• La ‘guerra’ de Milei contra Lula da Silva y su reelección en Brasil: ¿un plan de EU?

Entre insultos de Milei a su homólogo y la tensión diplomática posterior, el vínculo construido durante décadas entre Argentina y Brasil parece haberse roto.

Lucía Cholakian Herrera
Buenos Aires, Argentina /
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La relación entre Argentina y Brasil ha sido, durante los últimos 40 años, un pilar de la estabilidad política y la integración sudamericana. 

Consolidada con la creación del Mercosur y profundizada en 2005, cuando ambos países rechazaron juntos el Área de Libre Comercio de las Américas impulsada por Washington, funcionó siempre bajo una lógica de pragmatismo de Estado, más allá de las diferencias ideológicas. 

Esa tradición se quebró el 25 de julio en Sao Paulo cuando el presidente argentino, Javier Milei, insultó públicamente a su homólogo, Inácio Lula da Silva, y a un juez de la Suprema Corte brasileña.

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Agravios desde Sao Paulo, mientras apoyaba a los Bolsonaro

Milei viajó a Brasil para participar en la convención nacional del Partido Liberal, el espacio donde el derechista Flávio Bolsonaro oficializó su candidatura presidencial para las elecciones de octubre. Fue allí que el mandatario argentino habló ante los votantes opositores al gobierno de Lula da Silva en apoyo a su antagonista, el hijo de Jair Bolsonaro.

Durante su discurso, Milei calificó a Da Silva de “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”, y llamó al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes —quien le había negado autorización para visitar en prisión a Jair Bolsonaro—, de “basura calva”.

Parado junto a Bolsonaro, describió a Lula como un “vecino que se metía en la política de Argentina para tratar de torcer la historia en favor de los zurdos de mierda (sic)”, insinuando una injerencia externa en las elecciones argentinas.

Al respaldar a un candidato opositor e insultar a un jefe de Estado en ejercicio dentro de su propio país, Milei desconoció el principio diplomático básico de no injerencia en asuntos internos ajenos.

Tensión diplomática sin precedentes

Tras el discurso, Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires y convocó al representante argentino para pedir explicaciones. La crisis parecía manejable: Lula aseguró que las relaciones se normalizarían.

Pero de regreso a Argentina, Milei repitió sus agravios en entrevistas y acusó al gobierno brasileño de financiar una “campaña antiargentina” tras el Mundial de futbol, además de haber costeado la candidatura peronista en 2023.

Fue a raíz de esto que Brasil retiró definitivamente a su embajador en Buenos Aires y pidió la misma medida del representante argentino, dejando el vínculo a nivel de encargados de negocios, considerado el paso previo a una ruptura formal: una situación sin precedentes entre ambos países en tiempos de paz.

¿Representante de Trump?

El diario británico The Guardian sugirió que, tras su incursión en Sao Paulo, Milei confirmó su intención de actuar como representante del presidente Donald Trump en la región, en particular como punta de lanza de la intervención estadunidense contra la reelección de Da Silva.

Con su popularidad en caída desde comienzos de año, Milei busca posicionarse como líder de la derecha regional, intentando alinear tras de sí a José Antonio Kast en Chile, Keiko Fujimori en Perú, Daniel Noboa en Ecuador, Santiago Peña en Paraguay y Abelardo De la Espriella, recién asumido en Colombia.

Con ese fin viajó recientemente, además de a Brasil, a Perú, Ecuador y Colombia. Por el momento solo Bogotá parece dispuesto a un alineamiento tan absoluto con Estados e Israel.

Milei junto al nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, en investidura | Foto: EFE

Diego Vidal, analista argentino radicado hace más de 30 años en Brasil, dijo a MILENIO que la participación de Milei en la campaña bolsonarista “está en línea con las agresiones de Trump a Brasil”, que días antes había impuesto sanciones económicas sin justificación clara.

Según Vidal, en el gobierno brasileño “consideran que Milei es un enviado por Estados Unidos para socavar a Lula en pleno proceso electoral”.

La eficacia de esa estrategia, sin embargo, es discutible. Vidal sostiene que el respaldo a Bolsonaro “cayó muy mal en la población brasileña en general”, y que tras los ataques a Lula las encuestas muestran que el electorado indeciso se inclina ahora a su favor.

En Argentina, una encuesta de la consultora política Zubán Córdoba mostró que 70 por ciento de los argentinos reprueba las agresiones de Milei contra Lula.

El impacto en el comercio exterior argentino

Brasil y China son los principales socios comerciales de Argentina y, con ambos, el vínculo atraviesa tensiones derivadas del alineamiento incondicional de Buenos Aires con Washington.

Brasil es el principal comprador de bienes industriales argentinos, por lo que cualquier deterioro comercial golpearía directamente a la economía local. Miguel Ponce, economista que participó en las negociaciones del Mercosur en la década de los ochenta, explicó que las manufacturas industriales representaron en 2025 el 65 por ciento de las exportaciones argentinas a su vecino.

“Perder participación en Brasil cuesta fábricas abiertas y empleos calificados”.

Ponce descarta cambios radicales, dado que los acuerdos regionales están firmemente establecidos, aunque no desecha demoras administrativas para el ingreso de productos argentinos, algo que ya ocurrió antes.

Más preocupante es, según explicó a MILENIO, lo que pueda ocurrir en el marco del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, que abre rebajas arancelarias y cupos de exportación. Milei no asistió a la última cumbre del bloque, donde se discutió cómo repartir esos cupos entre los países miembros. 

“Si no hay una política coordinada, eso se resuelve en función de quién llega primero o tiene más poder, y en eso nos está ganando Brasil”.

El acuerdo también facilita inversiones en energía, sector donde Argentina es atractiva; pero en Europa responsabilizan a Milei de la crisis del Mercosur, lo que —según Ponce— lleva a las empresas europeas a “esperar y mirar qué ocurre” antes de invertir.

Las elecciones presidenciales en Brasil, programadas para octubre, serán decisivas. Si Lula Da Silva es reelecto, como anticipan las encuestas, Brasil saldrá fortalecido de este conflicto y Argentina deberá definir qué decidir hacia el futuro. Todo indica que Milei mantendrá su postura: en su disputa personal, la ideología pesa más que el pragmatismo sustentado em cuatro décadas de relación bilateral.

MD

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