• De Kissinger a María Corina Machado: los ganadores que marcaron con polémicas la historia del Nobel de la Paz

  • A lo largo de 120 años, el Comité Noruego ha apostado por premiar procesos en marcha, decisiones prematuras o figuras cuyos legados dieron giros inesperados con el paso del tiempo.
Ciudad de México. /
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A lo largo de sus más de 120 años de historia, el Premio Nobel de la Paz no solo ha reconocido acuerdos, negociaciones y movimientos sociales. También ha premiado a personajes y organizaciones en momentos en los que los conflictos que buscaban resolver seguían abiertos, o cuyas decisiones posteriores terminaron modificando la manera en que el mundo veía su legado.

Por eso, hablar de las polémicas del Nobel de la Paz no significa únicamente hacer una lista de ganadores cuestionados. El verdadero debate está en qué entiende el Comité Noruego por paz en cada momento histórico: si se trata de premiar resultados concretos, negociaciones todavía en curso, la defensa de los derechos humanos o incluso una causa que busca cambiar la forma en que el mundo entiende un conflicto.

La discusión vuelve a tomar fuerza en 2026, cuando el Comité Noruego se prepara para anunciar al nuevo ganador del Nobel de la Paz. En los últimos años, el premio ha vuelto a quedar ligado a algunos de los grandes conflictos políticos y militares del mundo, mientras que decisiones anteriores continúan siendo discutidas décadas después.

​Henry Kissinger y Le Duc Tho: el Nobel que llegó mientras la guerra continuaba

Uno de los episodios más controvertidos ocurrió en 1973, cuando el Comité Noruego decidió entregar el Nobel de la Paz al secretario de Estado estadunidense Henry Kissinger y al diplomático norvietnamita Le Duc Tho por sus negociaciones para alcanzar un acuerdo de paz que pusiera fin a la participación de Estados Unidos en la guerra de Vietnam.

El reconocimiento se produjo en octubre de 1973, después de que ambos hubieran participado en las negociaciones que llevaron a los Acuerdos de Paz de París, firmados en enero de ese año. El problema era que, aunque el acuerdo contemplaba un alto al fuego y la retirada de las tropas estadunidenses, la guerra de Vietnam todavía no había terminado. El conflicto continuó hasta 1975.

Henry Kissinger no acudió a Oslo para recibir su Nobel de la Paz, pero sí lo recibió | Especial.

Le Duc Tho decidió rechazar el premio, argumentando que todavía no existía una situación de paz en Vietnam. Fue la primera y, hasta ahora, única persona en rechazar el Nobel de la Paz. Kissinger tampoco acudió personalmente a Oslo para recibirlo y posteriormente manifestó su intención de devolverlo, aunque el estatuto del Nobel no contemplaba esa posibilidad.

La decisión también provocó una crisis dentro del propio Comité Noruego. Dos de sus integrantes renunciaron después de que se conociera que habían votado en contra de otorgar el premio. La reacción pública en Noruega y en otros países fue mayoritariamente negativa, y el propio Nobel considera aquella decisión como una de las más controvertidas de toda su historia.

La negociación de paz fue tan polémica que Le Duc Tho rechazó el Nobel en 1973 | EFE

Arafat, Rabin y Peres: premiar una paz que todavía no estaba asegurada

En 1994, el Nobel volvió a apostar por una paz que todavía estaba en construcción. El Comité Noruego otorgó el reconocimiento al líder palestino Yasser Arafat y a los dirigentes israelíes Yitzhak Rabin y Shimon Peres por sus esfuerzos para alcanzar la paz en Medio Oriente.

El premio llegó después de los Acuerdos de Oslo de 1993, mediante los cuales Israel y la Organización para la Liberación de Palestina establecieron un marco para avanzar hacia una solución al conflicto y reconocieron mutuamente a sus representantes. El histórico apretón de manos entre Rabin y Arafat en Washington, con Bill Clinton como anfitrión, se convirtió en una de las imágenes más reconocibles del proceso.

Los Acuerdos de Oslo no significaban que el conflicto hubiera terminado. | AFP

Los Acuerdos de Oslo no significaban que el conflicto hubiera terminado. Este abrió una ruta de negociación que seguía siendo frágil y que enfrentaba oposición tanto dentro de Israel como entre sectores palestinos. La elección del comité volvió a plantear entonces una pregunta que ya había aparecido en 1973: ¿se debe premiar una paz alcanzada o también el intento de construirla?

El Nobel explica que este tipo de decisiones forma parte de una política del Comité Noruego de reconocer a representantes de partes enfrentadas cuando deciden abandonar, o al menos intentar abandonar, un ciclo de violencia y avanzar hacia la reconciliación. En esa misma tradición aparecen, entre otros, Anwar Sadat y Menachem Begin, premiados en 1978, y Nelson Mandela y Frederik Willem de Klerk, reconocidos en 1993.

Arafat, Rabin y Peres trataron de mediar una sitacuión que hasta el día de hoy no tiene paz | EFE y AFP

Aung San Suu Kyi: cuando la figura premiada terminó bajo cuestionamiento

El caso de Aung San Suu Kyi muestra otro tipo de controversia. En 1991, recibió el Nobel de la Paz por su lucha no violenta por la democracia y los derechos humanos en Myanmar, entonces Birmania.

Suu Kyi era para entonces la principal figura de la oposición al régimen militar. Su partido había obtenido una contundente victoria en las elecciones de 1990, pero los militares desconocieron el resultado y ella permaneció bajo arresto domiciliario. El Nobel convirtió su causa en un símbolo internacional de la resistencia pacífica frente a un régimen autoritario.

Suu Kyi en uno de los ejemplos más criticados sobre un Nobel de la Paz | AFP

Años después, sin embargo, su imagen internacional cambió. Ya como figura central del gobierno civil de Myanmar, Suu Kyi fue duramente cuestionada por su respuesta ante la persecución y violencia contra la población rohinyá. Las críticas fueron especialmente fuertes a partir de 2017, cuando una ofensiva militar provocó el éxodo de cientos de miles de rohinyás hacia Bangladesh.

El caso abrió un debate distinto: ¿qué ocurre cuando una persona recibe el Nobel por defender los derechos humanos y, años después, su actuación política es cuestionada precisamente en contra de lo que defendió? 

El premio no fue retirado —el Nobel no contempla revocar un galardón una vez concedido—, pero la controversia convirtió a Suu Kyi en uno de los ejemplos más conocidos de la distancia que puede existir entre la persona premiada y la percepción que se tiene de ella años después.

Barack Obama: un Nobel que llegó demasiado pronto para algunos

En 2009, el Nobel de la Paz volvió a generar dudas, esta vez por la rapidez con la que llegó el reconocimiento. El galardonado fue Barack Obama, entonces presidente de Estados Unidos, quien llevaba apenas unos meses en el cargo.

El Comité Noruego justificó la decisión por sus esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos, así como por su visión de un mundo sin armas nucleares.

La polémica estuvo en el momento. Obama había asumido la presidencia en enero de 2009 y recibió el Nobel ese mismo año. Para sus críticos, el comité estaba premiando más las expectativas generadas por su llegada a la Casa Blanca y su discurso diplomático que resultados concretos.

El propio Obama reconoció, al recibir el premio, que la decisión había generado controversia. Su caso volvió a colocar sobre la mesa una característica particular del Nobel de la Paz: el comité puede reconocer una dirección política, una negociación o una postura que considera relevante para la paz, incluso cuando sus resultados todavía están desarrollándose.

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​Nihon Hidankyo: el Nobel que llevó Hiroshima y Nagasaki a la discusión por la paz

En 2024, el Nobel de la Paz reconoció a Nihon Hidankyo, una organización formada por sobrevivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, conocidos como hibakusha. 

Nihon Hidankyo nació en 1956, poco más de una década después de los ataques del 6 y 9 de agosto de 1945. Durante décadas, sus integrantes llevaron sus experiencias a escuelas, conferencias y organismos internacionales para contar las consecuencias de los bombardeos, mientras muchos sobrevivientes también enfrentaban enfermedades relacionadas con la radiación, discriminación y el silencio que rodeó a las víctimas después de la guerra. 

El Comité Noruego señaló que esta labor contribuyó a construir un “tabú nuclear”: la idea de que las armas nucleares no deben volver a utilizarse en una guerra. El reconocimiento llegó, además, en un momento en que las amenazas nucleares habían regresado al debate internacional por conflictos como la guerra en Ucrania y las tensiones en Medio Oriente.

El hongo atómico es una de las postales más comunes del Japón de la IIGM | Archivo fotográfico EFE

El caso plantea una discusión distinta a la de otros Nobel controvertidos: qué significa premiar una causa cuyo objetivo todavía no se ha alcanzado. Nihon Hidankyo fue reconocida no porque las armas nucleares hayan desaparecido, sino por décadas de trabajo para evitar que vuelvan a utilizarse y por mantener viva la memoria de Hiroshima y Nagasaki.

A 80 años de los bombardeos, el reconocimiento también adquiere otra dimensión. Los hibakusha son cada vez menos y, con ellos, desaparece una generación capaz de contar de primera mano las consecuencias de un ataque nuclear. 

Además, el gobierno japonés se ha negado a firmar el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares o asistir a su reunión como observadores porque está bajo la protección del paraguas nuclear de Estados Unidos.

Otro aspecto que envuelve a este premio son los pagos que el gobierno japonés solo ha hecho a los veteranos de guerra y sus familias. Aunque los sobrevivientes han buscado reparación para las víctimas civiles en Japón, de igual forma se espera que el gobierno de Estados Unidos admita su responsabilidad por las muertes de civiles durante el bombardeo atómico —misma situación que vive Alemania, nación responsable del holocausto judío durante la Segunda Guerra Mundial—.

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María Corina Machado: el ícono de Venezuela que regaló su premio

La discusión llegó nuevamente al presente con el Nobel de la Paz 2025, otorgado a la opositora venezolana María Corina Machado.

El Comité Noruego anunció el premio el 10 de octubre de 2025 y explicó que Machado había sido reconocida por su trabajo en favor de los derechos democráticos de los venezolanos y por su lucha para conseguir una transición pacífica de la dictadura hacia la democracia. El comité destacó también su papel como figura unificadora de una oposición que durante años había estado dividida.

La decisión adquirió una dimensión todavía más polémica por el contexto internacional que rodeó al premio. Donald Trump había expresado públicamente su deseo de recibir el Nobel de la Paz, y durante 2025 insistió en que consideraba que sus acciones diplomáticas lo hacían merecedor del reconocimiento.

María Corina Machado en una conferencia de prensa en el Grand Hotel de Oslo, Noruega.| Foto: AFP

En enero de 2026, Machado entregó a Trump su medalla del Nobel, un gesto que ella presentó como una forma de reconocer su apoyo a la causa venezolana. El episodio añadió un capítulo inesperado a la historia del premio y colocó nuevamente al Nobel en medio de una discusión política internacional.

Agregado a esto, la discusión sobre si María Corina era una candidata ideal para ganar un premio volvió a girar cuando a inicios de enero, las tropas estadunidenses arrestaron a Nicolás Maduro en Caracas. Si bien Machado sigue en el exilio y el estandarte del éxodo venezolano, el puesto en el Palacio de Miraflores lo ocupa hoy Delcy Rodríguez, cercana al gobierno Maduro Moros, quien no ha girado juicios contra otros igual de allegados como Diosdado Cabello, señalado por el gobierno de Trump por narcotráfico.

María Corina Machado entrega y dedica su Nobel a Trump. | EFE

¿Por qué el Nobel de la Paz genera tantas polémicas?

Las controversias tienen, en buena medida, que ver con la propia naturaleza del premio. El testamento de Alfred Nobel estableció que el reconocimiento debía distinguir a quien hubiera trabajado por la fraternidad entre las naciones, la reducción de los ejércitos y la promoción de congresos de paz.

Reuters señala que el episodio de Machado y Trump podría ser considerado por el Comité Noruego al evaluar el impacto político de su próxima decisión. El secretario del Comité, Kristian Berg Harpviken, también ha señalado que el organismo observa cómo los cambios del orden internacional están afectando los valores que históricamente ha defendido el Nobel de la Paz.

Con el paso de las décadas, el Comité Noruego ha interpretado esos principios de distintas maneras: desde negociaciones entre enemigos hasta defensa de los derechos humanos y fortalecimiento de la democracia.

Por eso, más que tratarse únicamente de una lista de premios acertados o equivocados, las polémicas del Nobel de la Paz muestran cómo ha cambiado la idea de qué significa construir la paz y cómo cada decisión puede convertirse, al mismo tiempo, en un reconocimiento y en un mensaje político sobre el momento que vive el mundo.



  • Fernando Rocha
  • Lic. en Ciencias de la Comunicación con especialidad en Mercadotecnia. Me gusta la moda, el helado de vainilla, la Coca-Cola, el Bacardí y el indie pop; escribo de varios temas aquí en Milenio... Por favor léeme.

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