La inversión total en México se ubicó en 21.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) durante el primer trimestre de 2026, lo que representa su nivel más bajo desde 2021, de acuerdo con datos del Semáforo Económico de la organización 'México, ¿Cómo vamos?'.
En este sentido, el organismo advirtió en su análisis que este estancamiento se ha mantenido por debajo de la meta regulatoria y del crecimiento económico planteada para el país.
Por lo tanto, el documento precisó que la falta de dinamismo para recuperar la inversión ha alejado al país de sostener un mayor avance productivo, por lo que se ha restringido la capacidad para absorber a la población trabajadora dentro de puestos formales.
"La percepción para invertir se deterioró frente a 2024, en un panorama marcado por cambios institucionales como el Plan C, la reforma al Poder Judicial y la desaparición de órganos autónomos", expuso el organismo.
Además, el impacto del entorno se ha vuelto crítico para el financiamiento del desarrollo nacional, debido a que el sector privado aporta el 86 por ciento de la inversión total en el país.
Por otro lado, de acuerdo con la encuesta de expectativas del Banco de México (Banxico) correspondiente a mayo de 2026, el desinterés empresarial es generalizado y el Semáforo Económico de confianza se mantiene en color rojo.
“En mayo de 2026, ningún especialista consideró que fuera un buen momento para que las empresas realicen inversiones; 51 por ciento respondió que era un mal momento y 49 por ciento no estuvo seguro", explicó.
Desconfianza frena metas del Plan México
Asimismo, respecto a la caída en los indicadores de capital productivo, el organismo detalló que afecta de manera directa la estrategia industrial de la administración federal.
Esto debido a que el estancamiento actual sitúa la inversión por debajo de las metas del Plan México, el cual proyectaba elevar la inversión al 25 por ciento del PIB a partir de este año, para consolidar la infraestructura y la política económica del sexenio de la presidenta del país, Claudia Sheinbaum.
A su vez, se detalla que la falta de certeza jurídica desincentiva los proyectos de largo plazo, neutralizando el impacto de los esfuerzos públicos.
Mientras que en relación a la movilización de capitales necesarios para revertir esta tendencia, el reporte técnico de la organización concluye de manera directa que "alcanzar las metas del plan requerirá más inversión privada, mejor infraestructura, energía confiable y un marco comercial que dé certidumbre".
T-MEC: Plataforma regional frente al riesgo regulatorio
En cuanto a la contracción de la inversión interna, 'México ¿Cómo vamos?' Mencionó que la integración con Norteamérica se mantiene como el principal ancla de certidumbre económica.
Ante este panorama, insistió que el proceso de revisión formal del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) que arranca este miércoles 1 de julio de 2026, pondrá a prueba la resiliencia de una región que genera el 30 por ciento del PIB global y concentra más de 1.6 billones de dólares en comercio intrarregional anual.
Sin embargo, el organismo comentó que, aunque México llega a este proceso como el principal socio comercial de Estados Unidos, el verdadero desafío técnico no radica en la continuidad del acuerdo, sino en los costos colaterales de una negociación ineficiente.
“El principal riesgo para México no es la terminación del acuerdo, sino una revisión prolongada que reduzca la certidumbre para invertir”.
“Una revisión prolongada eleva la incertidumbre y retrasa decisiones de inversión de largo plazo; pero una negociación cerrada con demasiada rapidez también podría implicar concesiones costosas en temas como reglas de origen", enfatizó 'México ¿Cómo vamos?'
Además, el documento destaca que los cuellos de botella en la proveeduría regional obligan a reconfigurar la estrategia mexicana.
Mientras que en Asia el comercio intrarregional de bienes intermedios representa alrededor del 65 por ciento del total, además de que en Norteamérica esta proporción es cercana al 48 por ciento.
Lo anterior evidencia una dependencia de insumos asiáticos que Washington buscará acotar mediante reglas comerciales más estrictas en sectores como semiconductores, equipos de comunicación y componentes electrónicos avanzados.
Energía e infraestructura: El freno a la competitividad
Por otro lado, referente a la viabilidad de los proyectos de inversión y la absorción de las cadenas de valor asociadas al nearshoring, por lo que el organismo dijo que dependen de la disponibilidad oportuna de infraestructura básica.
Ante ello, el reporte apuntó que si la electricidad y el gas natural no se encuentran listos a tiempo, las nuevas plantas manufactureras, así como los parques industriales, retrasarán sus proyectos, incrementando sus costos de producción.
Por lo que, para corregir este rezago estructural, 'México, ¿Cómo vamos?', consideró que las debilidades institucionales impiden la llegada de capitales.
"La baja competitividad refuerza la necesidad de simplificar trámites, mejorar infraestructura, fortalecer Estado de derecho y reducir costos energéticos", expuso.
Además, el Plan de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (Pladese) prevé instalar 28 mil 004 megawatts de nueva capacidad entre 2025 y 2030, de los cuales 17 mil 009 megawatts serán aportados por el Estado mediante inversión pública.
Por último, no obstante, el organismo advirtió que la baja competitividad general del país se refleja en su retroceso dentro del Índice Mundial de Competitividad, donde México cayó del lugar 56 en 2024 al puesto 62 en el indicador de 2026.
CQ