La reforma que busca reducir de 48 a 40 horas de trabajo a la semana, estará en 2026 en fase de adecuación legislativa, por lo que “será un periodo de transición en que no se prevé una reducción efectiva”, explicó la abogada Karla Martínez Santistevan.
La iniciativa presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum se prevé que entre en vigor el 1 de enero de 2027 y disminuya dos horas cada año hasta 2030.
Para la asociada de De la Vega y Martínez Rojas “este año año será clave para que los patrones ajusten procesos, evalúen esquemas de productividad y reorganicen operaciones”.
Los retos
La iniciativa propone flexibilizar el tope actual de 9 horas extras a la semana, hasta llegar a 12 horas en 2030; y que por ahora continuarán pagándose conforme a las reglas vigentes: al doble hasta el límite permitido y al triple una vez excedido.
“La intención no es normalizar cargas excesivas, sino permitir una transición ordenada de costos y operación. El éxito dependerá de la optimización del tiempo de trabajo”, expresó.
También plantea retos como implementar un registro electrónico obligatorio; hacer valer la disminución escalonada de la jornada hasta 2030. El desafío mayor es para sectores que requieren mano de obra calificada, pues hoy existe un déficit de talento.
Explicó que empresas como Walmart y 3B buscan anticiparse a los cambios, y ya han implementado pilotos internos para prepararse.
Sin embargo, Martínez vislumbra al menos tres grandes retos: El impacto en los costos operativos será mayor para pymes y pequeños empleadores; acceder a mano de obra calificada hará indispensable invertir en capacitación y estrategias de atracción de talento; y el riesgo de que patrones recurran a esquemas de informalidad para reducir cargas.
Por ahora, dijo, no es posible afirmar si habrá despidos o no. De hecho, la propuesta no contempla ningún régimen especial o transitorio que justifique despidos derivados de su implementación, explicó.
¿A qué sectores afectará más?
La abogada recordó que actualmente el sector privado lleva tiempo anticipando este cambio, particularmente las empresas de mayor escala, muchas de las cuales ya han implementado pilotos internos para prepararse, tal es el caso de Walmart e incluso 3B.
Sin embargo, vislumbra al menos tres grandes retos.
- El impacto en los costos operativos, que será significativamente mayor para las pymes, microempresas y pequeños empleadores.
- la escasez de mano de obra calificada, especialmente en industrias especializadas, lo que hará indispensable invertir en capacitación constante y en estrategias de atracción de talento.
- el riesgo de que algunos patrones recurran a esquemas de informalidad, como ha ocurrido con otras reformas laborales relevantes, para reducir cargas económicas.
¿Se estiman despidos?
Martínez explicó que a este punto, no es posible afirmar con certeza si habrá despidos o no, derivado a los ajustes a la jornada. Esto a pesar de que la presidenta señala que no y la oposición diga que sí.
Pero sí explicó que históricamente, los grandes cambios en materia laboral han venido acompañados de ajustes de personal en ciertos sectores.
¿Qué puede hacer una persona si es despedida y considera que la causa está relacionada con estas presiones laborales?
Recordó que la propuesta de reforma no contempla ningún régimen especial o transitorio que justifique despidos derivados de su implementación.
En ese sentido, explicó que cualquier despido relacionado con estas presiones deberá considerarse injustificado, con las consecuencias legales correspondientes.
Por lo que, los trabajadores tendrán derecho a recibir la indemnización prevista por la ley y la Constitución y, en caso de no recibir el pago que corresponda, podrán acudir al Centro Federal o Local de Conciliación y Registro Laboral que corresponda y, de ser necesario, posteriormente iniciar un procedimiento ante los Tribunales laborales competentes.