• El nuevo reto del aftermarket: encontrar quién sepa reparar los autos del futuro

  • La creciente sofisticación de los vehículos obliga a talleres, fabricantes y distribuidores a profesionalizar al personal técnico, mientras la digitalización cambia la forma de diagnosticar y reparar automóviles.
Itzel del Valle
Ciudad de México /
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El negocio de la reparación automotriz está evolucionando. La llegada de nuevas plataformas, motorizaciones eléctricas y sistemas electrónicos eleva las exigencias de un oficio que durante décadas se aprendió principalmente con la experiencia en el taller y que ahora requiere capacitación constante, certificaciones y dominio de herramientas digitales.

En México hay aproximadamente 2.42 millones de personas ocupadas en la reparación y mantenimiento de automóviles y camiones, de acuerdo con datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi); sin embargo, también refieren que alrededor de 1 por ciento cuenta con certificación o estudios profesionales relacionados con esta actividad, es decir que hay una inmensa mayoría que solo tiene conocimiento empirico.

Los autos cambian y los talleres también: el aftermarket busca técnicos para el futuro. Especial

Las cifras dimensionan el reto que enfrenta el aftermarket: profesionalizar a quienes deben atender un parque vehicular cada vez más diverso y avanzado tecnológicamente.

“El aftermarket enfrenta un doble desafío: atender un parque vehicular que envejece mientras incorpora vehículos cada vez más sofisticados”, señaló César Pérez, representante de Schaeffler.

Por ello Thomas Kerkhoff, director general de Posventa de ZF para México, consideró que las inversiones de las empresas ya no deben concentrarse únicamente en la producción, “sino también en capacitación certificada, asistencia técnica y desarrollo de talento capaz de atender la creciente complejidad tecnológica de los vehículos”. Ahí, dijo, también se juega el prestigio de una empresa.


En el país circulan alrededor de 35 millones de vehículos de 65 marcas, con más de 500 modelos y cerca de 3 mil variantes derivadas de motores, plataformas, suspensiones y configuraciones. A esto se suma que más de 80 por ciento de los componentes de los vehículos modernos incorporan sistemas electrónicos.

Para fabricantes, distribuidores y talleres, esta diversidad significa que ya no basta con conocer mecánica o tener disponible una refacción. También es necesario identificar correctamente una falla, interpretar información técnica y utilizar nuevas herramientas para realizar una reparación.

Cuello de botella

La necesidad de personal especializado adquiere mayor relevancia conforme aumenta la complejidad tecnológica de los automóviles.

Durante el International Aftermarket Summit, al plantear a los directivos cuál sería su prioridad estratégica si sólo pudieran elegir una inversión, la mayoría se inclinó por el talento.

No se trata únicamente de ingenieros. La industria busca profesionales capaces de interpretar datos, utilizar herramientas digitales, desarrollar estrategias comerciales y convertir información en decisiones de negocio.

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Para César Pérez, una de las prioridades es democratizar el acceso a la información técnica para los talleres, fortalecer la cadena de suministro y desarrollar catálogos inteligentes que reduzcan errores de identificación y devoluciones.

“Necesitamos disminuir drásticamente los errores en la cadena y asegurar que toda la información llegue hasta el instalador”, señaló.

La misma lógica llega al técnico que está frente al vehículo: mientras más información y tecnología incorpora un automóvil, mayor es la necesidad de contar con alguien capaz de interpretarla y utilizarla.

La inteligencia artificial puede apoyar el diagnóstico, ayudar a identificar una pieza o anticipar una necesidad de inventario, pero la herramienta no sustituye la capacidad de quien debe interpretar la información y ejecutar la reparación.

La apuesta también implica llevar el conocimiento técnico hasta los talleres independientes y los instaladores, de manera que las capacidades necesarias para reparar un vehículo no queden limitadas a los fabricantes o a las redes de distribuidores.


Batalla por el talento

El cambio abre una nueva competencia dentro de la posventa: contar con personal capaz de atender vehículos cada vez más sofisticados. Las agencias, talleres y proveedores compiten por un talento que ya no sólo necesita conocimientos mecánicos, sino también habilidades en electrónica, diagnóstico, información técnica y herramientas digitales.

“Infraestructura sin talento es infraestructura vacía”, resumió César Pérez.

La certificación puede convertirse así en un diferenciador para técnicos y talleres, mientras fabricantes y proveedores deben fortalecer sus programas de formación para mantener actualizada a la cadena de reparación.

El reto es particularmente relevante para México, que busca evolucionar de una potencia manufacturera hacia un centro regional de conocimiento para el aftermarket.

Talleres buscan técnicos capaces de entender autos cada vez más complejos. (IA)

El mercado mexicano de posventa ronda los 36 mil millones de dólares y tiene una expectativa de crecimiento anual de alrededor de 4 por ciento, impulsado por el envejecimiento del parque vehicular y las necesidades de mantenimiento.

En un mercado de ese tamaño, el desafío ya no es únicamente fabricar, distribuir o vender más refacciones.

Es encontrar, capacitar y retener a quienes sepan convertir la tecnología de un automóvil en una reparación.

El taller digital

La transformación del oficio ocurre mientras las herramientas para reparar vehículos también se vuelven digitales.

Natalia Salcedo, fundadora y directora general de PITS, señaló que parte de las pérdidas de los talleres proviene de procesos manuales, cotizaciones tardías, errores logísticos y falta de seguimiento a los clientes.

Su propuesta integra administración del taller, diagnósticos, inventarios, facturación, órdenes de compra y análisis de datos mediante inteligencia artificial para reducir tiempos de reparación y anticipar la demanda de refacciones.

De acuerdo con la empresa, estas herramientas pueden incrementar hasta 35 por ciento los ingresos de un taller y reducir 60 por ciento su carga operativa.


Pero el cambio tecnológico también modifica el perfil del trabajador.

“La marca sigue siendo importante, pero ya no es suficiente”, explicó Verónica Martínez, responsable de Aftermarket en Latinoamérica de DRiV Tenneco. La ventaja competitiva, agregó, depende también de soporte técnico, capacitación, información especializada y herramientas digitales.

La electrónica, los sistemas de diagnóstico y la diversidad de plataformas hacen que la actualización deje de ser una actividad ocasional para convertirse en una necesidad permanente.

Para el aftermarket, el reto del futuro no estará sólo en tener la refacción correcta.

Estará en tener a la persona capaz de saber qué hacer con ella.

AG

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