M+-. Con casi 40 millones de adultos elegibles en edad de votar, los latinos de Estados Unidos llegarán a las elecciones del 3 de noviembre como el segundo grupo demográfico de mayor crecimiento en el país, pero también con la interrogante sobre si acudirían a las urnas a emitir un voto de castigo hacia los republicanos del presidente Trump o se quedarán en casa.
Activistas, abogados y expertos hispanos coinciden en que los comicios legislativos intermedios serán decisivos para la agenda latina en el país.
No solo en los temas que más preocupan al electorado, en especial la crisis de asequibilidad por la inflación, sino en asignaturas como la migración, que ocupan una importancia desproporcionada entre los latinos en relación con otros segmentos del electorado.
“Tenemos que reconocer que nuestra comunidad ha ido votando un poco más en cada ciclo electoral, pero todavía no en los números necesarios”, lamenta en entrevista con Milenio el veterano líder comunitario Ben Monterroso, soldado en las batallas por la reforma migratoria en las últimas décadas, de la mano de figuras como Eliseo Medina y Dolores Huerta. “Esta es la oportunidad que tenemos de seguir activándonos”.
Acaso en respuesta a los indicadores de un alejamiento de los hispanos de la columna de los republicanos, Trump celebró por primera vez en su segundo mandato el Mes de la Herencia Hispana en la Casa Blanca.
Acompañado de Marco Rubio, se desbordó en elogios a los latinos y recordó que lo han apoyado con números récord en sus pujas presidenciales.
“Yo también los amo… Son gente trabajadora. Son muy inteligentes. Son enérgicos, a veces demasiado enérgicos, debo añadir", dijo de buen humor. “Pero son gente increíble, y los he querido desde el principio. Los he querido durante muchos años antes de decidirme a hacer política, y les he apoyado desde el principio porque los números son increíbles y lo agradezco”.
“Y también saben que cuando construyó un muro, lo construyó para mantener fuera a la gente mala”, justificó.
'Swing voter', el sufragio a pelear en las intermedias
El votante latino ha sido descrito durante décadas como swing voter (votante columpio o indeciso), aunque no es un bloque perfectamente equidistante entre demócratas y republicanos. Históricamente ha tendido a favorecer a los demócratas, pero con una elasticidad electoral mucho mayor que, por ejemplo, el voto afroamericano.
Lo que alimenta esa etiqueta es que el apoyo latino puede moverse de forma considerable de una elección a otra y entre candidatos concretos.
En 1984, el republicano Ronald Reagan obtuvo alrededor del 37% del voto hispano; en 1996, Bob Dole obtuvo el 21%; George W. Bush llegó aproximadamente al 40% en 2004; John McCain obtuvo 31% en 2008 y Mitt Romney 27% en 2012.
En el caso de Donald Trump, el porcentaje de votos latino fue de alrededor del 28% en su primera elección de 2016, de 37% en 2020 y de 48% en 2024, de acuerdo con cifras del centro Pew.
Aunque no estará en las boletas el 3 de noviembre, alrededor de 65% de los electores latinos está insatisfecho con su desempeño, en especial en la economía, según recientes encuestas.
¿Voto de castigo?
Una reciente encuesta elaborada por BSP Research confirma que, en la mayoría de los estados clave que podrían definir el control del Congreso (Arizona, Florida, Georgia, Carolina del Norte, Ohio, Pennsylvania y Texas), los candidatos demócratas aventajan a los republicanos por un promedio de 10 puntos porcentuales, con la excepción de Florida.
La encuesta muestra que las prioridades de los votantes latinos son ante todo económicas. El costo de vida y la inflación encabezan la lista, con 89%. Le siguen empleos con salarios dignos (82% ), costo de la atención médica (79%) y precio de la gasolina (78%).
La inmigración, sin embargo, tuvo un peso considerable. El 63% considera importante el trato que reciben actualmente los inmigrantes, mientras que el 59% señala como relevante crear una vía hacia un estatus legal para indocumentados que tienen familiares ciudadanos estadounidenses.
Entre los hispanos, Donald Trump registra 32% de opinión favorable frente a 67% desfavorable. Su subjefe de gabinete, Stephen Miller, obtiene resultados todavía peores: 25% favorable y 63% desfavorable. ICE y CBP reciben 31% favorable y 63% desfavorable. Los republicanos en el Congreso obtienen exactamente el mismo balance: 63% en contra. .
“Muchos de los votantes latinos que fueron tentados y fueron seducidos para votar a favor de Trump están con remordimiento de conciencia por lo que está pasando”, explica en entrevista con Milenio el abogado migratorio del área metropolitana de Washington, Daniel Park, en relación a las acciones migratorias del segundo mandato de Trump.
“Hay un movimiento (de latinos) alejándose del movimiento de MAGA”
El caso de Jensy Machado, peso político en las elecciones
Jensy Machado, un salvadoreño naturalizado estadounidense, se convirtió en uno de los primeros casos emblemáticos de ciudadanos de Estados Unidos atrapados por error en los operativos migratorios de la segunda administración Trump y que ahora están arrepentidos de haber apoyado a Trump en las elecciones de 2024.
Machado viajaba con otros dos hombres el año pasado cuando agentes de ICE rodearon su camioneta y se acercaron con armas desenfundadas. Los agentes buscaban a otra persona que tenía una orden de deportación y que, aparentemente, había proporcionado como domicilio la dirección de Machado.
Jensy ofreció mostrar su licencia de conducir de Virginia, pero, según su relato, los agentes inicialmente no aceptaron verla y lo esposaron.
“Muchos hispanos que también erróneamente confiamos en el Partido Republicano. Igual les damos el castigo si sigue siendo una república democrática en los próximos 4 años”, declaró a la estación local de Telemundo.
El alejamiento de María Elvira
Un número creciente de legisladores conservadores que enfrentan rendidas competencias en noviembre han decidido alejarse de la marca Trump a semanas de los comicios.
La congresista republicana de Florida María Elvira Salazar, durante años una de las aliadas hispanas más visibles de Trump, ha abierto una distancia inusual con el presidente precisamente en el terreno de la inmigración.
Salazar difundió un anuncio de campaña grabado frente a la Casa Blanca y le habló directamente a Trump: “Señor presidente, algunos de sus esfuerzos de aplicación de las leyes migratorias han ido demasiado lejos”.
Le recordó que los hispanos que contribuyeron al triunfo republicano de 2024 ahora “se sienten traicionados” por las deportaciones y redadas.
Un día después, Trump dijo que Salazar se había vuelto “un poco blanda” en materia fronteriza y reivindicó su propio papel en la carrera política de la congresista:
“Yo logré que la eligieran. Sin mí, no habría salido elegida”.
Pero la tensión escaló días después: tras una conversación telefónica que Salazar describió como cordial, Trump compartió en Truth Social mensajes de otros usuarios contra ella, incluido uno que la calificaba de “traidora” y otro que pedía un “nuevo republicano” para reemplazarla. Salazar siempre ha mantenido una postura pro migración legal; pero nunca antes se había distanciado de Trump.
En el terreno de juego
Norberto González, director de la organización Poder Latinx en California, dedicada a alentar la participación cívica de la comunidad latina sin promover partidos o candidatos específicos, sostiene que la decepción hacia las políticas que emanan del gobierno federal es evidente cuando él incentiva a los latinos a participar en el proceso cívico.
“Hemos tenido varios eventos en el sur del valle en Bakersfield y hasta Madera, donde llega la comunidad y nos habla y nos platica que el costo de la vida sigue alto, que el gas sigue subiendo y que no alcanzan a hacer los pagos que son necesarios”, dice en entrevista.
Norberto está convencido de que, si la comunidad hispana hace escuchar su voz a través del voto, su influencia en el desenlace puede ser decisiva.
“Esta elección puede ser del latino. Puede ser un cambio grande".