas de petróleo almacenadas para tiempos de crisis.
Cuando un periodista le preguntó si China había decidido recurrir a sus reservas, Guo Jiakun, vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores, dijo en la sesión informativa del lunes que el país “hará lo que sea necesario para proteger su seguridad energética”.
En Japón, funcionarios del gobierno han dado instrucciones a las bases nacionales de almacenamiento de petróleo para que se preparen para una posible liberación de reservas estratégicas, según informaron el lunes los medios de comunicación locales. En una conferencia de prensa, el secretario jefe del gabinete del país, Minoru Kihara, confirmó que no se había tomado ninguna decisión formal para aprovechar las reservas.
Acceder a las reservas de petróleo es más fácil de decir que de hacer, según June Goh, analista del mercado petrolero radicado en Singapur de Sparta, una empresa de datos sobre materias primas. Las reservas no pueden recuperarse fácilmente y es difícil hacer llegar el combustible a las refinerías antes de que se agoten las existencias, explicó.
El viernes, Mitsubishi Chemical Group empezó a reducir la producción en una planta al norte de Tokio que produce etileno, para fabricar plásticos. La producción de la planta se redujo tras una interrupción en el suministro de nafta, derivada del crudo utilizada en la producción de etileno, según una portavoz.
Limitar los precios
En Corea del Sur, las autoridades tomaron medidas el lunes para intervenir en los mercados de combustible. El presidente Lee Jae Myung pidió que se limitara el precio de la gasolina y el gasóleo y ordenó a las autoridades que tomaran medidas enérgicas contra el acaparamiento, la colusión y la manipulación de precios por parte de refinerías y gasolineras.
Los precios máximos suelen aplicarse en el surtidor, limitando cuánto pueden cobrar las gasolineras cuando suben los precios mundiales del crudo.
“Si el gobierno limita el precio de venta al público pero no lo subvenciona, el costo recae en las refinerías”, comentó Goh. Con la rápida subida de los precios del crudo, obligar a las refinerías a absorber la diferencia no es económico y “no es una solución viable a corto o mediano plazo”, dijo.
El gobierno surcoreano aún no ha anunciado cómo compensará a los proveedores por las pérdidas ocasionadas por la limitación de precios, la primera medida de este tipo en Corea del Sur desde la crisis financiera asiática de 1997, afirmó Kim Yong-beom, coordinador jefe de políticas de la oficina de Lee.
Taiwán, que importa más de 96 por ciento de su energía y obtiene alrededor de 60 por ciento de su petróleo a través del estrecho, se apresura a asegurar el suministro antes de que se agote. Una cuarta parte de su gas natural procede de Catar, que interrumpió la producción la semana pasada tras los ataques iraníes a dos de sus instalaciones de gas.
El ministro de Asuntos Económicos, Kung Ming-hsin, dijo el lunes que para cubrir el déficit hasta abril, Taiwán necesita asegurarse el transporte de gas natural en 22 buques y ya había contratado 20 de ellos.
“No habrá escasez de gas ni de energía”, aseguró. Taiwán también subió el lunes los precios de la gasolina y el gasóleo, pero dijo que estaba reduciendo al mismo tiempo los impuestos sobre los productos básicos para aliviar el impacto sobre los consumidores y la industria.
Reducir la demanda
Varios gobiernos locales de Filipinas pasaron a semanas laborales de cuatro días. Los gobiernos de Manila, la capital, Cebú y Negros Occidental dijeron que seguían la orden del presidente Ferdinand R. Marcos Jr. de que el poder ejecutivo redujera drásticamente el número de días laborables.
“Somos víctimas de una guerra que no es de nuestra elección”, afirmó Marcos en una declaración el viernes, y añadió que el gobierno no sabía cuándo terminaría la guerra.
Filipinas es uno de los países más expuestos de Asia a una crisis de los precios del petróleo, ya que casi 90 por ciento de sus importaciones de petróleo proceden de Medio Oriente. A diferencia de Indonesia y Tailandia, que están protegidos por las subvenciones al combustible, los precios en los surtidores de Filipinas están más determinados por el mercado.
Bangladesh también se encuentra en una situación desesperada. El viernes, el nuevo gobierno dijo que había ordenado el racionamiento del combustible y cerrado universidades para conservar la electricidad y reducir el transporte.
En los últimos años, Bangladesh ha estado forzando su presupuesto nacional para comprar gas para generación de electricidad. Con la mayor parte de su electricidad generada ahora por centrales de gas, se ha hecho dependiente de las importaciones del Golfo. Los nuevos dirigentes del país, elegidos el mes pasado tras las protestas que derrocaron al anterior gobierno autoritario, están desesperados por evitar problemas económicos que presionaron a los anteriores dirigentes.
En Vietnam, tras dos subidas del precio que el gobierno fija para la gasolina, el gasóleo y el gas de cocina doméstico —y la previsión de nuevas subidas—, muchas personas de todo Vietnam han hecho fila para abastecerse antes de que los precios vuelvan a subir, mientras que otras están interrumpiendo sus planes de viaje.
Los pescadores de la costa ya están retrasando sus viajes, al comienzo de la temporada alta de pesca en el mar de China Meridional. Los camioneros también están teniendo dificultades para mantener sus horarios habituales para llevar suministros a las fábricas, y alimentos y productos terminados a los puertos.
Con información de River Akira Davis en Tokio; Tung Ngoen Hanói; Alex Travelli y Suhasini Raj en Nueva Delhi; Xinyun Wu y Amy Chang Chien en Taipéi; y Alexandra Stevenson en Hong Kong.
HCM