Descarrilamiento de los trenes en España es “tremendamente extraño”: Ministro de Transportes

Al menos 39 personas murieron por el accidente de un tren lleno de pasajeros.

La circulación de 200 trenes se vio afectada. | Especial
José Antonio López
Madrid /

Se trata de un “accidente tremendamente extraño”, manifestaba incrédulo el ministro español de Transportes, Óscar Puente, mientras recorría la zona cero donde anoche perdieron la vida al menos 39 personas tras descarrilar dos trenes de Alta Velocidad en la zona andaluza de Adamuz, muy cerca de Córdoba.

El siniestro se produjo cerca de las 19:40 horas (horario peninsular), cuando un tren de Iryo que cubría la ruta entre Málaga y Madrid, con 317 personas a bordo, descarriló en sus tres últimos vagones en los desvíos de entrada en Adamuz e invadió la vía contigua, por la que circulaba otro convoy de la Red Nacional de Ferrocarriles (Renfe), un Alvia que había partido desde Madrid y se dirigía a Huelva. Este segundo tren también descarriló y se desconoce si ambos colisionaron.

La peor parte del choque se la llevaron los dos primeros vagones del Alvia, en las que viajaban 53 personas de las 200 que iban en ese tren. Esas dos unidades cayeron por un terraplén de unos cuatro metros. Los trenes habrían alcanzado poco más de los 200 kilómetros por hora.

Hay 152 heridos, de las que 11 están muy graves. Eso sí, los cuerpos de rescate avisan que todavía permanecen cuerpos atrapados entre los amasijos de hierro, lo que significa que aumentará el número de fallecidos.

MILENIO se comunicó con la Embajada de México en España y se informó que, por el momento, no se ha conocido ninguna víctima de nacionalidad mexicana. Ninguna petición de ayuda a llegado a la sede diplomática, ni por teléfono, correo electrónico o redes sociales.

“No especulemos, por favor, pasarán muchos días para saber qué es lo que realmente ocurrió”, expresó el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, que casi descartó por completo el fallo humano, aunque apuntó a una posible avería del convoy o a la infraestructura como causa del accidente.

Los argumentos del ministro para defender sus palabras son claros: El accidente que sacudió al pequeño pueblo de Adamuz, que tiene 20 mil habitantes, se produjo en una línea recta, sin lluvia, sin niebla, con un tren prácticamente nuevo, construido en el 2021 y cuya última revisión fue el 15 de enero, y las vías y la zona había sido reformada reciente, concretamente en mayo.

Puente reiteró que todo lo ocurrido es “raro y difícil de explicar” pero apeló a la confianza en las investigaciones de los expertos en materia ferroviaria.

“Hay una comisión de accidentes que resuelve estos asuntos y será la que determine lo sucedido”. Aunque es pronto para hablar de fechas, el ministro vaticinó que será necesario al menos un mes para sacar las primeras conclusiones.

"Yo pensé: hasta aquí"

María (nombre ficticio) es una de las viajaba en uno de los tres: “Yo pensé... hasta aquí. Me giré, miré a mi hermana como diciéndole adiós y se apagó todo. Solo se escuchaban chillidos (gritos)... Intenté ir hacia mi hermana, pero me dijeron que estaba pisando a una niña y no pude acceder”, contó entre lágrimas.

“Había muchos trozos de tren en el medio y me sacaron por una ventana mientras que yo veía a mi hermana al otro lado, inconsciente y embarazada. Yo empecé a gritarle a todo el mundo que estaba embarazada, fueron a por ella, la sacaron y ahora está en la UCI. No sabemos qué va a pasar con ella porque aún no tenemos ningún pronóstico. Había mucha gente, muchos gritos... era como una película”, continuó.

Montse viajaba en el último vagón del tren de Renfe: “el tren iba normal cuando comenzó a detenerse. Llegó entonces un freno en seco, lo que llevó a que personas y maletas se moviesen de forma descontrolada en el interior. Algo me golpeó la espalda, pero me siento afortunada: He vuelto a nacer”.

Así quedó el tren:

Ana y Rosa viajaban en el vagón siete del tren Iryo, que iba en dirección a Madrid. “Todavía tenemos el miedo en el cuerpo, el vagón 8 quedó destrozado. Ana relataba cómo “salimos por la ventanilla” tras el choque. “Hemos visto muertos”, aseguraron.

A su lado, había una familia completa, compuesta por dos niños pequeños, su madre y los abuelos. Empezaban a sonreír tras el trágico desenlace de su tren. Ellos también iban en el tren Iryo, en el vagón tres. No notaron el choque, pero sí el frenazo tras el descarrilamiento. Pudieron salir del vagón. Anduvieron 300 metros y fueron recogidos y atendidos.

Familiares piden ayuda en las redes sociales

Las redes sociales se convirtieron en un canal de comunicación y de esperanza. Lejos del conflicto y el caos que impera en muchas ocasiones, la tragedia de Adamuz unió a miles de personas. Lo que comenzó siendo un altavoz para las personas afectadas se convirtió en un canal extraordinario para quienes buscaban a sus seres queridos.

“Llevamos desde las 21 (horas, de ayer) intentando contactar con mi padre (...) venía en el tren dirección Huelva. Os ruego que si lo veis o sabéis algo sobre él por favor comunicárselo”, “Estamos buscando a (...) Iba en uno de los trenes que se han descarrilado en Adamuz (destino Huelva) en el vagón 1. No sabemos nada de ella desde hace mucho tiempo”, “mis tíos iban en el Alvia que se ha accidentado en Adamuz y de mi tío no sabemos nada”...

Hasta la zona cero llegó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien canceló su agenda del día y suspendió su viaja a Davos, para participar en el foro. Los reyes Felipe y Letizia viajarán mañana. Mientras tanto, más de 200 trenes fueron afectados este lunes por la suspensión del tráfico entre Madrid y Andalucía.

SNGZ

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