• Mientras Trump los acusa de comunistas, candidatos de la izquierda demócrata ponen la mira en el Capitolio

El presidente estadunidense considera como un puñado de “políticos radicales” que se están abriendo paso dentro del Partido Demócrata a través de plataformas que reivindican el socialismo democrático o defienden algunas de sus propuestas.

Diego Salcedo
Ciudad de México /
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M+.- El mandatario Donald Trump, el vicepresidente J.D Vance y los líderes republicanos encontraron un enemigo “ideal” para la recta final de las elecciones legislativas del martes 3 de noviembre: los candidatos demócratas bautizados como “comunistas”.

Pero no son los comunistas de la Guerra Fría, sino lo que el presidente estadunidense considera como un puñado de “políticos radicales” que se están abriendo paso dentro del Partido Demócrata a través de plataformas que reivindican el socialismo democrático o defienden algunas de sus propuestas.

“Estado tras estado, el establishment demócrata ha sido derrocado y reemplazado por lunáticos y radicales”, afirmó Trump durante la convención republicana de septiembre en Dallas.
“Se llaman socialistas demócratas, pero en realidad son comunistas”. Más adelante advirtió que, si los demócratas recuperan el Congreso, podría quedar bajo control de un “communist caucus”.
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J.D Vance se sumó al coro. “Esto es comunismo…No se trata de subir un poco los impuestos. Se trata de confiscar riquezas, no porque queramos mejorar la vida de nadie, sino simplemente por resentimiento”, declaró la conductora Laura Ingraham, de Fox News.
“Los bárbaros están dentro de las puertas y los demócratas les están dando la bienvenida. El comunismo ya no es una amenaza lejana. ¡Está aquí, en nuestras costas!”, sostuvo por su parte el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson.

Socialistas sí, pero no comunistas

Sheri Berman, profesora de ciencia política de Barnard/Columbia, percibe en las palabras de Trump, Vance y otros republicanos un intento por homologar a los demócratas con la Unión Soviética, Cuba o Corea del Norte; “es decir, un sistema totalitario sin democracia, donde el Estado posee los medios de producción, donde hay poca o ninguna libertad, donde no existe un mercado libre”.

“Todas estas cosas que obviamente personas como Trump y Vance intentan evocar para alejar a la gente no sólo de los numerosos candidatos socialistas demócratas, sino también del Partido Demócrata, porque estos candidatos se presentan a las primarias demócratas y como candidatos demócratas”, precisó.
“Así que intentan —sostuvo— que la gente piense en estos sistemas reales existentes (Cuba, Norcorea, etc) cuando ve a estos candidatos que se autodenominan socialistas demócratas, pero que, por supuesto, no son comunistas”.
Existe unadiferencia esencial entre los socialistas demócratas estadunidenses.  | Foto: AFP

Michael Kazin, especialista en movimientos políticos, observa una diferencia esencial entre los socialistas demócratas estadunidenses y los comunistas: los primeros participan del sistema electoral y están dispuestos a dejar el poder si los votantes los sacan, lo cual no ocurre, explica, con los regímenes comunistas autoritarios de partido único.

Aun en la esquina conservadora, varios comentaristas han externado sus dudas al estigma que Trump ha colocado a muchos demócratas en las elecciones legislativas del 3 de noviembre, de ser “comunistas, lunáticos y socialistas”, como los etiquetó el presidente antes de iniciar una gira por los estados clave en los comicios.

Jonah Goldberg, comentarista conservador y fundador de The Dispatch, escribió en su columna que el hábito de la derecha de llamar “comunistas” a políticos de izquierda es una simplificación parecida al uso indiscriminado de “fascista” contra la derecha.

Goldberg señaló que los candidatos vinculados con los Democratic Socialists of America (DSA, por su sigla en inglés) son socialistas democráticos, no comunistas, aunque criticó muchas de sus ideas. Otros conservadores cuestionan que los demócratas socialistas no condenen abiertamente el comunismo.

La lista:

Abdul El-Sayed (Michigan)

Ningún candidato ha recibido ataques más personales de Trump que Abdul El-Sayed, aspirante demócrata al Senado por Michigan. Médico, exdirector de salud de Detroit y figura del ala progresista, El-Sayed no se identifica como socialista, aunque propone Medicare for All (servicio médico para todos), mayores impuestos a multimillonarios, eliminar el ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, en su sigla en inglés) y reducir o terminar la ayuda militar estadunidense a Israel.

Trump lo llamó directamente “a Communist loser” (un comunista perdedor) y afirmó que “odia a los judíos y a Israel”. El-Sayed rechaza esas acusaciones y ha insistido en que sus críticas se dirigen al gobierno israelí y a la política estadunidense, no a los judíos.

A diferencia de muchos socialistas demócratas que compiten en distritos profundamente azules (color demócrata), el resultado está abierto. Una encuesta reciente de Fox News mostró una diferencia de apenas un punto entre El-Sayed y el republicano Mike Rogers.

Abdul El Sayed busca conservar el impulso de su campaña demócrata en Michigan rumbo a las elecciones de noviembre. | Reuters

Justin Gest, profesor de George Mason University, considera que la dificultad de El-Sayed para ampliar su ventaja no puede atribuirse únicamente al rechazo contra candidatos musulmanes: “sus respaldos socialistas y posiciones políticas ciertamente tampoco lo están ayudando”.

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Darializa Ávila Chevalier (Nueva York)

Quizá la candidata que más munición ha proporcionado a los republicanos sea Darializa Ávila Chevalier, una organizadora comunitaria, investigadora y candidata demócrata de 32 años que compite por el Distrito 13 de Nueva York, que incluye Harlem, East Harlem y partes del Alto Manhattan y el Bronx.

Ganó la primaria demócrata de junio de 2026 derrotando al congresista Adriano Espaillat, actual presidente de la Fracción Hispana de la Cámara de Representantes.

La activista afro-latina se identifica como socialista democrática y propone límites a aumentos de alquiler, ciudadanía para inmigrantes indocumentados, salario mínimo de 15 dólares y cuidado infantil universal.

Pero CNN encontró referencias de hace varios años de Chevalier con comentarios favorables al marxismo, a figuras comunistas y mensajes sobre abolir policías, prisiones y fronteras, además de “apropiarse de los medios de producción”. Chevalier ha dicho que ha evolucionado desde entonces y sostiene que es socialista democrática, no comunista.

El senador demócrata Adam Schiff ha señalado que propuestas como eliminar prisiones, desfinanciar policías o abrir fronteras “no están dentro de la corriente principal del Partido Demócrata”.

Melat Kiros (Colorado)

Melat Kiros, una abogada y activista de 29 años, que busca ganar el Primer Distrito de Colorado, se define abiertamente como socialista democrática.

Kiros derrotó en las primarias a la veterana Diana DeGette y propone Medicare for All, cuidado infantil universal, vivienda social administrada públicamente, abolición del ICE, un Green New Deal y un embargo de armas a Israel. También favorece reducir aproximadamente 10 por ciento el presupuesto del Pentágono.

Trump ha utilizado victorias como la de Kiros para afirmar que los demócratas se han transformado en “hardcore, godless communists” (“comunistas acérrimos y ateos”) y describió al movimiento como una de las amenazas más serias enfrentadas por Estados Unidos. Kiros respondió: “No, no soy comunista”.

Melat Kiros, una abogada y activista de 29 años. (Foto: especial)

A semanas de los comicios, el distrito de Denver es abrumadoramente demócrata y los modelos y calificaciones electorales lo consideran seguro para los progresistas

Claire Valdez (Nueva York)

Claire Valdez, de 37 años, es una organizadora sindical de Nueva York, integrante de DSA y candidata a la Cámara de Representantes por el 7º Distrito de Nueva York, que abarca partes de Brooklyn y Queens.

Se define abiertamente como socialista democrática, defiende Medicare for All, fortalecimiento masivo de los sindicatos, abolición del ICE, impuestos más altos a los ricos y políticas de vivienda orientadas hacia los inquilinos.

Claire Valdez, de 37 años, es una organizadora sindical de Nueva York. (Foto: especial)

Valdez forma parte de la corriente que Trump engloba en su acusación contra los “comunistas” demócratas, aunque ella se define expresamente como socialista.

Inside Elections califica el Distrito 7 de Nueva York como “sólidamente demócrata”, de manera que el principal obstáculo para llegar al Congreso quedó atrás.

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Chris Rabb (Pensilvania)

Chris Rabb, legislador estatal de Pensilvania y miembro de DSA, tampoco rehúye el término socialista democrático. Busca representar el Tercer Distrito. Su plataforma promueve mayor intervención pública en la economía, fortalecimiento sindical, programas sociales universales y una reducción de la desigualdad.

Cuando CBS le preguntó por el socialismo, Rabb respondió que “el capitalismo puro nunca ha funcionado” pero agregó también que “el comunismo no es algo que hayamos visto funcionar efectivamente”.

James Talarico (Texas)

Trump también ha convertido a James Talarico en uno de sus blancos favoritos. El legislador estatal y seminarista compite por el Senado contra el republicano Ken Paxton en Texas, una carrera que meses atrás parecía improbable que pudiera ponerse realmente en juego.

“Talafreako”, lo llamó Trump recientemente, en un juego de palabras con su apellido y la palabra “freak” (“monstruo”), además de acusarlo de pretender abolir la industria petrolera y gasífera de Texas.​

Trump también ha convertido a James Talarico en uno de sus blancos favoritos. (Foto: especial)

Durante la convención republicana también sostuvo que Talarico había elaborado un plan para “aniquilar” el petróleo y el gas del estado.

Talarico ha defendido políticas climáticas y anteriormente utilizó un lenguaje más duro sobre los combustibles fósiles, pero su plataforma de 2026 propone una estrategia energética de “todas las fuentes”, manteniendo petróleo y gas mientras expande energías renovables.

También propone preescolar universal, salario mínimo federal de 15 dólares, impuestos mayores a multimillonarios y corporaciones y una opción pública de seguro médico. En temas como deportes transgénero, ha moderado posiciones anteriores.

Perspectiva

Las elecciones del 3 de noviembre ofrecerán así dos pruebas diferentes. Kiros, Valdez, Chevalier y Rabb mostrarán hasta dónde puede crecer el socialismo democrático en territorios urbanos donde la nominación demócrata equivale prácticamente a la elección.

Mientras que El-Sayed en Michigan y Talarico en Texas deberán demostrar si las etiquetas de “socialista”, “comunista” o “radical” que Trump intenta colocarles tienen capacidad para modificar el voto de un electorado más dividido.

Un análisis de Brookings encontró que los candidatos respaldados por DSA obtienen sus mejores resultados en distritos fuertemente demócratas y su presencia disminuye conforme aumenta la competitividad electoral.

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HCM

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