La controversia legal entre las cervezas Amstel Ultra y Michelob Ultra, relacionada con la posible similitud entre sus imágenes comerciales, suma un nuevo capítulo tras un proceso que se ha extendido por cerca de una década.
El caso llegará nuevamente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN); sin embargo, en el camino existen resoluciones previas que han abordado uno de los puntos centrales de la disputa y que incluyen un pronunciamiento favorable a Amstel Ultra por parte de la instancia especializada en la materia.
La discusión se ha centrado en determinar si las presentaciones comerciales de ambas marcas pueden generar confusión entre los consumidores.
Uno de los antecedentes se encuentra en el amparo directo 20/2024, derivado del amparo directo 2/2024, radicado ante el Décimo Segundo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito.
En una resolución de la Segunda Sala de la SCJN se estableció que el análisis debía centrarse en determinar si existía o no una semejanza en grado de confusión entre la imagen comercial de ambos productos. Como parte de esta resolución, se ordenó a la Sala Especializada en Materia de Propiedad Intelectual realizar un nuevo análisis sobre el fondo del asunto.
Fue el 1 de septiembre de 2025 cuando dicha Sala emitió una nueva sentencia en cumplimiento de esa resolución. Tras realizar el análisis de fondo sobre la semejanza entre las imágenes
comerciales, la instancia especializada resolvió a favor de Amstel Ultra y concluyó que no existe semejanza en grado de confusión entre las presentaciones de ambos productos.
¿La palabra “Ultra” y los colores pueden ser exclusivos?
Dentro de la discusión también se analizaron elementos como el uso de la palabra “Ultra”, así como determinados colores y recursos gráficos presentes en ambas presentaciones.
De acuerdo con la resolución, la expresión “Ultra” está relacionada con características o atributos del producto y no constituye, por sí misma, un elemento exclusivo de una sola marca.
En cuanto a la coincidencia en algunos colores o elementos gráficos, la sentencia estableció que su presencia, de manera aislada, no es suficiente para determinar la existencia de un riesgo de confusión.
El análisis, según lo resuelto por la autoridad especializada, debe considerar la imagen comercial en su conjunto y la posibilidad real de que el consumidor pueda identificar y distinguir un producto de otro.
Una discusión que va más allá de dos marcas
El caso también abre la conversación sobre los límites de la propiedad intelectual y la competencia dentro de distintas categorías de consumo.
En productos como shampoos, artículos de limpieza, café o leche, distintas marcas pueden compartir ciertos códigos visuales, colores o elementos de presentación sin que esto implique necesariamente que los consumidores confundan un producto con otro.
La protección de las marcas y la propiedad intelectual es un elemento fundamental dentro del mercado; sin embargo, también entran en juego factores como la competencia, la libertad de elección y la posibilidad de que diferentes empresas participen dentro de una misma categoría.
La clave, en este tipo de controversias, está en determinar si los elementos compartidos realmente pueden llevar al consumidor a confundir el origen comercial de los productos.
En el caso de Amstel Ultra y Michelob Ultra, existe ya un pronunciamiento de fondo por parte de la instancia especializada, la cual concluyó que las presentaciones comerciales pueden ser diferenciadas y que no existe semejanza en grado de confusión.
Ahora, la controversia entra en una nueva etapa ante la Suprema Corte. Sin embargo, el análisis no parte desde cero: el expediente llega con un recorrido judicial de cerca de una década y con una resolución especializada que ya abordó y resolvió de fondo uno de los puntos centrales de la controversia.
La pregunta ahora será qué aspectos quedan por analizar en esta nueva etapa del proceso.
PSAJ