Un experimento sobre la semana laboral de cuatro días en Europa volvió a encender el debate global sobre la reducción de horas de trabajo.
Un programa piloto realizado en empresas de Suecia y Noruega encontró mejoras en el descanso, menores niveles de estrés y una percepción más alta de productividad entre empleados que trabajaron menos días a la semana.
El estudio fue dirigido por la Universidad de Karlstad en colaboración con The Rework, PaceLab, Boston College y 4 Day Week Global, organizaciones que impulsan investigaciones y programas piloto sobre jornadas laborales reducidas.
La investigación se realizó durante seis meses y contó con la participación de 11 empresas de distintos sectores, entre ellos energía, salud, consultoría y servicios sociales.
Más sueño y menos estrés para los trabajadores
Los resultados mostraron mejoras claras en indicadores de bienestar. De acuerdo con el reporte, los trabajadores ganaron cerca de 30 minutos adicionales de sueño por noche durante el periodo del experimento.
Además, las dificultades para conciliar el sueño se redujeron aproximadamente a la mitad entre los participantes.
Los investigadores también observaron avances en salud mental. El estrés laboral disminuyó 19 por ciento, mientras que la proporción de empleados que reportaron no experimentar ansiedad aumentó de 46.5 por ciento a 64.6 por ciento durante la prueba.
Otro indicador relevante fue la reducción en el ausentismo por enfermedad. En las empresas participantes, las bajas médicas disminuyeron entre 3% y hasta 100%, dependiendo de la organización.
Productividad sin impactos financieros negativos
A pesar de la reducción de horas trabajadas, las compañías participantes no reportaron resultados financieros negativos durante el piloto.
La percepción de productividad entre empleados incluso aumentó. Las encuestas realizadas durante el experimento registraron un incremento de 13% en los niveles de productividad percibida.
También se detectaron ligeras mejoras en indicadores relacionados con creatividad y generación de ideas dentro de los equipos de trabajo.
Los investigadores señalaron que los resultados no se explican únicamente por trabajar menos horas, sino por cambios en la forma de organizar el trabajo.
Entre las medidas adoptadas por las empresas se incluyeron:
- Reducción de reuniones innecesarias
- Prioridad a tareas de mayor valor
- Mejor comunicación interna
- Espacios de trabajo enfocados para evitar distracciones
Según especialistas involucrados en el proyecto, optimizar la organización del tiempo permitió mantener la productividad incluso con una jornada reducida.
El debate llega a México con la reforma de 40 horas
Los resultados del piloto europeo aparecen en un momento clave para México, donde el país avanza hacia una reducción gradual de la jornada laboral.
El Congreso de México aprobó una reforma constitucional que reducirá la jornada laboral legal de 48 a 40 horas semanales para 2030, con un proceso de implementación progresiva.
El calendario planteado establece que:
- En 2027 la jornada bajará a 46 horas semanales
- En 2028 se reducirá a 44 horas
- En 2029 pasará a 42 horas
- En 2030 llegará finalmente a 40 horas
Las autoridades estiman que más de 13 millones de trabajadores se beneficiarán directamente con la medida.
El experimento en Europa forma parte de una tendencia internacional en la que gobiernos y empresas analizan nuevas formas de organizar el trabajo para enfrentar problemas como el agotamiento laboral, la baja productividad y el equilibrio entre vida personal y empleo.
Mientras estas pruebas continúan en distintos países, la discusión sobre jornadas laborales más cortas sigue ganando terreno, especialmente en economías que buscan modernizar sus condiciones de trabajo y mejorar la calidad de vida de sus empleados.
JCM