Asar piezas de 10 kilos a la leña, mi afición: Fernando Treviño Núñez

“Soy una persona a la que le gusta mucho trabajar. Me gustan las cosas bien hechas, soy perfeccionista."

Treviño Núñez, representa desde 2018 al sector patronal en Puebla. (Especial)
Puebla /

Como un hombre de retos, perfeccionista y apasionado por su trabajo se definió Fernando Treviño Núñez, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) Puebla, quien desde los ocho años ingresó al mundo de los negocios como ayudante en una miscelánea.

Treviño Núñez, representa desde 2018 al sector patronal en Puebla, y años antes dirigió el Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

En entrevista con MILENIO PUEBLA asegura que no tiene interés en ocupar algún cargo en el sector público, pero sí de trabajar por un mejor estado.

Relató que el gusto por las ventas y el emprendimiento lo llevó a vender hilos, pantalones de mezclilla y dulces de casa en casa, hasta que siendo universitario, a los 20 años de edad, con sus primeros ahorros y estudios en derecho abrió el despacho junto con un familiar-amigo, que lleva por nombre Rivadeneyra, Treviño & de Campo y que ahora es una de las firmas líderes de abogados en México.

¿Cómo se define?

“Soy una persona a la que le gusta mucho trabajar. Me gustan las cosas bien hechas, soy perfeccionista. Me apasiona la venta, la adrenalina de vender, de conocer nuevas personas y me gusta mucho viajar. Estoy orgulloso de quien soy”.

¿Qué fue lo primero que vendió?

“Empecé a trabajar desde los ocho años en una tiendita. Me llevaban en verano a trabajar, me tocaba rebanar jamón y acomodar las latas; después salí a vender hilo de una fábrica que pertenecía a un amigo de mi papá e iba a vender hilo a los pueblos. Me acuerdo de los itacates de mole que me regalaban. Hice cambaceo, vendía pantalones de mezclilla, dulces, tocando de puerta en puerta. Vendí ropa. Trabajé en los baños públicos El Ángel por la zona de Analco, para tener dinero, fue durante los tres años de la preparatoria porque mi papá no me daba dinero. Llegaba a abrir los sábados y domingos, ver que los baños estuvieran limpios, checar las entradas, la caja. Comía tortas de mole con los bañeros, y la barbacoa del sábado. También checaba la caldera, de que se hacían los baños de enferma. Fue una buena etapa, tenía que buscarle, hasta que en segundo de carrera puse con mi primo hermano un despacho que hasta el día de hoy es lo que nos da de comer. No soy fifí como dicen”.

¿Tiene un viaje pendiente?

“Japón es uno de los lugares que tengo pendiente en el mapa, esperando que con la nueva normalidad pueda hacerlo. No he podido viajar, aunque tengo muchos compromisos en el extranjero, sobre todo Europa y Estados Unidos donde hago mucho trabajo”.

¿Qué pasatiempos tiene?

“No soy de deportes, me gusta llegar a mi casa temprano, ver la televisión. No hago deporte, hago un poco de ejercicio, pero no tengo un pasatiempo específico. Me reúno desde hace muchos años con un grupo de amigos involucrados en temas empresariales en una convivencia sana. Me gusta mucho el mar. También hago asador, eso puede ser una afición que tengo, del asador de leña tradicional. Me gustan los retos, cocinar piezas de diez kilos, grandes, sin que la carne se seque”.

¿Le gustan los chiles en nogada?

“No me gusta el chile en nogada, no es un platillo que pido. Me gusta la comida poblana pero prefiero un pipián”.

¿Cuál es su serie o programa favorito?

“Históricas, combinar un poco temas como Fórmula Uno, basquetbol, me gustó Mr. Selfridge, que aborda la historia de una persona que sin nada forja una tienda departamental. No me gustan las de miedo, de terror no puedo ver”.

¿Un libro preferido?

“Me gustó mucho el Lobo Estepario, de Hermann Hesse”.

¿Qué momento marcó su vida?

“Te marcan cosas, como cuando te casas, cuando nacen los hijos o ahora que se van graduando. La vida te marca, en mi caso, temas empresariales y personales como ir logrando las metas que uno se propone. Estaba estudiando y ya tenía clientes; no era ni abogado, pero ya tenía cuestiones legales, también por una necesidad de ingresos. Cambiar de oficinas eso también me marcó. No tenía dinero en la bolsa si no trabajaba. También me marcó cuando compré mi primer coche, un Renault 18 destartalado, pero me pude comprar mi primer coche”.

Por último, ¿a quién admira?

“Admiro a mi padre, quien me enseñó a trabajar; cuando le dije que me comprara un coche y no me lo daba, ahora lo entiendo. Admiro a mi socio, quien es diez años mayor que yo y me invitó a esta aventura del despacho y hoy tenemos 30 años en esto. Empresarialmente admiro a Juan Sánchez Navarro (ideólogo empresarial), Lorenzo Servitje (fundador de Grupo Bimbo), hay empresarios que te van marcando”.



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  • Verónica López
  • Egresada de la Licenciatura en Comunicación Social. Reportera en MILENIO desde 2011 con la cobertura objetiva de la dinámica laboral y económica. Me gusta convertir números en historias y plasmar la voz de quienes protagonizan el acontecer diario.

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