Cada robo que sucede en la Ciudad de México destruye hasta 1.3 empleos, de acuerdo con la Universidad Iberoamericana.
En el estudio “Crimen y empleo en la CdMx: evidencias y perspectivas desde un enfoque económico”, realizado por el doctor César Velázquez Guadarrama del Departamento de Economía de la Ibero, se encontró que el crimen tiene efectos directos sobre el empleo y la actividad económica con respecto a colonias y que las empresas medianas son las más vulnerables ante la inseguridad.
Mientras que un delito adicional implica, en promedio, 0.7 puestos de trabajo menos.
De acuerdo con el especialista, la relevancia de analizar el fenómeno desde esta perspectiva radica en que las empresas y comercios son mucho más que centros de trabajo: también funcionan como proveedores de bienes y servicios, espacios de convivencia comunitaria y motores de la economía local.
“Estudiar el efecto del crimen en las unidades económicas a nivel de microzonas como barrios o colonias es importante porque éstas funcionan como generadoras de empleo para los residentes locales y como proveedores de bienes y servicios”, señala el documento.
Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2024, más de seis de cada diez personas consideran que la inseguridad es el principal problema del país.
Además de los daños físicos y psicológicos que genera la violencia, el crimen provoca costos económicos directos e indirectos.
Entre estos últimos se encuentran la reducción del consumo, la caída de inversiones, el aumento de gastos en seguridad privada, seguros y vigilancia, así como la disminución de clientes en establecimientos ubicados en zonas percibidas como peligrosas.
Velázquez Guadarrama explica que estos efectos pueden derivar en el cierre de negocios o en su reubicación hacia zonas consideradas más seguras, con consecuencias directas sobre el empleo.
Empresas medianas, las más afectadas
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que el impacto de la criminalidad no es uniforme.
Las empresas de tamaño intermedio son las que más resienten los efectos de la inseguridad. Ya que explica que aquellas que emplean entre seis y cien personas presentan reducciones significativas en el número de puestos de trabajo cuando aumentan los delitos o los robos en su entorno inmediato.
En algunos casos, un robo adicional puede asociarse con pérdidas que oscilan entre 1.4 y casi 3 empleos, dependiendo del tamaño de la unidad económica.
El documento concluye que este tipo de negocios enfrenta mayores dificultades para absorber los costos derivados de la inseguridad, pero tampoco cuenta con la capacidad financiera y operativa de las grandes corporaciones para implementar medidas de protección más robustas.
AH