El regulador de las comunicaciones ruso, Roscomnadzor, confirmó este martes la ralentización de la popular aplicación de mensajería Telegram, que atribuyó al incumplimiento de las leyes locales.
"Lamentablemente, varias aplicaciones de mensajería, incluyendo Telegram, no han subsanado estas infracciones (de la legislación)", señaló en un comunicado citado por las agencias rusas.
Según Roscomnadzor, "la legislación rusa sigue sin aplicarse, los datos personales no están protegidos y no existen medidas efectivas para combatir el fraude". Por ello, agrega, "Roscomnadzor seguirá imponiendo restricciones continuamente para garantizar el cumplimiento de la legislación rusa y la protección de los ciudadanos".
Las declaraciones del regulador se producen después de múltiples quejas de los usuarios de Telegram sobre su mal funcionamiento en Rusia esta semana.
En particular, los rusos se quejan de la lentitud de la descarga de los archivos multimedia.
La ralentización de Telegram, cuyo auditorio en este país se estima en unos 100 millones de personas, se produce pocos meses después del bloqueo de WhatsApp, otrora el servicio de mensajería más popular en Rusia, y coincide con la promoción de Max, la alternativa rusa a WhatsApp.
Los críticos y activistas de derechos humanos afirman que se trata de un intento del Kremlin de intensificar su control y vigilancia de internet, en medio de una amplia represión contra la disidencia en el marco de la ofensiva en Ucrania.
Telegram se usa ampliamente en toda Rusia, tanto como servicio de mensajería como red social, y casi todas las figuras públicas importantes, incluidos los organismos gubernamentales y el Kremlin, publican mensajes habitualmente en la plataforma.
Rusia había intentado previamente prohibir Telegram, dirigida por Pavel Durov, pero finalmente fracasó en sus intentos de bloquear el acceso y levantó la prohibición en 2020.
SNGZ