Las primeras elecciones en Rusia desde que ese país invadió a Ucrania en febrero de 2022 tendrán lugar entre este viernes y el domingo próximos para renovar los 450 escaños de la Duma de Estado (la cámara baja del Parlamento).
Se trata de comicios controlados en los que se da por descontado el triunfo de Rusia Unida, el partido que apoya al presidente Vladímir Putin (aunque formalmente el mandatario no pertenece a esa organización política) y con la participación de otros formaciones menores, entre ellas el Partido Comunista, los Liberal Democráticos, Rusia Justa y Nueva Gente.
Esos partidos son considerados “satélites” o una “oposición sistémica” que hacen críticas marginales al gobierno, apoyan cada una de sus iniciativas legislativas, no ponen en discusión el liderazgo de Putin y tampoco critican la guerra contra Ucrania.
Un partido excluido
En cambio, el partido pacifista de oposición Yabloko, abiertamente crítico del conflicto, fue excluido de las elecciones por la Corte Suprema con una serie de acusaciones: desde hacer “propaganda LGBTQ”, hasta recibir financiamiento del extranjero o incluso presuntas violaciones del derecho de autor por utilizar en su campaña una frase de una obra de teatro y fotogramas de la película “La guerra y la paz” de 1967.
En junio pasado un tribunal de Moscú sentenció al vicepresidente de Yabloko, Maksim Kruglov, a siete años de reclusión acusado de difusión de información falsa sobre las fuerzas armadas.
En agosto, un juez de la región de Pskov sentenció a Lev Shlosberg, otro vicepresidente de Yabloko, a 11 años y un mes de prisión por haber “desacreditado” al ejército ruso.
Rusia Unida controla la Duma
Actualmente Rusia Unida controla 314 de los 450 escaños de la Duma y en los comicios necesita conquistar al menos 300 para mantener su súper mayoría y la capacidad de aprobar cambios constitucionales sin necesitar ayuda de otros partidos.
Un sondeo del instituto demoscópico estatal Vtsiom de agosto pasado registró para Rusia Unida una amplia ventaja, con 37 por ciento de los consensos, seguida por el Partido Comunista, con 11.6 por ciento.
Los 450 diputados serán elegidos por un sistema mixto: una mitad por listas partidarias y la otra en circunscripciones uninominales.
Las votaciones también tendrán lugar en los territorios ucranianos ocupados por Moscú, que ha creado 11 circunscripciones específicas con la intención de integrarlos.
Riesgos para el Kremlin
Aunque se trata de elecciones controladas por Moscú, los analistas no descartan riesgos para el aparato de poder encabezado por Putin pues expone al régimen al descontento acumulado por la guerra y podría dar lugar a formas de movilización pública no previstas.
Los comicios tienen lugar cuando un creciente número de rusos ya sienten la guerra dentro de sus casas, con los ataques ucranianos con drones contra Moscú, San Petersburgo y otras regiones del país que se han intensificado y alcanzado objetivos industriales y de infraestructura.
Además, la población común enfrenta el encarecimiento y la escasez de combustibles, la desaceleración económica y las restricciones del acceso a internet.
“Los comicios expondrán al régimen al descontento social acumulado y a eventuales formas de movilización política”, dijo a MILENIO la periodista y escritora ruso-italiana Anna Zafesova, editorialista del diario La Stampa.
Resaltó que aunque el poder de Putin es muy fuerte y personalizado –en Rusia están prohibidas las manifestaciones, no hay libertad de prensa, las redes sociales están controladas y no existen tribunales independientes–, las elecciones pueden abrir un espacio mínimo de debate para que la gente común pueda expresar su descontento.
Una reciente encuesta de la empresa independiente Levada resaltó que casi 70 por ciento de los entrevistados considera que la situación política en Rusia es “tensa” o “crítica”.
Para Eleonora Tafuro Ambrosetti, analista del Instituto de Estudios sobre Política Internacional (ISPI), un think tank especializado en geopolítica, las elecciones serán un momento en el que el Kremlin deberá demostrar públicamente que el sistema político ruso funciona.
Putin –argumenta la analista-- no debe solamente conquistar la mayoría, sino lograr una alta afluencia a las urnas, consenso y un resultado suficientemente convincente que le permita demostrar que casi 5 años de guerra no han erosionado la estabilidad del régimen.
“El Kremlin considera las elecciones como un instrumento para medir y manejar el descontento y también para reforzar el control político”, señaló.
LJ/ABF