Inmunización evita la muerte de hasta 3 millones cada año

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Alerta la OMS que 19.7 millones de lactantes no han recibido dosis básicas.

Aunque la cobertura de vacunación puede mejorar, cada año salva millones de vidas. (Especial | Archivo)

Martina Spataro

La cobertura vacunal —que se refiere a la proporción de niños del mundo que recibe vacunas recomendadas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)— es importante porque no se trata del bienestar de un solo individuo, sino de la salud colectiva. Si un niño está vacunado cuida su salud, pero también la de sus compañeros.

Si bien aún quedan muchas cosas por hacer en términos de salud global, la inmunización es un caso de éxito a escala mundial. Aunque la cobertura de vacunación puede mejorar, cada año salva millones de vidas.

“Entre 2010 y 2018, solo con la vacuna contra el sarampión se evitaron 23 millones de muertes”, de acuerdo con la Agenda de Inmunización 2030 de la OMS. En el caso particular de la cobertura vacunal, la inmunización ha permitido evitar entre 2 y 3 millones de muertes cada año. Solo durante 2019 “se administraron tres dosis de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP3) a 85 por ciento de los lactantes del mundo (unos 116 millones)”.

La administración de estas vacunas es relevante en diferentes niveles, porque protege a los niños contra enfermedades infecciosas que, en algunas ocasiones, “podrían provocarles trastornos y discapacidades graves, e incluso la muerte” en los casos más complicados.

Aunque hoy en día la mayoría de los niños reciben las vacunas esenciales, 19.7 millones de lactantes (menores de 1 año) no han recibido las básicas, advierte la OMS. Esto se debe, en parte, a la falta de acceso a servicios de inmunización y otros de salud.

“De esos 19.7 millones de niños, más de 60 por ciento vive en 10 países, a saber: Angola, Brasil, Etiopía, Filipinas, India, Indonesia, México, Nigeria, Pakistán y República Democrática del Congo”, asegura.

Ante este panorama, la OMS considera fundamental que haya un seguimiento de los datos a nivel subnacional, pues es la única manera de que cada país pueda hacer una evaluación puntual para priorizar y adaptar las estrategias de vacunación.


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