• Todo comenzó con la rebelde Gloria Steinem

  • The New York Times

La escritora y activista que ayudó a millones de ellas a desarrollar su autoestima y alcanzar cierto grado de igualdad en el hogar, el trabajo y la sociedad en general, falleció a los 92 años.

The New York Times Company
Estados Unidos /
Únete al canal de Milenio

Gloria Steinem, la activista feminista que impulsó el movimiento moderno de las mujeres, ayudando a millones de ellas a desarrollar su autoestima y a alcanzar cierto grado de igualdad en el hogar, el trabajo y la sociedad en general, falleció el miércoles 2 de septiembre en su casa de Manhattan a los 92 años.

Su muerte se anunció a través de una publicación en redes sociales, sin que se especificara la causa.

Te recomendamos leer
Lo que hay que saber del aumento de las tasas de la deuda de EU

Steinem, una de las mujeres más reconocidas del mundo

Autodenominada “emprendedora del cambio social”, Steinem contribuyó a propiciar profundas transformaciones culturales en prácticamente todos los ámbitos de la vida estadunidense, desde las salas de juntas y los tribunales hasta la intimidad del hogar.

Durante más de medio siglo, encarnó el movimiento de las mujeres y se convirtió en su símbolo más perdurable; sus gafas de aviador tintadas y su característica melena rubia con mechas, peinada con raya al medio, la hicieron una de las mujeres más reconocibles del mundo.

Fue una revolucionaria atípica. Creció llevando una vida nómada por el Medio Oeste; tenía 10 años cuando sus padres se divorciaron y se vio obligada a cuidar de su madre, quien sufría graves problemas de salud mental, una experiencia formativa que marcó el resto de su vida. Apenas recibió educación formal hasta el sexto grado; su gran sueño, cuando empezaba a bailar claqué, era convertirse en una Rockette.

Sin embargo, leía vorazmente, se graduó de la universidad con honores y creía firmemente en que las mujeres debían poder vivir la vida que ellas eligieran.

Su propio despertar feminista no llegó hasta mediados de la treintena cuando, en 1969 y en su calidad de periodista, asistió a una reunión en la que mujeres compartían sus experiencias sobre abortos ilegales.

Carismática, elocuente, experta en el manejo de los medios, profundamente empática y una trabajadora incansable, se convirtió en una figura de gran influencia política y cultural.

Encabezó protestas y sesiones de concienciación, escribió ensayos y pronunció discursos, se volcó en la organización política; ayudó a crear centros de atención para víctimas de violación y refugios para mujeres maltratadas, fundó numerosos grupos de promoción de la mujer y poseía un don especial para recaudar fondos destinados a estas causas.

Además, ella y un grupo de feministas tuvieron la audacia de lanzar una publicación que desafiaba las convenciones de las revistas femeninas tradicionales, abordando temas como el aborto, la violencia doméstica y la igualdad salarial. 

La revista Ms., fundada en 1971, la primera publicación periódica nacional de gran formato creada, propiedad de y dirigida íntegramente por mujeres, buscaba captar y canalizar el creciente sentimiento de empoderamiento femenino y erradicar los prejuicios sexistas arraigados en la cultura.

La revista sirvió como manifiesto del movimiento, como incubadora de transformación social y como hoja de ruta para la acción. De este modo, contribuyó a fortalecer a las mujeres en su lucha contra la discriminación y el acoso flagrantes en el ámbito laboral, así como contra la opresión silenciosa y, en ocasiones, el abuso abierto en el hogar.

“Cuando empezamos, ni siquiera existía un término para el acoso sexual —solía decir Gloria Steinem.—Simplemente se le llamaba vida”.

Décadas después de que el movimiento perdiera fuerza y ​​las mujeres progresistas se enfrentaran a nuevos retrocesos, Gloria siguió luchando por sus derechos y por la igualdad.

Incansable, escribió ensayos y dio conferencias hasta bien entrados los noventa años, y los medios de comunicación nunca dejaron de buscar su opinión.

Fue autora de casi una docena de importantes obras de no ficción; su último libro, An Unexpected Life, tiene prevista su publicación a finales de septiembre.

Las gafas de aviador y su larga cabellera eran para ocultar su rostro

A pesar de su imagen pública audaz, era algo tímida; al principio, le aterraba hablar en público y luchaba contra la falta de autoestima.

También se sentía insegura respecto a su aspecto físico. En una entrevista realizada para este obituario en enero de 2026, comentó que llevaba sus grandes gafas de aviador y su larga cabellera en parte para ocultar el rostro.

“Por dentro —escribió en Revolution From Within (1992), su libro sobre la autoestima—, me sentía como una castaña regordeta de Toledo, demasiado alta y con la cara demasiado redonda y blanda”.

Aunque encarnaba el movimiento feminista, desafió el estereotipo de las activistas feministas como mujeres sin atractivo sexual, sin sentido del humor y sin pareja. Llevaba una vida social brillante y mantuvo relaciones con hombres destacados, como el director Mike Nichols y el magnate inmobiliario y editorial Mort Zuckerman.

En la entrevista de 2026, calificó a Franklin A. Thomas, presidente pionero de la Fundación Ford, como el amor de su vida y el hombre con quien se sintió más en sintonía.

Sin embargo, rechazó el matrimonio (en su mayor parte) y decidió no tener hijos, una elección de la que dijo no haberse arrepentido jamás: “

Ni por un instante— declaró a los 82 años—. No todo el mundo que tiene útero tiene que tener un hijo, igual que no todo el mundo que tiene cuerdas vocales tiene que ser cantante de ópera. Es una elección, y es maravillosa, pero si todo el mundo está obligado a hacerlo, deja de ser una elección”.

Su estilo de vida y sus convicciones feministas, defendidas sin complejos, la convirtieron en un foco de controversia: adorada (aunque no siempre) por los sectores progresistas, y demonizada (siempre) por los conservadores. A ella y a otras mujeres solteras se las caricaturizó como lesbianas que odiaban a los hombres y quemaban sus brasieres, decididas a trastocar el orden social y destruir la familia estadunidense.

Cuando la Gloria Steinem apareció en el programa Larry King Live en 1990, una mujer que llamó por teléfono le dijo, en un momento memorable, que se “pudriera en el infierno” por lo que había provocado.

Gran parte de la hostilidad que recibía era pública y manifiesta, especialmente con el auge de la derecha religiosa y de la activista conservadora Phyllis Schlafly, pero también estaba entretejida en su vida cotidiana.

Si bien los medios de comunicación, dominados por hombres, prácticamente ungieron a Steinem como portavoz del movimiento, para disgusto de sus muchas otras líderes y de la propia Gloria, decididamente contraria a las jerarquías, al mismo tiempo la trataban con condescendencia y la marginaban, tachándola de rebelde con cara bonita.

Cuando buscó trabajo por primera vez en Nueva York, un editor de la revista Life la rechazó: 

“Necesitamos un reportero —le dijo—, no una chica guapa”.

Un editor de The New York Times Magazine le hizo insinuaciones sexuales, según relató ella. Clay Felker, editor de la revista New York y mentor de Gloria, comentó que le había asignado un trabajo porque tenía “unas piernas estupendas”.

Steinem se hizo un nombre al ser periodista, columnista y ensayista

Gloria Steinem saltó a la fama con un ingenioso reportaje de denuncia titulado A Bunny’s Tale (Historia de una conejita), publicado en la revista Show en 1963. Tras embutirse en un corsé de satén azul eléctrico demasiado pequeño, con un corbatín y unas orejas de conejo de satén que se balanceaban sobre su cabeza, trabajó de incógnito como camarera en el Playboy Club de Nueva York

Su artículo fue elogiado por revelar las condiciones laborales denigrantes de aquel entorno diseñado para la fantasía masculina. Sin embargo, se arrepintió de haberlo escrito, al menos durante un tiempo, ya ​​que algunos lo utilizaron para tacharla de frívola.

Uno de ellos fue el periodista Gay Talese. En sus memorias de 2015, My Life on the Road (Mi vida en la carretera), Gloria Steinem recordaba lo que Talese dijo de ella en 1964:

“¿Sabes cómo cada año llega a Nueva York una chica guapa que pretende ser escritora? Pues Gloria es la chica guapa de este año”.

Y fue justamente como escritora; periodista, columnista, ensayista, autora; como Steinem se hizo un nombre. Y es que también poseía un don para los aforismos incisivos.

“La verdad te hará libre —le gustaba decir—, pero primero te va a hacer enojar”. 

Existen variaciones de este tema desde los tiempos de la Biblia; Gloria popularizó esta versión en particular y la utilizó como título de una colección de ensayos publicada en 2019.

Otra frase: “La autoestima no lo es todo; es simplemente que sin ella no hay nada”.

Una de sus ocurrencias más célebres tenía que ver con el envejecimiento.

Cuando un periodista comentó: “Vaya, no aparenta 40 años”, ella respondió con su característica franqueza: “¡Así es como se ven los 40! Hemos mentido durante tanto tiempo que, ¿quién iba a saberlo?”.

Seguimos lidiando con los mismos problemas: Gloria Steinem

Algunos de los logros del movimiento feminista, una mayor independencia económica, más derechos y protecciones legales, el acceso a todos los niveles de prácticamente cualquier profesión y una mayor participación de los hombres en las responsabilidades domésticas, pueden darse por sentados hoy en día. Sin embargo, eran inimaginables cuando el movimiento comenzó.

Y para Gloria Steinem y muchas otras personas, esa lucha nunca terminó.

Las mujeres siguen ganando menos que los hombres por el mismo trabajo (81 centavos por cada dólar que gana un hombre, según el censo de 2024).

La Enmienda de Igualdad de Derechos, que prohíbe la discriminación por razón de sexo, fue ratificada con gran retraso, pero todavía no forma parte de la Constitución.

La decisión de la Corte Suprema de 1973 que legalizó el aborto, un objetivo central del movimiento, fue anulada en 2022; algunos estados procedieron a revocar o restringir otros derechos reproductivos que tanto había costado conseguir. Ninguna mujer ha sido elegida presidenta. Los prejuicios contra las mujeres siguen arraigados.

“Me siento orgullosa y, a la vez, furiosa —declaró Steinem a The Times en 2022—. Seguimos lidiando con los mismos problemas”.

A Gloria Steinem le sobreviven quienes ella llamaba su “familia elegida”: sus amigos íntimos. Su madre falleció en 1981 y su hermana, Susanne Steinem Patch, en 2007.

Su casa forma parte de su legado permanente; la transfirió a un fideicomiso vinculado a la Gloria’s Foundation para que las mujeres pudieran seguir reuniéndose, organizándose, escribiendo y celebrando allí “círculos de diálogo”, tal como ella solía hacer. El sitio web de la fundación afirma que la casa y su contenido seguirán siendo “un órgano vivo del movimiento feminista”.

Dicho movimiento fue declarado obsoleto en repetidas ocasiones durante la vida de Steinem. Sin embargo, ella persistió.

“A mi edad, en esta época que sigue siendo jerárquica, la gente suele preguntarme si voy a “pasar la antorcha” —escribió en Outrageous Acts and Everyday Rebellions—. Yo les explico que me quedo con mi antorcha, muchas gracias, y que la utilizo para encender las de los demás”.

MA

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite