En otro traspié en vísperas de las elecciones, cuando apenas iba a cumplir 5 días en el cargo y tras una primera conferencia de prensa que se convirtió en una pesadilla política y mediática, el presidente Donald Trump se deshizo este viernes de su nueva secretaria de prensa, Katie Zacharia, quien no logró llenar los zapatos de la Katharine Leavitt.
Antes de viajar a Kentucky, en otra escala de gira relámpago por todo el país, Trump despidió a Zacharia en medio de una fugaz gestión que quedó marcada por respuestas titubeantes, cuestionamientos sobre su preparación y la revelación de que se presentaba como abogada pese a haber reprobado el examen necesario para ejercer la profesión.
“Honestamente, si fuera tu, yo consideraría, piénsalo”, declaró Trump a los periodistas, relatando la conversación que tuvo con Zacharia. Pero en privado funcionarios de la Casa Blanca dejaron en claro que la había despedido de manera fulminante del cargo.
Antesala electoral inestable
La salida de Zacharia representa un nuevo episodio de inestabilidad en el equipo de comunicaciones de Trump, a menos de tres semanas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
La funcionaria había reemplazado a Karoline Leavitt y apenas comenzaba a familiarizarse con uno de los puestos más visibles de Washington.
Origen del caos
Su caída comenzó prácticamente al mismo tiempo que su debut. El martes 13 de octubre, Zacharia compareció por primera vez ante los periodistas acreditados en la Casa Blanca.
La conferencia duró apenas 14 minutos y permitió preguntas de solo tres medios, todos de tendencia conservadora: Fox News, Breitbart y Daily Mail.
Las críticas fueron inmediatas. Los periodistas cuestionaron que la nueva vocera ofreciera escasa información, recurriera reiteradamente a elogios a Trump, evitara profundizar en asuntos delicados de política exterior y terminara abruptamente la comparecencia sin dar oportunidad de preguntar a buena parte de la prensa nacional.
La gota que derramó el vaso
Pero el problema no fue únicamente su falta de respuestas, toda vez que Zacharia también mostró dificultades para expresarse con claridad, recurrió a comentarios personales y cometió errores verbales que rápidamente circularon en redes sociales como cuando confundió a su esposo con el presidente Trump.
La revista New York Magazine calificó su presentación de “amateur”, mientras The Washington Post describió un comienzo vacilante que obligó a la Casa Blanca a responder preguntas sobre las credenciales de su nueva vocera.
La controversia adquirió dimensiones mayores cuando surgieron dudas sobre su formación profesional.
Trump la había presentado como abogada, pero una investigación periodística reveló que Zacharia, graduada de la Facultad de Derecho de Pepperdine en 2011, había reprobado el examen de la barra de abogados de California y nunca volvió a presentarlo.
No hubo respaldo
El golpe más inesperado llegó desde los propios medios conservadores que habitualmente respaldan al presidente.
Durante una entrevista televisiva el jueves, Sean Hannity confrontó a Zacharia por su deslucida presentación.
El conductor recordó que su primera conferencia había recibido críticas generalizadas, que duró apenas 14 minutos y que solo respondió preguntas de tres periodistas.
Y cuando Hannity le preguntó directamente si había aprobado el examen, Zacharia respondió: “Correcto”. También reconoció que nunca intentó aprobarlo nuevamente.
En otro programa, Fox & Friends, otros presentadores, entre ellos Lawrence Jones, también cuestionaron su desempeño y sus credenciales. El episodio convirtió a medios tradicionalmente aliados de Trump en algunos de sus críticos más incómodos.
¿Excusas?
Zacharia justificó su fracaso argumentando que entonces estaba recién casada y se encontraba en medio de una mudanza a China por motivos laborales de su esposo, por lo que consideró que los resultados del examen eran irrelevantes para sus planes personales.
Sin embargo, las explicaciones provocaron nuevas preguntas sobre su trayectoria, especialmente porque se había identificado públicamente como abogada y había ocupado un puesto descrito como asesoría jurídica general.
Dos organizaciones presentaron quejas ante el Colegio de Abogados de California para que investigara si había ejercido ilegalmente la profesión, aunque la presentación de esas denuncias no constituye una determinación de culpabilidad.
Zacharia intentó defenderse argumentando que prácticamente no había tenido tiempo de prepararse.
Aseguró que recibió los materiales informativos la noche anterior y que comenzó a estudiar a las tres de la madrugada, sin haber recibido una preparación completa de los responsables de las distintas áreas del gobierno.
“Cuando el presidente tiene que responder preguntas sobre su secretaria de prensa, sabes que estás en problema”, dijo Joe Lockhart, portavoz de Bill Clinton.
ABF